Narco realidad
- Tuesday, February 23, 2010, 13:48
- Cultura
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por David Puente
Con muy poco margen de tiempo han asaltado nuestra realidad varios acontecimientos que contaron con la cultura del narcotráfico como principal protagonista. Lo narco no sólo vende. En según qué partes del mundo, México y Colombia como referentes más evidentes, el universo que rodea a los jefes de la droga ha desarrollado una serie de clichés estéticos que convierten a estos gangsters (y no tanto) en referentes de todas las disciplinas artísticas imaginables. Imaginería que ha inspirado a escritores de una nueva literatura (narco-literatura, claro) que está cosechando ríos de tinta y ventas en países como los anteriormente citados. Algunos de ellos recrean el ambiente en el que se mueven las altas estancias narcóticas. Otros utilizan esos ritos y tics para denunciar una realidad que siempre superará a una ficción que se queda colgada en aras de la…. NARCO REALIDAD.
Aquí van algunos apuntes de este contexto, sombrío para unos, estimulante para otros, que parece que últimamente inunda los pliegues de la cultura, más o menos underground o marginal, más o menos populachera, más o menos comercial:
Miércoles 2 de febrero 2010
Estuvimos en la inauguración Festival Docs Barcelona
http://www.docsbarcelona.com/
Estreno Película “Pecados de mi padre” (Nicolás Entel)
Argentina & Colombia 2009 (93 min).
Sebastián Marroquín es presentado a los espectadores como el hijo de uno de los mayores narcotraficantes de la historia y ha nadie parece resultarle un comentario demasiado fuerte para presentar a un invitado. El hijo de Pablo Escobar toma el micro para dar las gracias a los programadores del festival por traerle hasta Barcelona y aprovecha para enviar un mensaje: “Creo que es importante que los jóvenes se conciencien de la violencia que genera el narcotráfico”, para finalizar con un “mi profundo respeto a las víctimas”. Empieza de nuevo la película después de un inicio abortado por un problema técnico que nos deja sin sonido en un primer intento de pase. En la BSO aparecen acreditados Manu Chao y Tom Waits y acto seguido vemos una foto de Pablo Escobar de cuando su primera comunión. Un diablillo disfrazado preparado para tomar la ostia sacramental. Después nos enteramos que ya de grande hacía trampas hasta cuando jugaba con los suyos al Monopoly (“le iba mal en la partida pero siempre tenía plata”). Al nuevo Sebastián Marroquín, antes de “emigrar” a Argentina Juan Pablo Escobar, se le reprochó inicialmente el exabrupto con el que reaccionó ante la prensa una vez se enteró de la muerte de su padre en diciembre de 1993: “Voy a matar a los hijoputas que lo han hecho”, dijo con rabia y tan solo 16 años. La semilla del mal parecía iba a brotar de nuevo en el corazón de uno de los hijos del mayor narcotraficante de la historia. Ese que se hizo con el control del 80 por ciento de la exportación mundial de la coca y que, por tanto, podía llegar a gastarse hasta dos millones de dólares en fieras salvajes para su finca bautizada como Hacienda Nápoles. La misma donde aterrizaban y despegaban avionetas cargadas de cocaína dispuestas a surcar los cielos colombianos con total impunidad.
- En el libro de relatos de José Alejandro Castaño “Zoológico Colombia” (Grupo Editorial Norma) el autor le dedica una crónica titulada “¿A dónde van dos hipopótamos tristes?” a los dos ejemplares de estos mamíferos perisodáctilos que se escaparon del edén de 3000 km cuadrados nadando a través del río Magdalena durante más de 200 kilómetros (“Tras la muerte de Pablo escobar muchos animales fueron robados con todo lo demás de la Hacienda (…) Los únicos que se salvaron del acoso de los saqueadores fueron una familia de dinosaurios en hormigón y nueve hipopótamos rosados, pero sólo porque nadie supo cómo llevárselos”. La explicación de la fuga de estos dos ejemplares macho la explica de esta manera Castaño: “… la que parece más probable involucra a Pablito, el hipopótamo alfa de la hacienda, un viejo cacique de casi cinco toneladas de peso. Los campesinos lo bautizaron con el diminutivo de su antiguo dueño porque dicen que es violento e impredecible (…) Todo sugiere que los hipopótamos fugados se marcharon cansados de que Pablito no compartiera a las hembras. Se trata de una triste sentencia”.
