Todo sobre el Beefeater In-Edit 2010

Se acaba la edición 2010 de In-Edit, una edición que se cierra con “High on hope” el documental de Piers Sanderson, como mejor documental internacional y “Venid a las cloacas: La historia de la Banda Trapera del Río” de Daniel Arasanz como el mejor nacional. En scannerFM hemos dado buena cuenta de ello. Crónicas y especiales de radio de un festival de cine documental que nos apasiona tanto o más que uno de música en directo.

Crónicas

Y estas son las crónicas de algunos de los documentales más interesantes de este año:

Lemmy

Por Christian Len

Magnífica radiografía la que hacen Greg Olliver y Wes Orshoski de Lemmy Kilmister o, lo que es lo mismo, la quintaesencia del rock´n´roll. Lemmy es más de lo que parece, o menos… Ya sabéis: un tio duro que vive en un cuchitril de L.A. lleno de memorabilia nazi, apasionado de las guerras, con su estética de cowboy fascista, alcóholico y fumador empedernido que se ha ventilado a 1000 mujeres.

Toda una vida dedicada al rock and roll. Pero porque es lo que quiere. Es lo que siente. Vive la vida fácil, desde hace años en el mismo cuchitril porque es barato y porque esta al lado del bar que frecuenta donde juega al trivial en una de sus máquinas mientras bebe Jack Daniel´s/Cola. Lemmy es un tío majo. Un buen tío. Un cachondo .¡Que tio más grande! Os aseguro que dan ganas de abrazarlo. Ahí, con su barrigon, sus botacas, sus patillas y sus berrugones. El tío Lemmy…

Don´t Look Back

Por Carles Novellas

“El mejor documental musical de todos los tiempos”. “El Ciudadano Kane del género”. “Un clásico entre clásicos”. Tantos elogios y frases laudatorias suelen llevar a menudo al escepticismo, y más si uno no es (lo confieso) especialmente fan de Bob Dylan. Así que éste era el ánimo de un servidor al entrar en el enorme -y sin emargo abarrotado- cine Aribau el viernes por la noche. Pronto mis dudas quedaron disipadas: a los diez minutos ya estaba metido de lleno en la gira inglesa del de Minnesotta en el año 65 (la última antes del salto a la electricidad), llevado de la mano de una cámara omnipresente al tiempo que omnisciente, como si quien la transportara al hombro fuera el mismísimo hombre invisible.

En “Don’t Look Back” no hay truco, y probablemente sea eso lo que seduce tanto a los espectadores del siglo XXI, habituados a caleidoscopios de 150 imágenes por minuto: nada de declaraciones de amiguetes y conocidos tangenciales; nada de voz en off (eso siempre es un punto a favor, en cualquier caso); nada de datos innecesarios; nada de nada… excepto un hombre magnético, de talento y carisma incuestioonables, con sus altibajos, sus discusiones con la prensa y susceptibles estudiantes de ciencias, sus miedos y sus armaduras (cinismo, ironía, amabilidad incluso) frente a un éxito inesperado, que se le venía encima like a rolling stone. Una película, en fin, maravillosa. Por una vez, los superlativos estaban del todo justificados.

Limbo Starr. Diez, Cuenta Atrás

por Natxo Medina

Hacer una película no es fácil. Eso cualquier hijo de vecino que alguna vez se haya puesto a intentarlo lo sabe. Pero a veces, en esta época de democratización de las herramientas digitales, parece que basta con tirar palante y tener ganas. Y claro, esa es una parte importante del proceso, pero tras el primer impulso queda todo lo demás: dar forma a una narrativa, encontrar tus temas centrales y tratarlos con paciencia y cariño, averiguar cómo navegar de un lugar a otro, crear un cierto aparato conceptual y visual en el que apoyarse… En el terreno documental, esa es la principal diferencia entre el cine y los simples reportajes.

Parece que el director de este repaso esforzado y tedioso por los primeros diez años de vida de la discográfica madrileña no acaba de tener esta idea clara, y lo que hace es basar su (larguísima) narración en la pura acumulación de entrevistas con gente de relativo interés, incluyendo sobre todo a los artistas del sello, a sus responsables y a algún que otro crítico o voz autorizada, sin preocuparse demasiado porque los contenidos trasciendan su condición informativa y por lo tanto jugándoselo casi todo a la carta de que el espectador sea fan de tal o cual grupo (básicamente Nacho Vegas, que se lleva por delante casi la mitad del metraje).

