La identidad se determinada por un conjunto de rasgos o características que la diferencian de otras; ergo parte de la identidad del barrio de Gràcia volvió de la mano de los Cinemes Texas en 2014.

Pongámonos en antecedentes. El cine Texas abrió sus puertas por primera vez en 1947, cogiendo el relevo del Cine Bailen. Casi 50 años de complicidad y lealtad imborrable con el barrio. Pero en esta vida lo efímero gana a lo duradero y en 1995 Texas dejó de existir para dar paso a Lauren Gracia. La esencia del cine cercano y de barrio se perdió, al igual que la entrañable figura del acomodador. En 2013, agraviados por una crisis económica sin precedentes y una ineficiencia gubernamental vergonzosa, auparon el cierre de estas multisalas de la cadena.

Ese mismo año, Ventura Pons y Ricard Almazan aunaron fuerzas para devolver un estandarte a la ciudad de Barcelona. Fueron tiempos difíciles en defensa de un proyecto que muchos tacharon de utópico, apostando por un “cine de confianza”. Batallaron cuál David contra Goliat. En Septiembre de 2014, se formalizó la reapertura del nuevo cine Texas para alegría de los vecinos de Gràcia y de todos los amantes del séptimo arte.

El número de butacas asciende a 540, divididas en cuatro salas (bautizadas, a modo de homenaje al cine barcelonés, con los nombres de Néstor Almendros, Bigas Luna, Rovira Beleta y José Luis Guarner), completamente digitalizadas con una comodidad de 10 para el espectador.

Bajo la premisa de la triple B (bueno, bonito y barato) su oferta de exhibición se centra en películas de reestreno, de autor y aquellas que han pasado inadvertidas pero con buena crítica, a un precio de 3€ la entrada. Proyectadas en versión original y subtituladas en catalán.

No intentan competir con las grandes salas, por eso nunca programan estrenos, simplemente pretenden dar una segunda oportunidad a películas ahogadas por un tempo demoledor en el circuito convencional. Ventura Pons, en una declaración de intenciones, dijo en su día; “No pretendo ganar dinero con el Texas. Si cubro gastos es suficiente.”

En los últimos años, hemos presenciado un alud de cierres de salas de exhibición en nuestra ciudad y en todo el territorio español. El modelo Cines Texas nos enseña que no todo está perdido, que más vale renovarse antes que morir. Gracias a ellos la esperanza aún perdura para los amantes del cine.