La primera parte del documental nos habla de un Pablo Escobar sensibilizado con los marginados. Nos muestra el complejo de viviendas con el que dio techo a 5000 personas que hasta entonces vivían encima de un vertedero. Llega un momento en el que siente la necesidad de ingresar en política, concretamente en el partido Nuevo Liberalismo del que es expulsado una vez la estructura del partido descubre de donde viene los ingresos del patrón con ínfulas izquierdistas. Es entonces cuando empieza su etapa de locura. Primero asesina a Rodrigo Lara Bonilla, Ministro de Justicia dentro del gobierno del presidente Belisario Betancur, que es quien le había quitado la máscara. Su muerte representó el inicio de una guerra entre Pablo Escobar y el resto del mundo. Escobar se desboca porque no le dejan hacer realidad sus sueños de poder reglados. Se exilia a Panamá con los suyos y empieza a negociar con el gobierno. Se especula con que el mismo Escobar se ofrece para pagar la deuda externa del país a cambio de poder volver en paz al país. Como sospecha que Manuel Antonio Noriega le entregará a los USA, escobar trasladará sus peripecias a Nicaragua donde es acogido por los sandinistas. Una vez de vuelta a Colombia tiene que enfrentarse al cartel de Cali que durante el “exilio” del gran narco ha cogido posiciones estratégicas en el mercado clandestino de la droga. Su nuevo objetivo será otro de los fundadores del Nuevo Liberalismo junto al asesinado Bonilla, Luis Carlos Galán, que en esos momentos luchaba por cambiar las mentes y el ánimo del país para que los “colombianos no sientan vergüenza enseñar el pasaporte una vez fuera de sus fronteras”. Sus esbirros lo asesinarán en pleno mitin en 1989. Entonces el hijo del político asesinado, Juan Manuel Galán, le pedirá al compañero de su padre César Gaviria que siga con las predicas del Nuevo Liberalismo con lo que eso supondrá luego: su victoria en las elecciones de marzo de 1990 que suponen la patata caliente de gobernar un país durante el periodo más sanguinario de su historia reciente que va de 1990 a 1994. Y es que durante ese tiempo Pablo Escobar planteará un escenario de guerra civil y de auténtico caos. Entre tanto llegará su mayor boutade: en 1991 decide entregarse a las autoridades a cambio de construirse su propia “cárcel” bautizada como La Catedral.
Así relató la noticia Caracol TV
A partir de aquí el documental deja el lado biográfico para emprender un salto hacia nuestro presente en el que se puede ver a Sebastián reunido en Tigre (Argentina) con el hijo de Rodrigo Lara después que este haya recibido una carta de arrepentimiento más de veinte años después del asesinato del político por parte de su padre. La película toma un deje impostado y excesivamente sensiblero que además afectará al desarrollo posterior del documental. Una vez dejamos que el hijo de la víctima y el hijo del verdugo se expliquen sentados en un banco volveremos al biopic de Pablo Escobar con su fuga de esa espectacular cárcel que ya la quisiera para si el mismo Hugh Hefner (y donde se organizaban partidos de fútbol en los que se dice llegó a participar el extravagante portero de la selección colombiana René Higuita). Es entonces cuando da inicio la cacería. Aparece en escena el grupo paramilitar conocido popularmente como los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar) que actúan al margen de la ley para cargarse al narco, muchos habían sido amigos de Escobar en su época dorada, y dotar así de más terror si cabe a la maltrecha realidad del país. La situación se hace insostenible para la familia del patrón que decide salir del país de medio tapadillo. Sebastián explica cámara con sorna cómo un grupo de sicarios encapuchados les tapan cualquier salida de escape (“no había que ser muy listo para imaginar que iban a matarnos”) y que sólo pueden burlar con la ayuda de un helicóptero gubernamental que los lleva a una reclusión que serviría como cebo para dar con el paradero del fugitivo que en esos momentos ya se encuentra solo en su huída.
