Kite Base, dulce post-punk en el Sidecar

Kite Base, dulce post-punk en el Sidecar

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martes, 07 marzo 2017
Especiales

La incógnita de qué nos encontraríamos el pasado viernes en la sala Sidecar quedó totalmente resuelta con una eficacia digna de un grupo que tiene un mínimo recorrido, y no de un dúo que a priori está en sus primeros pasos. A pesar de la juventud del proyecto, la incombustible Ayse Hassan (Savages) y Kendra Frost (Blindness) cuentan con una gran experiencia cada una por su lado, larguísimas giras y un reconocimiento unánime a partes iguales por público y prensa, sobretodo en el caso de Ayse con Savages.  

El dúo que arrancó su gira europea en Francia a mediados del mes pasado y llegaba a la ciudad condal pasando después por Zaragoza y Madrid, cerrando gira este martes día 7 en Londres, ciudad que las vio nacer.

Con 20 minutos de retraso y una estética acorde y sensual, Kendra y Ayse asaltaban el escenario del Sidecar ante una sala un tanto pobre en afluencia, aunque los que nos encontrábamos ahí disfrutamos de un concierto íntimo y con muchos guiños a un público que se dejó querer a partes iguales con las chicas, mostrándose agradecidas en todo momento.

Con una intro distorsionada (que pareció más una prueba de sonido en directo que otra cosa, muy al estilo de A Place To Bury Strangers) arrancaban el setlist del que poco conocemos, sonando ‘Soothe’, tema que junto a ‘Dadum’, encargada del cierre, forman su EP “Soothe / Dadum”. Nos deleitaron con Transition’, publicado más recientemente y que junto a los ya mencionados formarán parte del tracklist de su disco de debut “Latent Whispers”, que verá la luz en apenas dos meses. A modo de primicia también pudimos escuchar ‘Blueprint’, ‘Erase’ o ‘Miracle Waves’, tema que cerrará este esperadísimo trabajo y del que ya se conocen temas, portada y demás detalles.

 

Del directo podemos decir que el sonido arrollador convenció, dejando un post-punk cocinado a fuego lento. Los temas cogieron aún más fuerza en directo, destacando las distorsiones y los riffs largos que junto al trabajo de Kendra a los teclados y cuerdas dejaron grandes sensaciones. Cabe destacar también  la cantidad de pedales que usan las dos, cada uno con un fin y necesidad y que Ayse intercaló con los ojos cerrados, algo que no cambió en toda la actuación, mientras daba una auténtica master class de cómo tocar un bajo.

Gran sabor de boca el que dejaron, demostrando actitud y energía en un gran directo.

Texto: Manel Ferrer | Imágenes: Toni Rosado

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