Entregas Mundialistas. Costa de Marfil: El fútbol con sangre entra (XXV)
- Monday, June 7, 2010, 11:33
- Actualidad, Cultura
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Por lo general, las selecciones con mayoría de jugadores negros da miedo. Costa de Marfil llega además al Mundial con las encías ensangrentadas. Y es que la clasificación de Costa de Marfil para su segundo mundial consecutivo está escrita con sangre. El 29 de marzo del año pasado se disputó un partido de la fase previa en el estadio Felix Houphouet-Boigny de la capital Abiyán que acabó con 22 fallecidos. Lo típico en estos casos tan típicamente funestos: una turba de personas que no tenían entrada quisieron entrar al campo para ver el partido contra Malawi y provocaron una avalancha mortal. Aquel era el retorno de Didier Drogba a su selección después de haberse perdido los primeros seis partidos del clasificatorio. La gente tenía ganas de Drogba y empujaron a unos cuantos a la muerte. Será la primera participación del país en un mundial sin guerra civil mediante. En la edición de 2006 los expedicionarios marfileños estuvieron a punto de no viajar a tierras germanas a causa de la guerra civil en la que estuvo envuelto el país de 2002 a 2007. Una ofensiva de la etnia cristiana contra los musulmanes del norte provocó un efrentamiento entre las dos etnias más importantes del país que obligó al presidente del país, Laurent Gbagbo, a saltar a la palestra con amennazas del tipo: “si el pueblo marfileño no está unido, no vale la pena que el equipo vaya al evento”. Las palabras no sirvieron de nada ya que el conflico siguió su cauce y Costa de Marfil disputó el campeonato sin sobresaltos. Desde mediados de los 90s, un auge nacionalista inusual en el país ha llevado a tensiones extremas entre las dos comunidades ya citadas. Es en esos años cuando se empieza a utilizar el término “Ivoirité” para designar a aquellos que son de Costa de Marfil (es decir, a todos menos a los musulmanes del norte). El detonante se produjo en 1999 con el primer golpe de estado sufrido por un país que ahora se debate entre la zona “oficialista” y la rebelde. En las siguientes elecciones democráticas se marginó a los musulmanes y desde entonces andan a la greña. Se le echa la culpa a los del norte de la caida en picado de la calidad de vida del país, pero esas voces críticas olvidan que la economía del país se sustenta gracias a la mano de obra barata de trabajadores que no encajan con el término “ivoirité”, la mayoría venidos de Burkina Faso y Mali. En lo deportivo las cosas también andan algo revueltas. Sobretodo desde que la federación de fútbol de Costa de Marfil decidiera despedir a su técnico Vahid Halilhodzic de una manera algo caprichosa, ya que el bosnio había llevado a la selección al liderato de su grupo preeliminar habiendo perdido un solo partido en dos años. Por cierto, alguien debería escribir la biografía de Halilhodzic si no se ha escrito ya. Después de ser herido en 1992 en Mostar durante la guerra de los Balcanes, Vahid se convirtió en el primer seleccionador de su país en entrenar a un equipo marroquí, el Raja Casablanca con el que ganó la Champions de África. Para más tarde hacer honor a la fama de trotamundos que tienen los balcánicos entrenando también en Arabia Saudí al Al-Ittihad, recalando entre tanto en Turquía y Francia donde también ganó una Copa francesa con el Paris Saint Germain. Costa de Marfil se queda así sin un entrenador con la personalidad de Halilhodzic para su segunda cita mundialista de la historia donde lo va a tener muy difícil compartiendo grupo con Brasil y Portugal. En el banquillo cuenta con Sven-Göran Eriksson al que no me imagino llamado “eres un mierda” a la estrella Didier Drogba como dice Mourinho que arengaba al marfileño cuando coincidieron en el Chelsea. Sangre en las venas y en las encías no les va a faltar para pasar por primera vez de la fase de grupos. Tampoco andan mal de pulso firme. Los marfileños se han impuesto en las dos tandas de penalties más largas de la historia en competiciones nacionales. Le ganó 11-10 a otra mundialista como Ghana en la Copa Africana de 1992 que acabó ganando (único título en sus vitrinas) y 12-11 en el mismo torneo contra Camerún hace cuatro años en el mismo torneo (esa vez se tuvo que conformar con la segunda plaza). Este será el mundial de las encías ensangrentadas.
El mayor triunfo de Costa de Marfil, la Copa de Africa de 1992 en Senegal:
African Brothers Band:
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