Y así llega la última parte de la película que se debate entre la vuelta de Juan Pablo Escobar a Colombia –antes nos explica las peripecias que vive con su madre en Argentina que les llevará a la cárcel “por llevar el ADN de Pablo escobar”- ya convertido en un nuevo Sebastián Marroquín, y la reunión final entre en los descendientes de las tres familias (Escobar, Galán y Lara) en la que desemboca la película se muestra como un gesto simbólico y de acercamiento en un país dividido. Un final en el Sebastián es presentado como un héroe que desde el exilio acaba con la herencia de sangre de su padre y todo para vencer mitos a través de un comportamiento que se nos muestra como ejemplar. Se cierra el telón. O tal vez sería mejor decir que en realidad se abren otros.
Más info: Web Oficial Pablo Escobar Gaviria
Jueves 11 de febrero 2010
Estuvimos en la inauguración Ciclo Narco-Cultura
Casa Amèrica Catalunya
Conferencia de Élmer Mendoza y cine mexicano

El escritor mexicano Élmer Mendoza estuvo el pasado 11 de febrero en la Casa América Catalunya disertando en torno al concepto “Narcoliteratura: una estética de nuestro tiempo”. Aprovechó para marcar algunos de los distintivos de lo que se conoce como narcocultura.
“2009 fue un año terrible. El promedio de homicidios en México fue de 21.3 por día. Las armas que se utilizaron fueron fusiles Barret calibre 0.50, fusiles AKA 47 Kalashnikov (el popular cuerno de chivo), lanzagranadas de calibre de 40mm, granadas M848 de alto explosivo, granadas de mano, fusiles M16, ametralladoras antiaéreas, bazokas, pistolas 38 súper, la de calibre 45, la ‘matapolicías’ cuyo casquillo mide 5.7 por 28mm y miles de cargadores y cartuchos útiles. Las acciones criminales ocurrieron al menos una cada día, predominantemente en el norte, en el centro y en las costas del Pacífico y del Golfo de México”.
“Y en este ámbito nos encontramos nosotros. Los pintores, instaladores, performanceros, escultores, bailarines, los músicos, los cineastas, los teatreros (…) y desde luego los escritores. Estamos inmersos en una realidad impresionante de la que es difícil escapar. Una realidad lacerante que nos ha conducido a la creación de una serie de productos artísticos que van más allá de la representatividad, cuando menos perturbador. Nuestro presidente pidió a los creadores que no habláramos de la realidad del país porque eso iba a ahuyentar al turismo y a los inversores. Teresa Margolles presentó el año pasado en la Bienal de Venecia una exposición que se titulaba: “¿Y de qué quiere que hablemos?”. Sus piezas siempre mantienen una relación con la realidad violenta y por norma contienen algún elemento del crimen o del lugar del crimen: joyas de oro cuyas piedras son cristales de autos balaceados… Y es que con esta realidad tan particular es difícil divorciar el binomio realidad-obra de arte”.
Arquitectura: “El caso de la arquitectura es interesante. Han creado una casa habitación con cúpulas de azulejos, ventanas salientes, canceles dorados de aluminio, ventanas con cristales oscuros, altos muros circundantes, albercas de cristal en el interior para ver a las chicas nadando en la piscina mientras ellos (los narcos) beben. Y túneles o búnkers por donde escapar en caso de emergencia. Hay barrios en que todas las edificaciones exhiben al menos un elemento de este tipo de arquitectura. Estas construcciones son un indicador seguro de quien mora esas casas. Se rumorea que hay arquitectos que han perdido la vida por no haber guardado los secretos de su obra (lo que se refiere los túneles y los búnkers)”.
