Crónica Coachella 2015

Crónica Coachella 2015

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jueves, 30 abril 2015
Especiales

Con cierto retraso, debido a la necesidad de curar una resaca transatlántica, llega el post de Coachella. Sí amigos, estuvimos en el ojo del huracán durante unos días y os voy a contar lo que necesitáis saber sobre el-festival-al-que-todo-el-mundo-quiere-ir (pero-que-tampoco-hay para-tanto). O sí.

*Crónica: Darth Mike

Todo empezó el jueves antes del segundo fin de semana de Coachella, perdidos de noche en medio del desierto de California. En un restaurante de carretera, Pappy & Harriet’s, conocido por ser la segunda casa de unas cuantas estrellas country de los es-ta-tes. Por allí también han pasado Queens of the Stone Age, Arcade Fire, Eagles of Death Metal, Grizzly Bear, Saltimbanquis… bueno, un local mítico, donde además hacen las mejores costillas barbacoa que he probado nunca. Después de la cena hubo movimiento de mesas, como que empieza el baile de señoras y señores country, pero no. Ahí daba comienzo la fiesta Hivern Discs en pleno  universo capitalista cowboy. Una fiesta que empezó temprano, con un Marc Piñol abriendo la lata para que luego, en un b2b con Pional y Talabot, el imaginario Boiler de la chiquillada terminara con casi todo el aforo subido al escenario. Pero sin streaming, eso importaba poco. El asunto es que se repartió una buena dosis de electro y techno, convirtiendo así la histórica primera noche electrónica del Pappy’s en una olla a presión, que terminó por ser la mejor fiesta del festival. Y todo esto mientras Todd Terje bailaba entre el público y en la terraza-parking-rancho Jamie XX y Jon Hopkins se dedicaban a calentar al personal a base de bien (¡jodido frío hace de noche en el desierto!).

Pional_Talabot_HivernParty-2

Así que después de empezar la casa por el tejado, nos dirigimos al recinto de Coachella, a ver qué se cocía ya el viernes por ahí. Como infraestructura, una vez te has comido las casi tres horas desde el aeropuerto de LA y has llegado al epicentro del recintro, la colocación de los escenarios es tremenda. Todo se dispone en una especie de rectángulo, aunque con la sensación permanente de estar en el centro del diámetro de una circumferencia, de manera que moverse de un escenario a otro es una tarea muy sencilla. La decoración psicodélica y algunas instalaciones “artísticas” (si hubiera una categoría de arte llamada EDMedélico), dan el toque hypeachella. Sin llegar a los extremos de esa gente que en octubre ya te dice “que están empaquetando su mochila para ir al Burning Man en bicicleta”; pero que sí tiene un rollo muy de yuhuestamosencalifornia.

Una vez pasado el primer impacto y, que sí, que mola un montón, el resto, pues tampoco tenemos mucho que envidiar. El Primavera está tan cerca que hace falta irse a otro continente para darse cuenta de la calidad que rebosa por cada uno de sus poros. Porque sí, se nota que hay gente trabajando todo el año en el Line Up mientras en Coachella… bueno hay tres teorías:

a) una especie de sorteo a ciegas tipo Shempions.
b) una selección tan por la cara que se da la vuelta y se convierte en ecléctica.
c) pues van en serio. Pero bueno, al final el cocido estuvo más que bien.

Tener a Squarepusher a 300 metros de Jack White, un escenario en el que casi te ibas del festival para ver tranquilamente a Belle & Sebastian como si estuvieras en ses illes, o un escenario a lo Wonderland cuya finalidad era encerrar con llave a Guettas & Co… El sonido, increíble en todos los escenarios. Destacando el stage principal (Coachella) para conciertazos como Tame Impala, White (que terminó por regalarnos un Seven Nation Army de más de 8 minutos con discurso de por medio) o el que se marcó The Weeknd; que quedó brutalmente mutilado por la aparición del coloso West, en 3 canciones se comió al canadiense, el escenario tocho y casi a tres cuartas partes del aforo solo con poner los pies sobre las tablas. Y bueno, también estuvo ahí la campana de AC/DC y Bad Religion, mientras en los otros escenarios desfilaron FKA, Caribou, Tyler the Creator, Azealia, Flying Lotus, Lykke Li, Panda Bear, Talabot & Jamie XX… Pero supongo que en el fondo, aunque sea un cartelazo, eso es lo que menos importa.

Coachella festival, Indio, California, America - 18 Apr 2015

Pese a que durante el festival muchos medios aprovecharon la ocasión para tildarlo de decadente, pijo o tontunada, excluyendo que el precio de la entrada sea excesivo (y encontrar alojamiento una pesadilla), sigue siendo uno de los festivales de referencia. El único problema conceptual es que la programación empieza a las 11 de la mañana, con grandes grupos tocando ya desde el mediodía, cosa que choca fuertemente con la estúpida idea de empezar una jornada de festival con el sol justo en medio del cielo, rozando los 40 grados y una humedad inexistente.

Cabe destacar que el consumo de substancias psicodélicas fue poco más que anecdótico, pues la juventud se dedicaba a beber cubatas a precio de libros y a fumar marihuana medicinal. Nada demasiado loco, más bien poco. Eso sí, para encontrar glamour o buenos jamones para postear en instagram hacía falta buscar entre mucha paja HMYV (versión pelo de color + bikini de Bershka o testosterómanos con casi tan poca camiseta como cerebro). Pero bueno, si le quitas todo eso y te quedas con que mientras mirabas a Jack White hacerse el humilde en el escenario, Kristen Stewart pasó por tu lado, ya como que importa menos el glamour total, el precio de la pulsera o los quilómetros mal dormidos.

¡Larga bida tete, a sideboobchella!

la-atr-coachella-2015-noen-carnival-20150412-p-011

One Comment

  1. Juanalberto says:

    dos semanas después y sin aportar absolutamente nada a nivel periodístico, bravo por esta crónica chavales

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