Entregas Mundialistas. Holanda: El primo de zumosol (VII)
- Wednesday, May 19, 2010, 11:22
- Actualidad, Cultura
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Holanda es esa selección que siempre mete miedo. Tíos espigados y bien curtidos como Dios manda en el fútbol. Virgueros lo justo. Inteligentes en una proporción justa. Aunque al final lo suyo no siempre sea para tanto, Holanda posee patente de corso sobre el buen fútbol moderno. Es la selección que combina técnica y fuerza en ecuación casi perfecta. No sé qué opinará mi amigo Marc Caellas, sé que tiene una opinión formada al respecto, pero los holandeses serían los únicos europeos en entender y explotar con sus propias cualidades el “seny” del catalán. Por eso en esta ciudad siempre nos hemos llevado bien con ellos. Nos entendemos. El suyo es el fútbol que mantiene el equilibrio entre intuición y marcialidad. Holanda siempre es una de las selecciones que da respeto y punto. Y eso que mi relación afectiva con Holanda fue algo tardía ya que estuvo fuera de los dos mundiales celebrados en los 80. Después de perder las finales de Alemania 74 y Argentina 78, de paso la etiqueta de Naranja Mecánica, la selección neerlandesa tuvo que esperar hasta el de Italia 90 para volver a participar en una cita mundialista. Hasta entonces Holanda era como el coco. Todo el mundo la temía pero parecía como agazapada antes de volver a demostrar su carisma internacional. La goleada talla XXL de nuestra selección a Malta (12-1, por si hay algún despistado) precisamente dejaba fuera de la Eurocopa de Francia 84 a Holanda. Johan Cruyff se había ido del Barça en 1978 pero todo el mundo seguía hablando de él a principios de la década de los 80. Incluso en mi casa, en la que nunca se hablaba de fútbol, mi padre siempre tenía a Cruyff en la boca cuando se refería a alguien que ganaba mucho dinero con el balón. Holanda estaba latente en mi pre-adolescencia y eso siempre te marca. No se pudo admirar su verdadero potencial hasta la Eurocopa que ganaron a la URSS en 1988 con un gran gol de Marco Van Basten batiendo sin ángulo la portería de mi muy admirado por entonces Rinad Dasaev (inciso: otro de los que hicieron buena la épica del portero imbatible que venía del frío como el tempano. Me molaba Dasaev por su perfil lejano de portero estepario de extrañas tierras remotas. Hasta que después de unas interminables negociaciones con los representantes de un país que aún era Union Soviética fichó por el Sevilla y tuvieron que sacarle de la cuneta más de alguna que otra autovía comarcal después de una larga y calurosa noche). Aquella volea imposible de Marco ha sido designada por muchos medios como el mejor gol de una final europea de selecciones. Otro gol que pasará a los anales, con recepción acrobática y traje a Roberto Ayala incluidos, es el de Dennis Bergkamp a Argentina en Francia 1998. También quedará entre los Top Five de goles del mundial galo. Nótese además en el Youtube que el por entonces jugador del Inter tiene el sol de cara cuando recibe la pelota que le “asiste” un viejo conocido de la afición barcelonista como Frank de Boer. Con ese gol los holandeses vengaban además su final perdida contra los albicelestes en el Mundial de Argentina y encima a poco de acabar el partido. Con lo que eso duele, che.
Un gol de Van Basten que quita el “seny”:
Por si no lo pillaste, el gol lo mete Dennis Bergkamp:
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