“Esta arquitectura estrambótica no es creación de los técnicos, si no de los narcos y sus esposas que han creado este estilo tan particular despersonalizando el paisaje urbano bajo la divisa de que el que paga hace lo que le venga en gana. No hay ley de urbanismo capaz de detenerlos. Como suele ocurrir la imitación ha conseguido que este tipo de construcción se extienda a lugares insospechados”.
Música: “Hemos dicho que cada sociedad genera su propia delincuencia. La que a su vez implanta los elementos tecnológicos, sociales, emocionales, culinarios y visuales que concurrirán para definirla. Presuntamente a los capos italianos les gusta la Ópera y un famoso narco colombiano escuchaba rancheras. El corrido mexicano se ha convertido en un elemento fundamental en el perfil del narco actual y también ha rebasado fronteras. El narcocorrido es épico, alegre y memorable. Contiene una fuerza primigenia que todo el mundo puede sentirla para aceptarlos o rechazarlos.
“Los corridos son una tentación para los jefes de los cárteles, tanto que se los mandan componer. El iniciador fue el capo Tanito Martínez que vivía en un barrio de Culiacán. Y que contrató a un grupo que se llamaba Los Alegres del Saucito a los que acogía en su casa. Les dio 10.000 pesos para que le compusieran un corrido. Parece ser que al final mató al cantante porque se metió con su mujer. El grupo se deshizo”.
“Elijah Wald, teórico del tema, sostiene que los narcocorridos tienen una influencia directa sobre el rap y que en la nueva generación de corridistas, hijos de mexicanos nacidos en EE.UU., se da una mezcla de ambos géneros. Prevaleciendo la lírica de los corridos con música cercana al rap”.
Cine: “Sobresale el trabajo de los hermanos Armada, Fernando y Mario, y el de Jorge Reinoso. Sus películas son directamente para el mercado del video. El proceso completo de grabación y edición se completa en 30 días. Todas son de acción y con chica guapa. Y cuando se requiera, por ser parte inversionista del film, pueden aparecer narcos reales en algunas escenas (siempre y cuando no lo maten). El mercado son los inmigrantes que viven en EE.UU. donde no hay otras opciones que adquirir la película en los supermercados.
“Los esfuerzos de cineastas que han pretendido un cine de mayor calidad siguiendo los ejemplos de los colombianos Víctor Gaviria y Felipe Aljure han sido en vano. No han encontrado los apoyos necesarios ni a los productores independientes que estén dispuestos a arriesgar su dinero. A Hollywood sólo le interesa tratamientos como los de la película “Traffic” donde el director Soderbergh expresa una visión elemental y romántica del mundo de los narcos y las adicciones. Si quieren ver cine sobre narcos sólo hay dos ejemplos serios, “Amar a morir” de Fernando Lebrija y “El traspatio” de Carlos Carrera sobre Ciudad Juárez y su estigma”.
Teatro: “Dramaturgos como Óscar Liera, fallecido en 1990, que se ha ocupado en obras como “La infamia” de la corrupción o de Jesús Malverde, el considerado como santo de los narcos en “El jinete de la Divina Providencia”. También tenemos a Víctor Hugo Rascón Banda con una pieza que se llama “Contrabanda”. Ambos son norteños”.
“Pronto estrenarán en el festival de Ciudad de México una ópera con música de Gabriela Ortiz y libreto de Rubén Ortiz y dirigida por Mario Espinosa y José Arián quien declaró que es una obra “llena de música explosiva, irreverente, sintética, en el sentido de que usa géneros que se oyen como el corrido norteño y la cumbia norteña. La vanguardia artística en México se ha norteñizado”.