El acabado visual está más o menos cuidado, la edición no está mal (aunque le sobran algo así como cuarenta minutos de metraje), y tiene algún toque de clase interesante, pero ni profundiza, ni emociona ni convence. Por no decir que incluye un detalle muy reprobable (desde la ética periodística) en una de las entrevistas, incluyendo un off the record que debería haber sido mantenido al margen de la obra. Poca coherencia y mucho morro es la impresión que acaban dando.

LIMBO STARR (TEASER) from SALVADOR SUNYER on Vimeo.

It Might Get Loud

por Natxo Medina

por Natxo Medina

Sorpresón el de este documental que, de ser una película que fui a ver exclusivamente porque coincidía con la ceremonia de clausura que tenía que cubrir, se convirtió en probablemente la mejor de todas las que he visto en esta edición del festival. Un film que narra el encuentro entre tres ases de la guitarra eléctrica (Jack White, Jimmy Page, The Edge) que además enfocan su trabajo de maneras muy distintas pero a los que une un incombustible amor por la música, por el trabajo duro y por su instrumento.

Durante una hora y media de imágenes casi siempre impecables (la realización de Davis Guggenheim es limpia, clara, hermosa y tiene detalles brillantes), excepcional material de archivo y montaje agil y orgánico asistimos a ese encuentro que nos lleva también a la historia personal de cada uno de los músicos, a su particular visión del mundo, de la composición musical, del trabajo y la inspiración, y de paso nos ofrece momentos emocionantes (los tres músicos tocando juntos y divirtiéndose, respetándose con la mirada), divertidos (los inicios de los tres son bastante risibles) y sorprendentes (Jack White construyendo una guitarra eléctrica con un pedazo de madera, una botella de Coca-Cola y unos cuantos clavos) a punta pala.

“It Might Get Loud” reúne, a mí entender, todo lo que un documental musical debería tener: nos ayuda a conocer mejor a los artistas, trata a la vez asuntos más universales, es completo, está muy bien realizado, fotografiado y editado (trabajado como una película, con un estilo visual meditado) y encima educa, entretiene, emociona y se constituye como declaración de amor a la música. Un triunfazo, vamos.

William S. Burroughs. A Man Within

por Natxo Medina

por Natxo Medina

Mi jefe de redacción (sí, aunque a veces no lo parezca, en scannerfm.com hay reglas y jerarquías) no me deja que las críticas dedicadas al In-Edit Beefeater sean demasiado largas, así que no me extenderé, aunque lo esté deseando. Y es que la figura de William S. Burroughs da para extenderse mucho y más: politoxicómano, homosexual, amante de las armas, radicalmente solitario, culto, refinado, beat sin querer serlo, gurú sin desearlo, controvertido de libro, inventor de estilos, poseedor de una prosa radical, alucinada y libre. Y sobre todo alguien que luchó toda su vida para no ser encasillado en ninguno de los esquemas en los que se le quería encerrar.

El documental de Yoni Leiser trata de hacer un recorrido lo más completo y organizado posible por todas estas facetas del mito y la persona, tratando de paso otros temas menos conocidos como su conflictiva relación con su hijo, su obra plástica a base de escopetazos, o su vida íntima más allá de sus supuestas desviaciones. Además, ofrece un pormenorizado repaso a todos los contactos que el escritor estableció con artistas de diversa índole, desde Andy Warhol a Sonic Youth.

Muy completo en sus contenidos, tal vez organizados de una forma demasiado sistemática y poco fluida, el documental no destaca precisamente por su acabado visual, más bien tirando a mediocre a pesar de esos interludios animados a lo Jan Svankmajer pretendidamente arties y en realidad bastante cutres, pero se sostiene por la calidad de algunos testimonios, por su afán completista y porque ante una figura tan fascinante como la de Burroughs podría hacerse una saga entera y todavía te quedarías con las ganas.

Speaking in Code

por Natxo Medina

Pocas veces se habrá visto tanta sinceridad en una puesta en escena para un documental que, en principio, atiende a motivos musicales, en este caso un (sesgado) análisis comparativo de las escenas electrónicas de la Costa Este de los States y algunas ciudades europeas.

Narrada de forma prácticamente lineal y en formato de diario, acompañado por la voz en off de la propia directora, Amy Grill, en un tono entre didáctico y confesional, “Speaking in Code” empieza siendo una radiografía de ciertas formas de vida asociadas a la cultura electrónica y termina siendo la crónica de una mujer que por el camino de hacer la película acabó perdiendo una pareja, redescubriéndose y sintiendo en sus carnes el poder transformador de la música.

