Mañana se estrena la gamberrada (creo que sería la mejor manera de sustantivar la pieza) con la que Quentin Dupieux vuelve al cine. Quizás os suene más su alter ego Mr. Oizo, padrino del electro francés, mundialmente conocido por crear el tema del spot de Levi’s del peluche amarillo que tu subconsciente aún retiene. Respecto a la crítica cinéfila, bien, poco tenemos que decir pues de eso ya se encargan otras plumas especializadas (y canosas) que han compartido el visionado conmigo. Aquí me limitaré a hablar un poco sobre el autor y el aura que acompaña la película para poner en vuestras manos la elección de ir a verla o no.

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La parte buena es que el mismo Quentin no promete nada y nos dice que tenía ganas de “hacer un film que se parezca a esta música un poco guarra, un poco mal hecha… idiota”. De manera que no podemos sino darle la razón y decir que mejor no se puede resumir esta película. Una especie de largometraje musical sin demasiada profundidad pero que en ocasiones nos hace reír y en otras… pues no. Lo más destacable del film (además de un par de personajes que me han parecido lo mejor: el poli productor y el herido) es que imagina un universo paralelo donde la electrónica forma parte de la vida normal de las personas y no es excluida automáticamente de la interacción social solo por ser música de baile. Sí, creo que resumiendo, ese es el concepto con el que me quedaría de la película. El resto, bueno, personajes exacerbados, gags fáciles (alguno incluso afilado), un montaje musical atractivo, L.A. y, claro, una banda sonora hecha íntegramente por Mr Oizo: “La idea era hacer al fin una película con mi música, puesto que generalmente me avergüenzo un poco de mi música, así que suelo llamar a artistas que manejan mejor que yo las notas musicales. Pero tenía ganas de, al menos una vez en mi vida, hacer un film alrededor de esta música idiota.”

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De todo, me quedo con los detalles sobre la pasión que los personajes profesan por la música y cómo la convierten en un personaje más, de hecho es el personaje que hace de conductor entre todas las historias. Y, por supuesto, los divertidos cameos que ayudan a digerirla (Marilyn Manson, Diplo, Jon Lajoie… sí, sí, Jon Lajoie). Yo tampoco os prometo gran cosa, eso sí, temazos del señor Oizo en Dolby y algunos reconfortantes guiños de complicidad para todos aquellos que crean (o aman) la música electrónica.

*Crítica: Darth Mike