Crónica: Sun Kil Moon

Crónica: Sun Kil Moon

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jueves, 03 abril 2014
Eventos

Había mucho interés en ver cómo interpretaba Mark KozelekBenji”, el enorme trabajo que ha devuelto a Sun Kil Moon su estatus de banda de culto dentro del rock norteamericano reciente. Curiosidad, también, por ver cómo adaptaba un disco tan cuidado y arreglado, alejado de la espartana instrumentación en trabajos anteriores o de los numerosos discos de Kozelek en solitario.

 Abrió puntual con la hermosa “Black Kite”, acompañado únicamente de batería. La apariencia de versión acotada del grupo se esfumó cuando se unieron a escena teclado y guitarra eléctrica, justo para comenzar a interpretar, una tras otra, las canciones de “Benji”. Las historias de ese pasado brumoso de Kozelek comenzaron a surgir: la desgraciada sobrina llamada Carissa, las deudas afectivas con su madre y su padre, la lista de relaciones sexuales frustradas en la juventud… “Benji” mantiene en directo la fuerza que transmite la interpretación de Kozelek en estudio y la profundidad de sus canciones alterna desnudez y suciedad en el repertorio, saltando de la nostalgia dulce a los agrios reproches. Es difícil no dejarse llevar por las melodías y las historias costumbristas en torno a Ohio, esa tierra del pasado a la que vuelve constantemente Kozelek desde su soleada San Francisco.

El Kozelek altivo y prepotente no faltó, claro que no. Contrasta que este arrogante tipo que vacila al público entre las canciones luego ofrezca composiciones tan bellas, con esa melancolía que transmite su voz y la cadencia con la que recita las letras. Puede que las sucias y ásperas “Dog” o “Richard Ramirez died today of natural causes” sí que nos cuadren más con este perfil rudo y odioso que el cantante se empeña en perpetuar. Asociaciones al margen, estas dos canciones sonaron potentes y violentas, distorsionadas por momentos, como si el sonido no hubiese estado preparado para estas descargas de Kozelek. De lo mejor de la noche.

El largo concierto de más de dos horas no bajó el nivel en ningún momento, lo que da buena fe del buen repertorio entre el que puede elegir Kozelek. Con escasas referencias a canciones pasadas de Sun Kil Moon -y ya ni mencionar Red House Painters– el concierto sirvió para que el músico acudiera también a otros dos trabajos recientes, ese “Like Rats” que ha editado en solitario y “Perils to the Sea”, grabado conjuntamente con Jimmy Lavalle. Tres temas sonaron de esta última colaboración, en la que Kozelek se olvida de la guitarra -literalmente- para sacar a pasear su versión de crooner malhumorado, más cercana a la recitación que a la interpretación. Así acabó Kozelek el brillante concierto, sin dejar de mirar a un espectador de primera fila con el que se citó a la salida para ajustar cuentas. Qué buen tipo parece Mourinho a su lado.

Una crónica de Aurelio Medina

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