Seguimos avanzando en los conciertos del 13º aniversario de la sala Razzmatazz, y en esta ocasión los protagonistas son Austra, la banda de synth pop oscuro proveniente de Toronto que dio el pelotazo en 2011 con su extraordinario debut llamado Feel It Break. Esa gira pasó por el Sónar de día de 2012 y muy a mi pesar –ya era fan de la banda– me lo perdí. En esta ocasión el grupo de Katie Stelmanis (Austra es su segundo nombre) venía a presentar Olympia, un disco que ella misma ha definido como más bailable y que es un grado más pop que su predecesor. Así que me dirigí hacia la sala con toda la ilusión e ingenuidad del mundo, convencida de que a los pocos minutos sería testigo de una actuación gélida y estática (de hecho hasta la fecha me los imaginaba siempre tocando en una catedral gótica en una fría y nublosa mañana de invierno). Pues bien, nada más lejos de la realidad.

Katie salió a escena acompañada de Maya Postepski a la batería y Dorian Wolf y Ryan Wonsiak, el miembro más reciente de la formación, se encargaron del bajo y los teclados. What we done? es la pieza que abre Olympia y con la que rompieron el hielo en una rebosante Razzmatazz 2. Después, con Painful Like y Forgive Me (single de este último trabajo) se hicieron evidente dos aspectos: que Olympia es un disco tan digno como Feel It Break y que Katie, que estudió canto clásico durante años, posee una voz tan potente como singular. Un atributo maravilloso al que sabe sacarle partido como se merece. Con The Choke y The Villain recuperamos el debut y a estas alturas del show, mi idea de músicos petrificados ya estaba más que desterrada. Cada vez que Katie se alejaba de su Nord Stage rojo lo hacía para pasearse, bailar, agacharse y cantar hacia todos los rincones de la sala. Y en todo momento lo hizo con un semblante simpático, sonriente, manifestándose cercana y muy cálida.

A continuación se sucedieron Home, The Future, Reconcile y Sleep. Y sonaron orgánicas y vigorosas, en el punto ideal en este extraño cóctel que es Austra. Y es que cuando compones temas sombríos con bajos gruesos para acompañar con una voz operística y luego decoras el escenario con parasoles de papel y vistes toreras con bordados dorados, calcetines naranja flúor, falda-pantalón o plataformas de goma imposibles, la cosa puede salir fatal o, milagrosamente, surge Austra.

El clímax del concierto llegó con los dos clásicos del debut: Lose It y Beat And The Pulse seguidas consiguieron en primer lugar, que toda la sala coreara el “Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh” como si no hubiera mañana y con Beat And The Pulse, que llegáramos a un éxtasis infernal, en el mejor sentido del término. Las elegidas para el bis fueron Annie (Oh muse, you) y Hurt Me Now, una pieza sosegada y quizá la más emotiva de Olympia. Una acertada decisión para poder descansar después de la mezcla explosiva de ingredientes de esta joven y gran banda.

Texto: Laura Villanueva  ·  Fotos: Toni Rosado