Vampire Weekend y los nuevos indies

Fotos por Andreu Llos

Por Christian Len

Después de que Primavera Sound les escogiera como uno de los estandartes de su edición de 2008 y que aparecieran encaramados  en las listas de lo mejor de ese mismo año Vampire Weekend se convirtieron, no solo en un grupo revelación, sinó que además fueron la gran esperanza blanca a razón de frescura apremiada en la escenita. Así, su segundo disco Contra suscitaba mucha expectación en los círculos indies (y no tan indies). Lo que sorprende es que el pasado sábado en la Sala Penélope hubiera un ambiente tan etéreo. ¡Eh! Y ningún problema con que no hubiera el habitual ambiente de un concierto de este tipo, solo que entre eso y que la Sala Penélope se estrenaba como sala de conciertos uno estaba descolocado. Una sala, que por cierto, se estrenaba calculo que con un 20% más del aforo que debía entrar par ver el show. Y no es que el público no cupiera, es que no se veia en muchas partes de una sala bonita y con buen sonido pero aún no preparada para este tipo de saraos . Lo dicho, un ambiente raruno, con un público que era como la viva imagen de Vampire Weekend: universitarios pijos de más de 25 pero a la española…y los camareros de la Penélope con ese rollo Discoteque. Quizá todo responde a la búsqueda de Heineken de un target determinado, no sé. Ese joven que busca algo alternativo dentro de su mundo standard: ir a Razzmatazz , Independance o a un concierto de Vampire Weekend y sentirse en la corriente alterna. Y perdónenme por hacer conjeturas y (pre)juicios infundados

Más allà del lugar y de la gente, Vampire Weekend repasaron sus dos únicos largos. Empezando a desgranar el primero para después atacar al segundo y a continuación ir alternando. Sonaron entre otros Cape Cod Kwasa Kwasa, A-Punk, California English, Cousins, One (Blake´s got a new face), I stand corrected, Diplomat´s son, M79, Run, Oxford Comma, Giving up the Gun y otros finos deleites. Con esa ristra de hits era difícil no poner a la gente a bailar (quién pudiera moverse). Decir tiene que la imagen de chicos buenos de los del Lower East Side contrastaban los avenates de tio duro y clichés rock and roll que se gastaba Ezra Koenig de vez en cuando- Ezra, cuando tienes pinta de que te hayan estado robando el bocadillo toda la vida, ir de hombretón no cuela. Lo digo porque a mi también me robaron el bocadillo- Después del bis Horchata, Mansard Roof y Walcott y el público bastante del revés. Eso si comedidamente, no se fueran a desmelenar.

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