Crónica del #sonar2013 Día 1

Crónica del #sonar2013 Día 1

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viernes, 14 junio 2013
Eventos

Lo que de verdad hace mover a la gente aquí en el nuevo recinto del Sónar de Día de la Fira Montjuïc no son los beats, ni las sustancias ilegales, y puede que ni el súbito calentón veraniego. No. Lo que aquí mueve a la masa es la sombra de la carpa bicolor que ya se ha convertido en emblema del festival de día. Porque tal como el sol se va moviendo el público se desplaza pasito a pasito por el Village para no morir calcinado. Porque sí amigos, tal como predijo el calendario maya: el verano ya está aquí. 

Una crónica de Darth Mike

La primera impresión al llegar al recinto (y estrenar el césped virgen antes de que se inunde de toneladas de *****) es que la marca Sónar sale ganando en muchos sentidos. Sí, se pierde un rollo cultural muy cool primera línea, pero se gana en confort, calidad y comodidad. Porque todos sabemos que el polideportivo de la Marbella también tenía la suyo, pero es que ahí no se cabía. Así que la única pregunta que queda abierta sobre el debate del nuevo emplazamiento, para mí, es: “por qué no se ha hecho esto antes”.

sonardome

Mucho antes. Así que nos quedamos con un SónarVillage de catálogo de vacaciones para rusos, un SónarComplex muy serio y técnico, un SónarHall diseñado por David Lynch con unas cortinas rojas en las que en cualquier momento aparecerá un enano andando hacia atrás, un SónarDôme muy nórdico y hasta (para los llorones del MACBA) un SónarCinema la mar de cuqui indie (donde ya he podido ver “We are Modeselektor”).

Empezamos pues un minirecorrido por lo que nos ha deparado el primer día: mucho peinado Grimes de color chustero (demasiado), mucho turista europeo que viene a lo que viene, algunos supervivientes del ciberpunk de los 90 mezclados con nerds hi tech (gracias a la aparición del nuevo Sónar +D) y el clásico Viking dancer que te puedes encontrar en cualquier sarao. Vamos, más de lo de cada año pero disfrutable gracias a que ahora la distancia de espacio vital es humanamente aceptable.

El primer personaje con el que nos topamos en el Village es a Fantastic Mr Fox, cuyo nombre azucarado esconde sus oscuras intenciones. Tecnillo de café con leche con más carga de la esperada a esa hora pero bien recibida por los primerizos. Fue más tarde cuando empezó a cabalgar por el dubstep y enseñar sonidos más personales. Un set bien parido de estos que se hacen con cierta gracia de Ableton.

Después nos esperaba algo más experimental en el Complex. Barcelona Laptop Orchestra. La clásica liada de nodos y logarítmos para hacer ruiditos de ordenador durante un buen rato. Más de UPC que de Sónar, pero no negaremos el mérito musical que tiene juntar a seis figuras con laptop y hacer que todo suene con un poco de sentido. Había mucha expectación, pero con las cartas sobre la mesa algunos abandonaron la sala. Bueno, de momento es el Complex la apuesta vanguardista y difícil de entender para el público más de ir por faena.

Vuelta al Village para ver como se Goldpanderizaba a un buen rebaño de bailongos. Un subidón constante que parece formar parte de alguna festividad hindú de estas sin fin, pero que, joder, engancha. Quizás por su capacidad de adueñarse de acordes y riffs que podrían encajar en el progressive pero que tocadas por él se convierten en algo más elegante y fresco. Melodías hipnóticas, claps encajadores de cerebro… Muy tribal. Muy bonito. Bien por el panda.

Minutos más tarde y después de una prueba de sonido descarada y sin tapujos apareció, ascendiendo a flote, Sebastian Tellier. El Rockstar de otra época. Un show que se basa en él y en su gracia para hacer del francés ronco un arma de seducción sin fecha de caducidad. Nada que decir, ahí estaban sus fieles.

sebastien

Vuelta al ruedo difícil, el Complex. Esta vez para ver al hombre orquesta Francesco Tristano: la versión ultramoderna de darle al demo mode en un Casio y tocar encima. ¡Pero de qué manera! Escaleras jazzeras y melodías esquizofrénicas, de frente, y luego se giraba a la derecha para otro teclado y a la izquierda un sinte (más un portátil sobre el piano). Francesco es el maldito Ableton Live humano. Repitiendo Loops como si fuera un robot y filtrándolos él mismo, rápidamente cambiaba del show tavernero cerveza-jam session a la pista de baile bombo-bajo. Toda una experiencia que puso en evidencia la complicación de la sala Complex (valga la tontería). Mientras algunos se animaban a aplaudir y a seguir el ritmo, otros silbaban pidiendo silencio. Auditorio meets Festival podríamos decir. Pronostico un futuro prometedor para este espacio.

Y ya antes de dejar un primer día cargado de buenas experiencias y buen ambiente (se nota en la actitud de todo el mundo que el nuevo emplazamiento ha cuajado),nos despedimos con Lindstromm en el escenario Village. Típico dúo de cerebritos islandjafurs que seguro que se dedicaban a pasar horas flipando con sonidos absurdos y que ahora lo petan. Armados con un Juno, Octopad y algún que otro cacharrillo, realmente ofrecieron un live como Dios manda. En su línea, tranquiletes pero que ojo, y con algunos momentos de desatarse la corbata y ponerse a bailar. Un buen postre para el primer día, ligerito pero elaborado.

Mañana más Sónar. Fotos: Toni Rosado

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