Crónica de Arcade Fire en el Palau Sant Jordi de Barcelona

Crónica de Arcade Fire en el Palau Sant Jordi de Barcelona

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viernes, 27 abril 2018
Conciertos

Los canadienses Arcade Fire volvieron a demostrar su arrollador potencial en directo que no da tregua al aburrimiento ni mucho menos a pensar qué es lo que pasa con su quinto disco Everything Now” o hacía donde se dirigen los de Win Butler, muy cuestionados por un trabajo que parece perder el rumbo de la banda. Pero ¿realmente es una pérdida de rumbo o un cambio necesario? ¿quizás sea el famoso renovarse o morir? En cualquier caso, este trabajo coge fuerza en directo y los que pudimos disfrutar de su paso por el Primavera Sound el pasado año (donde hicieron doblete, siendo uno de los conciertos una de las sorpresas de la jornada del jueves), nos damos cuenta del rodaje a positivo que los nuevos temas cogen en directo.

Quince años después de irrumpir en la escena, con uno de los mejores debuts que ha dado esta industria gracias al monumental “Funeral”, Arcade Fire parece tenerlo todo a su favor. Tras cinco discos, tres de ellos auténticas joyas (“Neon Bible”, “The Suburbs” y el ya mencionado “Funeral”)dejan una discografía que en aquel momento era una de las más aplaudidas a partes iguales por público y prensa. “Reflektor” no hacía más que confirmar que Arcade Fire es de lo mejor que tenemos en el panorama indie, ahora parece no importar hacer un gran disco o cobrar entradas a mi parecer un poco caras o VIPs a precios desorbitados. Posiblemente estas dos últimas variables sean algunos de los motivos del pinchazo de la banda el pasado sábado, si bien cabe decir que sus frecuentes visitas a la ciudad condal tampoco ayudaron a vender todo el papel.

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El escenario en forma de cuadrilátero y enormes pantallas que lo arropaban fue testigo de una presentación por un speaker en catalán que presentó a la formación como si de un púgil se tratara, llegando hasta el ring por un pasillo que hizo la gente que se agolpaba en la pista. Tener el escenario en el centro del Palau fue algo de agradecer ya que la visión era perfecta desde cualquier rincón, por no mencionar la espectacular iluminación.

IMG-0161La energía es una de las grandes bazas que gastan los de Win Butler y Régine Chassagne, que parecen estar poseídos por una fuerza sobrenatural: saltan, corren y cantan entre el público a sus anchas, haciendo grande cualquier momento, quedándose pequeño el escenario por el que pasan. Everything Now abrió un setlist que no dio tregua y en el que la gente puso la directa desde el principio, uniéndose a la fiesta y al buen rollo que transmiten Arcade. De este último disco destacaría Electric Blue o una brutal Creature Comfort que para mí fue de las mejores de la noche, un pop pegadizo que todo el mundo coreó con Win. No se hizo mucho de rogar “Funeral”, ya que Rebellion (Lies) caía después de un arranque apoteósico. Here Comes the Night se sucedía con cuatro torres de iluminación que descendían creando un efecto óptico de segundo ring muy conseguido. Unas visuales rojas arroparon una No Cars Go que sonó acelerada al igual que celebrada.

Con Régine Chassagne en una grada del público y Win Butler en el escenario se desarrolló It’s Never Over (Oh Orpheus) con un discurso teatral bien intencionado por parte de Win, aunque una interpretación un tanto desconcertante por Régine. Esta no sería la única vez que bajarían del escenario para cantar y bailar entre la gente, Reflektor y We Don’t Deserve Love fueron prueba de ello. Con Neighborhood #1 (Tunnels) empezó el cambio de instrumentos entre los integrantes, tomando Régine los mandos de la batería.

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Debido a la ausencia de Owen Pallet en esta gira, Win pidió al público que gritara un “We Love You Owen” antes de dar comienzo The Suburbs. Como no podía ser de otra manera Afterlife fue uno de los momentos más emotivos del concierto, tema que, a pesar de ser uno de los jóvenes, se ha ganado sitio entre los grandes temas de la banda, compartiendo trono con los hits más longevos y rematándola con Temptation de New Order como colofón final. Una potente y tierna Neighborhood #3 (Power Out) nos llevaría hasta el merecido descanso que terminarían por culminar con unos bises, del que hay que destacar una maravillosa Wake Up y que estuvo más arropada que nunca ya que la Preservation Jazz Hall Band, banda telonera, subió al escenario para rematar un concierto apoteósico, de una ejecución y una energía al alcance de muy pocos.

Crónica: Manel Ferrer

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