Moda: “Los diseñadores son un gremio poderoso en la sociedad moderna. Intentan adivinar lo que no hemos soñado. Crear las modas y los objetos que tienen en sus sueños. Ahora un rincón vacío es un lujo que nadie se puede dar. No hay criminal que no exija un poco de identidad. Billy The Kid vestía impecables camisas claras y pantalones oscuros. O los franceses que inventaron la guillotina. Los narcos junior se rigen por la última moda. Los antecesores, en cambio, usan prendas estrambóticas, anillos, esclavos, cadenas, cruces de oro o plata con piedras engarzadas. Resplandecen hechas al gusto del cliente. El joyero sólo cumple sus deseos y su nivel de presunción.
“Sabemos que el sombrero de palma de trabajo ha sido sustituido por uno del tipo Stetson de fieltro y lo han puesto de moda. Sólo hay que ver como las bandas de música grupera lo han adoptado como parte de indumentaria. Ropa de tipo Versace, camisas de seda de gran colorido, pantalones de tela recia, mezclilla y gabardina gruesa. Cinturones de hebilla de oro con motivos como hojas de cannabis o un mini Kalashnikov, todo en oro. Las botas son realmente espectaculares, de varias pieles, de cocodrilo, de avestruz, de ternera, de víbora, de numerosos colores, puntera de metal o grabados especiales”.
“Las chicas usan ropa de marca, igual que en joyas y accesorios. No se complican tanto. Lo grotesco parece ser cosa de los varones”.
Literatura: “Se caracteriza por maneja lenguaje popular y expresiones del hampa. Por su voluntad de estilo. Por el dinamismo de su discurso y porque ha roto el límite entre la realidad y la ficción. Es una literatura de historia vertiginosa”.
“Los críticos nos ubicaron en una posición marginal. Escritores periféricos en una región con tradiciones artísticas débiles seducidos por las historias de violencia. Después fuimos emergentes, escritores que señalaban peligrosos extremos de corrupción y debilidad gubernamental, niveles de injusticia, contubernios insospechados. Con un lenguaje popular rallando en el riesgo de no ser comprendidos. Ahora tenemos la palabra”
“Nuestros textos dan fe de un país en vilo que es víctima de la delincuencia organizada y de la incorrecta aplicación de los instrumentos de justicia. Como dice el escritor y ensayista Federico Campbell, hemos convertido el lenguaje de la calle en rigurosa materia literaria y propiciado la ‘norteñización’ de las letras de nuestro país”.
Casa Amèrica Catalunya (Córcega, 299) continúa con su ciclo aobre Narco-Cultura con dos actividades más: el próximo 25 de febrero a las 19h retoma el hilo con Narco.tv (proyección de capítulo de la serie El Cartel) y el 26 de febrero también a las 19h con Narco.doc (proyección de los documentales sobre emigración y narcotráfico Al más allá y Al otro lado).

Narcocine
La charla de Mendoza en Casa Amèrica Catalunya vino acompañada del pase de la película “El Compa nariz de a gramo” como ejemplo de cine de bajo presupuesto con la vida y milagro de los narcos como excusa principal. Tenéis más información sobre cine mexicano de serie B en el volumen especial dedicado al cine de la revista Vice. En él encontraréis un artículo y una serie de entrevistas firmadas por Bernardo Loyola que bajo el título “Films narcóticos para fans ilegales” nos disecciona el cine hecho para las clases trabajadoras del país norteamericano. En su texto se habla de una efervescente industria de cine orientado a mostrar las bajas pasiones que mueven a los jefes de los cárteles: “Existe en México una hiperactiva industria de cine de serie B que a lo largo de más de 40 años ha producido una infinidad de films de infrabajo presupuesto atestados de de traficantes, malos policías, políticos corruptos, matones y prostitutas, rodados para el mercado del video doméstico y dirigidos principalmente a las clases obreras y a los millones de mexicanos que residen en los USA (…) Presas del bochorno, las clases pudientes no miran con buenos ojos a esta industria: un buen número de gente a la que intenté entrevistar se ofendió por el simple hecho de estar yo interesado en el narcocine (…) La realidad es que las baratas producciones para el mercado del vídeo son un reflejo mucho más fiel de los gustos de los mexicanos que cualquiera de esas películas que hacen que los miembros del jurado del festival Cannes se meen champán en los pantalones de sus elegantes smokings”.
