Crónicas Monegrinas:(III) Bien. Contra todo pronóstico.
- Thursday, July 29, 2010, 10:57
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Viene de aquí
(XI) Laurent Garnier: Le Monsieur
Por AS
Tras comprobar que la Rodríguez tenía el guapo subido esa noche, nos fuimos a ver al señor (porque Èl se lo vale) Laurent Garnier. El francés ha estado en el sitio correcto en el momento adecuado en el mundo de la electrónica de baile desde finales de los ochenta. Un personaje que ha sido residente en The Hacienda, ha participado en el boom de las raves en Inglaterra, ha vivido in situ el nacimiento del techno en Detroit, ha apadrinado e inspirado el French Touch y, además, es posiblemente el mejor discjockey de todos los tiempos, merece ser venerado y respetado como lo que es: el puto jefe. Y por eso fuimos a verle, porque incluso en el dia que se queda sin agua caliente en la ducha, se le queman las tostadas y el becario le tira un café sobre la camisa nueva, lo subes a un escenario y te da razones para continuar pensando que nadie te deja el pelo tan brillante y sedoso como Él. Y así fue: se clavó un directo fino, fino, con su banda, su sección de vientos (o metales) y hasta un tio sirviendo gin-tonics y ofreciendo hábanos (esto último puede que lo hayamos imaginado). De acuerdo, la propuesta del dj con músicos de jazz está algo desfasada, pero es que la clase no caduca y al puto jefe le sobra.
(XII) Otto Von Schirach: Breakcore
Por DD
¿Qué es lo que hace que el bizarrismo te mole? Francamente ni P*** idea, pero lo que hace este estadounidense de ascendencia cubana nos mola. Cafre, cafre y cafre, si es que hay que definirlo de alguna forma. BreakCore más cercano al gamberrismo sonoro que al ruidismo puro y duro, ¿que dónde está la diferencia? Pues quizá en que cuando estábamos en el escenario Red Bull a uno le venía Venetian Snares a la cabeza pero aún así sonaba diferente. Sí, look Heavy Metal; sí, piyulismo de laptop; pero con Otto Von Schirach te lo puedes pasar guay y con Venetian Snares te acabas yendo a los 15 minutos mareado. Intrigado y satisfecho, pero mareado. Propuestas como estas ensanchan a un festival, haciendo más comprensible lo que realmente significa programar sin complejos. Un viva y un hurra.
(XIII) Hardcore metal meets Nu Rave
Por CL
Segunda vez que los veía este año y segunda bofetada a mano abierta de los enmascarados The Bloody Beetroots Death Crew 77. Una santa ostia de esas que te deja con un pitidico en la oreja y eso que venían con dos miembros menos que en el Primavera Sound. Esta vez armados con un batería, un tipo con secuenciador y caja de ritmos y un miembro que hacía las veces de teclado, guitarra, bajo y Mowgli en la jungla de los decibelios volvieron a demostrar que la distancia entre el nu rave y el hardcore metal están tan cerca como España de Gran Bretaña (Via Gibraltar).
(XVI) Un paseo por Mordor. Escenario Hazard Open Air.
Por DD
Pet Duo, Frank Kvitta… El escenario Hazard Open Air se convirtió a partir de las 02.30 en Zona 0. Hazard significa riesgo o peligro en inglés, por lo visto también significa “una característica permanente de un campo de golf que presenta una obstrucción a jugar un tiro, tal como un bunker o una zanja”, pero esta definición es una total piece of crap para el asunto que nos atañe. Y eso era el escenario Hazard con Pet Duo y Frank Kvitta y compañía. Hazard. Y la gente que estaba allí BioHazard; o lo que sobreviviría a un ataque postapocalíptico de Caramelos Pez. Schranz le han llamado a eso, lo que sea, no sabemos si bueno o malo, pero veníamos a experimentar y le teníamos muchas ganas a diez minutos de Masacre Caníbal sonora. Decibelios ni os cuento, BPMs echando humo, bombos a 3000rpm y sonidos punzantes de esos que hacen que chirríen los dientes. Schranz amigos, si algo puede acabar con el conflicto en Oriente Medio sin duda es este estilo. También muy recomendable si lo que quieres es que no se corte la mahonesa.
(XV) El niño bueno de Monegros
Por AS
Tras un live despiadado perpetrado por unos tios con máscaras de cuero tocando guitarras, baterias, teclados y cajas de ritmo como si fueran el mismÌsimo diablo, uno solo puede esperar que el resto de la noche sea una continua pero implacable bajada a los infiernos. Pero no fue así. Por alguna extraña razón alguien decidió que nos habíamos portado muy bien (y sabéis bien todos que así fue), y después de rescatarnos con pie y medio ya en el Averno nos llevó a ver a un angelito que tocaba musica celestial: Mathew Johnson. Saliendo después de un set bastante macarra de Popof, el canadiense lo tenía difícil para tirarse al rollo emocional y aguantar al público, pero le puso un par y fue a lo suyo, y aunque algunos se largaron, los que nos quedamos disfrutamos del que fué posiblemente el mejor live de todo el Festival. Ticket de ida y vuelta al cielo y camino de vuelta con
regusto a nube. Lo sentimos mucho Paul Ritch, ya no tenÌas nada que hacer…
Ya sobre las 7:30 Am llegó la hora de dirigirnos a nuestro descampado reservado a artistas para esperar al Interceptor de los esforzados chicos de la prensa. Bueno, ya os digo que unos estaban más esforzados que otros. El único que parecía conservar las energías era un francés que seguía bailando el ruido que salía a lo lejos del escenario principal. Menuda estampa: plásticamente se debatía entre lo bonito y el baile de San Vito…y llegó el autobús. Así que nos montamos, cogimos sitio y zzzzzz…..
(XVI) Muy bien, contra todo pronóstico
Por DD
A la llegada a Barcelona supimos que nos quedaba ya menos de una hora para poder volver a llamar a nuestro pelo, pelo. El balance se hacía casi obligado, también es verdad que llegando a eso de las 11am el resumen se quedaba en un “pues ha molado bastante esto”. Y así es, si Monegros pretende ser una macrofiesta lo consiguen al 100%. El festival funciona a las mil maravillas y supongo que junto con la receta de la Coca-Cola el otro secreto mejor guardado del mundo es de dónde sacan la chicha para dar luz a todo ese tinglado, porque según un cálculo estimativo n
os sale que con 350.000 lagartijas corriendo a todo trapo en una dinamo, sólo teníamos para dos horas de electricidad. Lagartija arriba, lagartija abajo, claro está. Por otro lado, lo que hace de una macrofiesta algo más que un mero arrejuntamiento de carpas donde en una hay gogós y en la otra te tiran espuma, es el tener una perspectiva y un tener muy claro lo que se está haciendo. Monegros es diversión, pero diversión con gusto. El Escenario Red Bull y las sesiones de Matthew Jonson, Popof, Laurent Garnier y actuaciones como las de Bloody BeetRoots Death Crew 77 o Chacho Brodas nos dejaron el cuerpo muy a gustico para empiltrarnos. Otra historia fue lo que nos costó encontrar el coche en el aeropuerto, auffffff….
Te dejamos con un video de un realizador profesional para que veas el percal
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La foto que ilustra Mordor es de El Señor de los Anillos no? Un mago blanco, un mago neeegro!!