El Molino, Barcelona, 22-3-2017
18 Festival Mil.lenni

La voz cavernosa, profunda y subyugante de los disueltos Giant Sand enriquece cualquier estilo musical que se precie, como el country y el rock, que tan bien ha sabido cultivar desde sus inicios, o su actual y, por otra parte, previsible acercamiento al mundo del jazz en forma de baladas. El guitarrista y pianista americano a sus 60 años sigue dando rienda suelta a sus inquietudes creativas como cuando grabó con Raimundo Amador su reivindicable “Alegrias”. Ahora se deja poseer por la figura del crooner, con torch songs que deberían convertirse en futuribles estándares, si nos atenemos al titulo del nuevo álbum “Future Standards”.

Tras el piano de cola, y acompañado de un contrabajista y un baterista excelentes, Howe Gelb Piano Trio abordó las nuevas composiciones con sensualidad y elegancia, con reminiscencias de Tom Waits y Frank Sinatra, evocando cálidamente la época dorada de un género musical que le es absolutamente afín.

Asistir a un concierto de Howe Gelb, sea solo o con banda, siempre supone acercarse a un inquieto creador, que electrifica o acaricia su temario según le convenga, y que siempre cambia el guion previsto de forma espontanea e impredecible. Lo que mantiene intacto es su afilado e histriónico sentido del humor. Sin duda, es un explorador nato, un referente de la Americana que convierte una débil composición en algo extraordinario. A nivel personal, aun rememoro la imagen de Howe Gelb como trasunto reverendo acompañado de un celestial coro en la impactante presentación de “Sno Angel With You” en el FIB de 2006. Recuerdos imborrables.

En esta ocasión, y tras un inicio de actuación comedida y altamente disfrutable, con temas como “Everything happens to me” de Chet Baker, ”Irresponsible lovers”, “A book you’ve read before”, o “Impossible thing”, el vaquero cogió la acústica y empezó a esbozar supuestamente nuevos temas realizando un improvisado popurrí con canciones que no alcanzaban ni los treinta segundos, cortándolas bruscamente y provocando un coitus interruptus auditivo absolutamente absurdo. Posiblemente, el jet lag hizo mella en su estado de vigilia, ya que como el mismo indicó, acababa de aterrizar en la ciudad condal procedente de Arizona. Y aunque intentó posteriormente con el piano enmendar la situación, el concierto había concluido. Genio en apuros.

Crónica de Òscar Blanch | Imágenes de Meritxell Rosell