Entregas Mundialistas. Mira que está lejos Japón
- Sunday, June 6, 2010, 11:57
- Actualidad, Cultura
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Alguien dijo una vez que el efímero paso del jugador japonés Shunsuke Nakamura por el RCE Espanyol tenía todos los visos de novela del escritor Haruki Murakami. De hecho son varios los puntos en común del ex jugador perico con el novelista de éxito. A ambos les puede la presión creada a su alrededor, pese a que los dos son máquinas de generar dinero. Se dice que el club de Cornellà-El Prat realizó el fichaje para embolsarse unos 7 millones en concepto de publicidad, sobretodo pensando en el mercado nipón, claro. Aquí se le pudo ver poco y antes de que acabara la temporada se marchó de vuelta a su país sin darle apenas una patada al balón: no pudo con la soledad y el ansia de amor que la afición le fue retirando después de tanto petardazo. Murakami total. Por su parte, el escritor de éxito se ha refugiado en su hogar de donde apenas sale. Lo suyo son los libros que hablan de ensoñaciones con un puntito hipnótico (sic). Yo que he visto muchos porque he vivido mucho tiempo cerca de la Sagrada Familia puedo afirmar sin miedo a equivocarme que incluso delante del monumento de Gaudí los japoneses parecen siempre ensimismados, ante una dimensión que no podemos ni imaginar el resto de occidentales. Esa es su dimensión favorita. La vigilia. Esa indefinible línea entre el sueño y la realidad. A Nakamura lo aplastó la realidad. Murakami ha ganado una fortuna con un pie en ambos mundos (aunque nunca se haya echo con el favor de la crítica). Tal vez por ello, por empezar a construir sueños sobre realidades tangibles, Japón se dio prisa en asegurase su clasificación para el mundial sudafricano (la primera de todas las selecciones clasificadas en conseguir el pase a la cita africana y la primera en dar la lista de jugadores convocados). Para el Mundial vuelven a quedar descartados los supercampeones Oliver Atton y Benji Price, pero contarán con el melancólico Nakamura que además tendrá la difícil misión de hacer olvidar a la estrella retirada Hidetoshi Nakata. Este futbolista, con 77 entorchados a su espalda, si llegó a despuntar en Europa donde llegó a proclamarse campeón del scudetto con la Roma en 2001. Ha participado en tres Mundiales (su país un total de cuatro) colaborando en la victoria nipona contra Túnez (2-0) que les permitió pasar a octavos de su Mundial de 2002. Si las cosas no salen del todo bien (lo más lógico teniendo en cuenta que han caído en un grupo complicado con Holanda, Dinamarca y Camerún apretando de lo lindo) Nakamura siempre podrá escudarse en su tocayo Kengo Nakamura, centrocampista creador algo más fuerte psicológicamente que Shunsuke y encima en un buen momento de juego. De todas maneras él ya sabe desde hace tiempo que su futuro está en los videojuegos. Para entonces se volverán a cruzar realidad y ficción. Será su propio fin del mundo (y un despiadado país de las maravillas).
Imágenes del primer partido mundialista de Japón después de la Segunda Guerra Mundial… despertad hijos de la nueva era:
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