Del éxtasis al arrebato
Se puede asegurar sin miedo que en el futuro, historiadores de cine, estudiosos y cineastas experimentales echarán la vista atrás y apreciarán la zancada de gigante que se ha dado en favor del cine experimental español con este proyecto llamado DEL ÉXTASIS AL ARREBATO (no apto para desapasionados). Se trata de una selección del cine experimental español que va desde la década de los 50 hasta la actualidad en formato ciclo de proyecciones y formato catálogo-DVD.
Se ha gestado y desarrollado en el Xcèntric, el programa estable de cine del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, con apoyos importantes (SEACEX, Filmoteca de Catalunya, CAMEO) y después de pasar por Londres, Japón, Australia y EEUU, en mayo de 2010 recalará simultáneamente en el Reina Sofía en Madrid y en el CCCB en Barcelona. De momento quien quiera ya puede disfrutar de su versión catálogo-DVD con 31 títulos de ese otro cine y un cuadernillo de 150 páginas.
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Antoni Pinent, uno de los padres de este proyecto, es comisario independiente de arte contemporáneo, programador de cine, profesor de cursos especializados y uno de los fundadores del grupo de batalla-revista Cabeza Borradora. Para mí siempre será el cineasta que dio muerte a toni an(d)toni (su álter ego), se deshizo de las pruebas y todavía hoy finge que fue de muerte natural.
No sólo aquí en scannerfm, en más medios ya se ha hablado de “Histórico ciclo” “Verdadero acontecimiento”, pero tú insistes en que sólo es “un posible recorrido” y que no tiene intención de ser una antología, ¿Cómo has afrontado la descomunal tarea de seleccionar las 50 películas que se reparten entre el DVD y el ciclo itinerante?
Tenía claro que iba a ser una tabula rasa histórica. Desde 1982, con la publicación de Eugeni Bonet y Manuel Palacio no se había hecho nada en relación al experimental español, ni dentro ni fuera de nuestras fronteras, y me parecía importante después de 25 años no dar nada por sentado. Comenzamos con una búsqueda de autores, vaciado de catálogos, libros, programas y llegamos a visionar más de 2.500 películas. En el DVD hemos sido mucho más estrictos acotando la selección sólo a experimental y formato celuloide. El ciclo sin embargo abarca un espectro mucho más amplio en el que también han entrado películas de documental-experimental, animación o vídeo digital, que pueden estar también en youtube.
¿Es posible reconocer diferentes tendencias en España, dentro de este tipo de cine?
Nuestro conocimiento del cine experimental siempre llega a través del cine norteamericano y los precedentes marcan mucho: el cine estructuralista, el cine materialista, found footage (cine montado con metraje encontrado). Al principio ordené inconscientemente el experimental español en los recipientes y esquemas de los cánones americanos, y como en este terreno siempre hemos estado y seguimos estando a años luz de los americanos, parecía que aquí se habían hecho copias de aquellas, pero más tarde.
¡¿A años luz de los americanos?!
Los años 60 y 70, son unas décadas en que muy poca gente conocía el cine que se estaba realizando al otro lado del charco, muy poca gente podía desplazarse y regresar con nuevos materiales. Ocurría igual que con la música, la gente iba a Londres, venían con sus vinilos, los pinchaba en la radio, los círculos eran muy cerrados, y la gente se tenía que comunicar por carta.
Y es lo que nos ha pasado a todos durante años, oías hablar de Jonas Mekas, que había montado una cooperativa, etc. pero antes de que surgiera el VHS, el DVD o internet, te podías cansar de estar leyendo textos sobre una película con una foto al lado, y tenías que echarle imaginación para ver qué había antes y después de aquella foto y ponerla mentalmente en movimiento.
¿Ha sido difícil entonces escribir una historia propia del cine experimental?
Me di cuenta que si queríamos exportar a Japón o a Australia un cine nuestro, había que buscar y ahondar en la idiosincrasia, en aquello que tenemos nosotros y que no se conoce fuera, pero sin caer en topicazos ni arquetipos. Cineastas ideales para ellos son José Val del Omar, que habla de toda la tradición española de las procesiones, las esculturas de madera, la pasión religiosa, de ahí “el éxtasis” del título. Y “El arrebato” lo pone Iván Zulueta, con su película con el mismo título, que cuando se estrenó en los cines fue bastante ninguneada e ignorada y que con los años se ha convertido en una película de culto. Me apetecía además coger películas que estuvieran ya extintas o casi en peligro de extinción, un 16mm hecho una porquería, un Gabriel Blanco o un Antoni Padrós que le hacía falta una
restauración, coger el dinero público como es este caso, y orientar ese dinero a salvar estas copias de una selección no canónica, aunque con polémica segura. De esta forma hemos puesto un punto de atención y es entonces cuando las filmotecas y los museos empiezan a ver que se ha restaurado una película, pero que ese cineasta tiene 20 pelis más. Y muchos de estos cineastas provienen además de otras disciplinas: Carles Santos es músico, Juan Bufill poeta, Ton Sirera era fotógrafo, José Antonio Sistiaga es pintor. Muchos se han acercado a este cine como extensión de su propia disciplina. Javier Aguirre, Eugènia Bonet, David Reznak, Benet Rossell, Manuel Huerga, David Domingo y más, también están en el DVD.