Loyola aprovecha para entrevistar una de las estrellas de este tipo de películas que van directas al videoclub o al supermercado, Jorge Reynoso, actor director y productor (precisamente interpreta al jefe de una banda de criminales en la película antes citada “El Compa nariz de a gramo”). A la pregunta de si a conocido a alguno de esos narcos que retrata en pantalla Reynoso responde: “He conocido a varios. De hecho, hemos rodado películas importantes con alguno de ellos. Obviamente, si sigo con vida es porque nunca he sido un soplón. Jamás traicioné la confianza de quienes nos dieron y siguen dando su amistad. Además de seguir interpretando, Reynoso se encuentra ocupado ahora mismo con la producción de su salsa picante,que comercializará en EE.UU. concretamente en la cadena Wallmarts, muy cerca de sus DVDs de cine barato.
Texto íntegro en inglés: Narcotic Films for Illegal Fans
Quimera. Revista de Literatura. Número de Febrero
http://www.revistaquimera.com/
Para acabar este dossier nos gustaría lanzar al aire una reflexión en torno a los motivos por los cuales la narcocultura está tan presente en nuestras días. Para ello nos hacemos eco del texto introductorio que escribe Marc Caellas para dar paso al monográfico que él mismo coordina para la revista Quimera, dedicada por entero a revelar las aristas de tan espinoso tema en su número de febrero:
“Año 2010. Pocos argumentos pueden esgrimirse ya para justificar una estrategia antidrogas (incluida la prohibición de algunas de ellas) que, para muchos, convierte lo que podría ser un problema menor de salud pública en un problema mayor de violencia social que amenaza con extenderse como una plaga por varios continentes. No es el objetivo de este dossier sumarse al debate por la legalización de las drogas, aunque es indudable que el origen de la narcocultura está ahí. Como acota Sergio Álvarez en páginas siguientes, el narcotráfico es el único negocio en el que los pobres de verdad pueden hacerse millonarios. El escritor colombiano hace un exhaustivo repaso a los últimos 30 años de literatura colombiana. Interesante constatar como, a pesar de los recelos iniciales por parte de la élite literaria, lo narco ha ido penetrando por todos los resquicios hasta llegar a un punto en el que es complicado detectar un novela en la que esté ausente por completo. No puede ser de otra manera si es cierto, como afirma Álvarez, que la mentalidad “traqueta” –ese sinónimo de narco cultura que evoca el traqueteo de metralla– se ha impuesto en Colombia. Desde un presidente que trata a los que no están de acuerdo con él como enemigos, a un pueblo que durante el día lee revistas que exhaltan los valores de los mafiosos mientras por la noche se divierte con las telenovelas sobre narcotraficantes, todos los ámbitos de la sociedad colombiana están contaminados por esta estética del aquí y el ahora (…). La narcocultura se expande como el humo de la marihuana y aunque los medios de comunicación europeos y norteamericanos se esfuerzan en no poner cara a “nuestros” narcos, esta estética también amenaza con llevarnos por delante”.
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2 Comentarios en “Narco realidad”
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Más que un artículo, esto es un reportaje, una especie de 30 minuts escrito. Muy bien.
Una duda, David, ¿de quién es la primera ilustración?
Excelente texto, me voy a mi canal de radio favorito y me sorprende encontrarme con esto. En México los narcos tienen una influencia bárbara, detalles en mi vida sin yo estar involucrado: 1. Un compañero de la universidad soñaba con ser narco y tener camionetas, joyas y mujeres. En mi salón de clases era uno, pero de los que no van a la universidad hay miles más que mueren por ser narcos. 2. En la Ciudad de México está prohibido que los chóferes de autobuses urbanos pongan narcocorridos en sus recorridos 3. A un chico que estaba en mismo gimnasio que yo lo detuvo la policía en España hace no menos de un mes, traía un kilo de coca en el estómago, según me platican.