“Speaking in Code” es bastante burdo en las maneras, y se le ven constantemente las costuras técnicas. También es, en ocasiones, demasiado ombliguista (sobre todo por el protagonismo que gana en un momento dado el marido de la directora y la relación que mantienen), pero reúne a un montón de artistas interesantes (Monolake, GAS, Ellen Alien, Modeselektor, Sascha Funke), es entretenido, muestra de una forma bastante modesta e inénua los contrastes entre la tradición electrónica europea y la estadounidense y sobre todo es súmamente honesto (lo cual le lleva, desgraciadamente a ofrecer  una perspectiva del fenómeno muy unilateral) a su visión, como declaración de amor a la música y (meta)constatación de que si te pierdes en ella, seguro que va a cambiar tu vida.

The White Stripes. Under Great White Northern Lights

por Natxo Medina

por Natxo Medina

En un momento del documental que nos ocupa, dirigido con bastante garra y tino por Emmett Malloy, Jack White recuerda cómo un periodista una vez dijo de ellos que eran a la vez la banda más falsa y más real del mundo. Uno, que no es especialmente fan de la música de la pareja, pero sí que se siente vagamente fascinado (como casi todo el mundo) por ese extraño universo minimalista y a la vez múltiple de los de Detroit, tiene un poco esa sensación una vez vista la que se supone es LA película sobre esta banda que a lo largo de los años tantas preguntas ha suscitado. Y eso, ya de entrada, es un triunfo.

Lo es porque consigue hacernos ver, a través de su realización nerviosa y de corte clásico (un muy buen uso del blanco y negro, película granulada, personajes siempre en el centro de la imagen, ningún encuadre confuso a lá Vincent Moon, para entendernos y sí una obsesión por la claridad, un enfoque más transparente) que los White son gente de carne y hueso, que cuando tocan meten una caña absurda, que sudan y sufren y piensan e interactúan con otros seres humanos (episodios como el que protagonizan en un hogar de ancianos inuits son de lo mejor de la película), pero mantiene cierta aura de excentricidad y misterio alrededor de la pareja cuando nos los muestra, por ejemplo, en esos interludios musicales en los que se centra en su figura, en sus estilismos y en su caminar mirando al horizonte con cara de estar inmerso en pensamientos más allá del bien y el mal.

Por lo demás, la película brilla técnicamente, las elecciones cromáticas están en plena sintonía con el universo stripe, el sonido (mezclado en parte por el propio White) es apabullante y tiene momentos muy curiosos e incluso emocionantes, pero está algo desequilibrada a nivel de contenidos: a mi entender (y entiendo que esto puede ser simplemente una cuestión de gusto personal) hay un exceso de música en directo, el recurso de editar los conciertos saltando de canción en canción de una forma un tanto arbitraria no acaba de resultar desde ningún punto de vista y los momentos de verdadera creación cinematográfica (montajes paralelos, saltos, digresiones narrativas) y de contenido interesante (conocer la historia del grupo, su actitud, su modus operandi) se alternan con otros que son bastante anodinos, o que sólo pueden contentar a los más fans.

A grandes rasgos, da la impresión de que se le podría haber sacado más jugo a un material que es bueno, y que aunque, muy similar en punto de partida (una gira especial por lugares poco habituales) a una obra cumbre del género como es “Heima” (dedicado a Sigur Rós), acaba resultando bastante más irregular como conjunto. Tal vez se deba a sus excesos contemplativos o a cierta dejadez. Pero eh, ya lo decíamos más arriba: capturar a los esquivos Stripes no debe de ser fácil. Uno acaba pensando que tiene que conformarse con lo que hay. Interesante pero no apasionante.

The Story of Creation Records

Por Aleix Cabau

Sold Out y aplausos para recibir a Danny O´Connor, director de Upside Down: The Story of Creation Records  y a Alan McGee, co-fundador de Creation, presentes en la proyección en el In-Edit de este documental que se proyectaba por primera vez en Europa fuera de las fronteras Inglesas. Un recorrido por los 16 años del famoso sello inglés fundado por McGee, Dick Green y Joe Foster, en 1983 con pocos medios y que, según se puede ver en el documental, tiene una historia de los más agitada, con altos y bajos, drogas, fiestas eternas en la oficina y sobre todo de temazos y canciones de leyenda.

El documental, que llega unos cuantos años después de la disolución total del sello en 1999, tiene a McGee como máximo protagonista. Él es el eje conductor, confesando sus excesos y explicando sus aventuras. Un auténtico personaje que hizo posible convertir a Creation, sello dirigido por una âpanda de outsiders y lunáticos, en uno de los sellos independientes más importantes del mundo. El documental cuenta también con testimonios de muchas de las bandas que formaron parte del sello, como Bobby Gillespie (Primal Scream), Noel Gallagher (Oasis), Kevin Shields (My Bloody Valentine), Andy Bell (Ride), Norman Blake (Teenage Fanclub), Gruff Rhys (Super Furry Animals) o Jim Reid (The Jesus and Mary Chain), que nos acompañan en un viaje cronológico por la nostalgia de cuando lo Indie saltaba las grandes masas y allí se queda.