¿Después de ver 2.500 películas de cine experimental qué opinas por ejemplo de las pelis de Ben Stiller?
Me encantan, me divierten muchísimo. Después de un tiempo en el mundo del experimental te das cuenta de que para que haya este tipo de cine, tiene que haber industria. No para crear con ella una rivalidad, ni una mala convivencia, sino para llevar caminos paralelos, que se necesitan mutuamente. Para que exista el cine experimental tiene que haber industria en el sentido de que tiene que haber una infraestructura, por ejemplo para poder rodar en 16mm, para que haya laboratorios, para que el cineasta experimental tenga dónde llevarla, procesarla, revelarla. Además yo creo que todo el cine de industria tiene una parte experimental, pero es la parte que no se enseña.
¿A qué te refieres?
Pues a que cualquier película de David Fincher o 2012 que está ahora en cartel por ejemplo, tiene un departamento que ha hecho su trabajo de experimentación para desarrollar tal escena o técnica e integrarla después en su contexto, lo único que cambia es el envoltorio, el cine experimental en cambio, se queda en la fase inicial con el resultado en crudo, sin adaptarlo a un contexto que llega a un público general. Por eso a veces es un cine difícil de digerir, porque estamos en un plano de esencia, nada edulcorado que se toma tal cual y es cierto que a veces produce cierto distanciamiento o incluso rechazo.
Salvador Llopart, periodista de La Vanguardia, ha dicho que el cine experimental es un cine que encuentra su fuerza en la pasión de quien lo hace y de quien lo mira. El título “DEL ÉXTASIS AL ARREBATO” lo confirma, se trata de un cine que tiene que ver con las emociones ¿más que con el intelecto dirías?
Mi formación es en Historia del arte y por eso tengo esta educación de que cuando vas a hacer algo tienes que estudiarlo, tienes que documentarte, leer ciertos libros, etc. También hablo de la intuición, pero el problema es que muchas veces la gente habla de intuición sin haber pasado antes por la “fase esponja”, de absorber primero para luego volcar. Con esto lo que quiero decir es que en el experimental te encuentras a mucha gente que se cree que ha hecho un avance, pero sin tener un conocimiento real de todo lo que se ha hecho ya, y no digo que sea ni bueno ni malo, sólo que a veces es peligroso.
¿Dónde quedan entonces las emociones?
Cuando realmente te enfrentas por primera vez a una película de Michael Snow por ejemplo, y la ves en su formato original, como en Wavelength o Back and Forth, películas clásicas, te das cuenta de que no sólo son películas irrepetibles, que cada vez que las ves descubres cosas nuevas (esto en realidad también en las películas narrativas) sino que es un experiencia, y que lo importante de esa experiencia (por eso es cine experimental) es que no puedes verbalizarla o expresarla con otra disciplina artística. Yo no te puedo describir una película que haya visto recientemente de experimental porque no va a tener sentido. En realidad lo más importante que te aporta el cine experimental son las sensaciones, sin necesidad de leer ningún papel, hay que entrar en la sala de cine sin ningún prejuicio e inundarte, dejarte llenar por la película, ¡es toda una experiencia!
¿Y cómo se reconoce la genialidad entre tanta paja?
Yo creo que siempre hay “vendemotos” por un lado y gente que lo siente por dentro, gente que está haciendo algo interesante, y no me refiero en plan pedante sino gente que está siendo pionera en algo. En realidad, las propias obras son sinceras y hablan por sí mismas, te das cuenta rápidamente cuando alguien te intenta vender la burra.
Antes has mencionado la sala de cine, pero no es habitual ver estas películas en las salas…
Una película narrativa la puedes ver en DVD y no hay ningún problema, o al menos no pierde tanto en el paso al formato de consumo, porque lo importante es la historia, pero cuando hablamos de textura de una película experimental, el formato lo condiciona todo. El experimental nace muchas veces de su propio formato, son obras realizadas para verse en pantalla grande. En nuestro caso, hemos sacado el DVD-catálogo para que quede constancia del proyecto y se pueda ver en escuelas o en el ámbito académico como herramienta de investigación. La gente debería ser consciente de que el DVD es una referencia a esas piezas, para que se pueda conocer algo de ellas, pero la experiencia se encuentra en la sala, para la que fue pensada la pieza.
Y en las salas, en plan bien, se podrá ver en mayo de 2010 en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y en el Museo Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. De momento nos conformamos con ir paladeando el DVD “DEL ÉXTASIS AL ARREBATO. Un recorrido por el cine experimental español”.
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