A propósito de Rodrí­guez.

Por Rebeca Garcí­a Bailo

A propósito de Raemon. De cómo se perdió y lo encontramos.

Se estrenó en el festival Beefeater In-Edit el documental “A propósito de Rodríguez”de Sergi A. Minguell con Ramón Rodríguez y The New Raemon como protagonistas. El docu-concierto fue presentado por su realizador en el Aribau Club 2 y por el mismo Ramón, que andaba con su guitarra a cuestas y nos cantó El Verdugo, un tema de su próximo trabajo. Y es que mientras yo necesito más días de 25 horas, él no para de componer, grabar, tocar y crear.

Minguell explica que su intención al hacer el documental era entender el cambio que había sufrido la música del nuevo Ramón desde que dejó aparcado a Madee. La idea surgió después de grabar un videoclip del álbum L´Antarctica, cuando le dio un disco de su nuevo proyecto. Le pareció que ahí había pasado algo. Ese “hombre hirsuto” había dejado el inglés por el castellano, se pasó al pop y sus letras aunque a veces te inspiraban deseos suicidas, no sonaban tan oscuras como con su antiguo grupo.

Para que entendamos el porqué de esos cambios, se cuela en varios escenarios de la gira de The New Raemon y en otros varios de la vida de Ramón. Cámara en mano, corre escaleras arriba, escaleras abajo, campo a través…y hasta que te acostumbras, cuesta seguirle la pista. Una vez acostumbrada, dejó que me cuenten. Me sorprende como ese chico que siempre me pareció introvertido más que tímido, de esos que tienen la suerte o la desgracia de haber nacido con “mucho mundo interior”, se va abriendo y confiesa cómo se dio cuenta de que hacía mucho que andaba perdido. Lo mejor es que supo como salir del túnel dejando los miedos en la cuneta y tomarse la vida del artista “menos en serio”para empezar a disfrutar de verdad de lo que hace.

Al acabar la proyección, no puedo evitar echar de menos más charlas de café o de backstage con Ramón y con el resto de integrantes de la banda y de más tanta canción. Aún así aplaudo por él y y por haber dejado que le encontrásemos…

The Extraordinary Ordinary Life Of José González

Por Neus Argudo

The Extraordinary Ordinary Life Of José González o cómo lo cotidiano se convierte en delicia. Este documental realizado por Mikel Cee Karlsson y Fredrik Egerstrand acompaña al músico durante el proceso de grabación de su segundo disco In Our Nature. La cinta es un diario visual que muestra al José Gonzalez más puro: un amante incansable de los cereales que, de vez en cuando, se hurga la nariz y al que le apasionan los libros sobre el cosmos, el cerebro humano y el darwinismo.

La excentricidad del mito rockero nada tiene que ver con el día a día de este personaje y ésto es lo singular de la historia. Escenas únicas e íntimas, a través de las cuales seguimos al autor sueco-argentino en su gira, en su estudio, en su casa y los responsables del documental lo bordan con unos toques de animación que relatan la historia de su familia y el exilio argentino.

High on Hope

Poca gente ha hecho tanto para la música en el Reino Unido como Margaret Tatcher. La polí­tica de la Dama de Hierro castigó al populacho y parte de la juventud, se quedó sin trabajo y sin esperanza se dedicó, o a tener bandas, o a marcar un punto luminoso al que fijar la mirada durante la semana. En este caso ese halo de luz fueron las raves, esas fiestas organizadas por héroes anónimos que, cansados de los precios,las restricciones y la música de las discotecas, decidieron hacerlo a su manera. Durante el verano del amor, por toda Inglaterra, pero especialmente en Blackburn, se asistió al levantamiento de las warehouse raves de 1989 y este documental narra los ideales y el modus operandi: cómo ocupaban naves abandonadas, como conseguían el material, cómo lo montaban y cómo hacían para disuadir a la policí­a. Finalmente la autoridad policial se hizo fuerte y el sueño sólo duró un año, pero demostró la fuerza de un pueblo. Una vez más un movimiento musical como respuesta social a la polí­tica.

High On Hope – Trailer from Piers Sanderson on Vimeo.

Entrevista a Cristian Pascual , director del Festival

Lacón con Grelos (Cultura en Panorama#2)

Entrevistamos al director del In-Edit Beefeater 2010, Cristian Pascual,
que encontró un huequillo en su agenda para venir al Lacón con Grelos de Pat Quinteiro y hablarnos de la edición 2010 del In-Edit Beefeater

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