Mad Cool 2018: crónica del viernes

Mad Cool 2018: crónica del viernes

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jueves, 19 julio 2018
Mad Cool

Todo hacía presagiar que la jornada del viernes en el Mad Cool sería más tranquila que la del jueves, según el comunicado que ofreció la organización, si bien uno de los incidentes más sonados del festival tendría lugar hoy viernes.

Con unos accesos mucho más fluidos que el día anterior, comenzamos con uno de los tótems del post-hardcore, At The Drive-In. Su segunda reunión les ha llevado a grabar “in·tera·li·a”, su última referencia de estudio que sí presentaron en Madrid (en su concierto de Razzmatazz en 2016 aún se encontraba en proceso de gestación). Un disco muy digno para los At The Drive-In de 2018 pero sin olvidar el legado que supone “Relationship of Command”, su mejor álbum hasta la fecha y pieza fundamental para entender el género.

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Aún no habíamos entrado en el escenario Mondo Sonoro, y lo hicimos de la mano de Núria Graham, nuestra cuota catalana que teníamos ganas de ver en Madrid. La artista natural de Vic presentaba su segundo álbum “Does It Ring A Bell?”, un disco ya bastante rodado en directo, con una selección de temas muy similar a la de su actuación en el Primavera Sound (Bird Hits Its Head Against The Wall, Cloud Fifteen…) que acabaría con una preciosa Peaceful Party People From Heaven. Una respuesta del público madrileño muy gratificante, que vio su escenario bastante lleno y a primera hora de la tarde.

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Cae la tarde y Snow Patrol se presentan en el escenario principal. Tras un hiato de unos pocos años (con una casi separación de la banda), su líder Gary Lightbody celebró la vida, el hecho de que estaban juntos y que por fin volvían a tocar en festivales (igual de azucarados que su discografía más reciente). Apenas tocaron los sencillos de presentación de “Wilderness” (su último álbum de estudio) para rápidamente recuperar viejos temas como Chocolate, Run o Chasing Cars, un directo donde más de uno fue abandonándolo hacia el final para coger posiciones en Jack White, que tocaba en el segundo escenario principal de enfrente. En un festival como el Mad Cool, los movimientos tácticos de anticipación para coger sitio son básicos, si bien es cierto que el sonido de los escenarios principales y las pantallas gigantes ayudaban mucho.

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Jack White es un icono musical de nuestro tiempo y ha adquirido un estatus con el que puede hacer lo que le venga en gana (y suele acertar bastante si le seguimos la pista como capo de Third Man Records). Es curioso observar cómo su tercer álbum en solitario (“Boarding House Reach”), probablemente el más criticado de su carrera, contrasta con una gira exitosa con el cartel de “entradas agotadas” en la mayoría de ciudades. Su prolífica discografía, con proyectos ya más que finiquitados como The White Stripes y otros no tanto como The Raconteurs o The Dead Weather, suponen un plus a sus directos, toda una amalgama de sonidos blues y garaje de diferentes proyectos paralelos. Es curioso escuchar las nuevas versiones que ofrecen Jack y su banda de los temas antiguos de The White Stripes (algunos un tanto irreconocibles, como Hotel Yorba o The Hardest Button to Button) o lo bien que suenan las nuevas Connected By Love o Why Walk A Dog?. Virtuosismo y arte, sin duda éste fue otro de los conciertos imprescindibles del Mad Cool.

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A la misma hora que Jack White también tuvo lugar la propuesta de Perfume Genius, que se presentó en el escenario Koko con su último trabajo “No Shape”. Grandes dosis de teatralidad y grandilocuencia para su propuesta pop: Mike Hadreas trata temas como la sexualidad, el abuso doméstico y la homofobia de una forma cruda pero poética, siendo uno de nuestros artistas contemporáneos totales, desde la composición a la interpretación.

Creemos que de Arctic Monkeys ya está prácticamente todo dicho. Han llegado a su madurez artística con “Tranquility Base Hotel & Casino”, un último álbum que tiene defensores y detractores a partes iguales. Estando en las primera filas del concierto, la sensación es que la media de edad baja considerablemente y, en el fondo, los allí congregados están más por los temas de corte hooligan al estilo Brianstorm o Teddy Picker, pasando a un segundo plano los nuevos tema, pese a que les honra que defiendan el nuevo álbum con algo más de seis temas.

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Tampoco quisimos perder la ocasión de ver otra de las reuniones más sonadas del festival, como es la de Alice In Chains. Banda seminal del movimiento grunge, los de Seatlle (tocayos de Pearl Jam) ofrecieron un set muy solvente, con Jerry Cantrell y Mike Inez como miembros originales, mientras que William DuVall susituía al mítico Layne Stanley (que falleció el mismo día que Kurt Cobain), con un registro de voz prácticamente idéntico. A medio camino entre el post punk y el heavy metal, Alice In Chains ofrecieron un directo donde sonaron clásicos como Man In The Box, Would? o la mítica Them Bones.

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Tras el final de Alice In Chains, nos agolpamos unos miles de personas en el escenario The Loop para ver otro de los grandes reclamos del festival: Massive Attack. Uno de los grandes fiascos de esta edición, con un no-show por parte de Robert Del Naja y Gran Daddy G alegando “interferencias de sonido desde otro escenario” (el escenario donde en ese momento estaban tocando Franz Ferdinand). La polémica está servida: la organización del festival acusa a los de Bristol de no querer actuar de forma unilateral, habiendo ofrecido alternativas como que el concierto de los escoceses finalizara antes e incluso retrasar las actuaciones de The Bloody Beetroots en el escenario principal, pero esto no pareció convencer a Robert Del Naja. Tras 1h 20 min de espera (más el acumulado de 45 min entre artista y artista), finalmente se decide suspender el concierto de Massive Attack. Una falta de respeto hacia todos los asistentes del festival que allí nos reunimos y que estuvimos esperando pacientemente y que esperamos que no se repitan, pues la falta de información hizo desesperar al público del escenario The Loop donde debía actuar Massive Attack, con lanzamiento de vasos incluido. El domingo por la noche se emitió un comunicado conjunto entre la organización del festival y Massive Attack donde se achacaba el problema a interferencias de los monitores IEM que utiliza la banda, pero de poco sirve informar de ello al cabo de 48 h cuando el mal ya estaba hecho. Entendemos que pueden ser problemas ajenos a la organización hasta cierto punto, pero lo primordial es mantener informados a los asistentes para preservar la seguridad de todos.

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Tras la bajona de la cancelación de Massive Attack, algunos intentamos adentrarnos en la propuesta de Sir Bob Cornelius con sus The Bloody Beetroots en el escenario Mad Cool, pero el cansancio acusa, la espera para Massive Attack se hizo eterna y hay que descansar.

> > Crónica del sábado en el Mad Cool Festival


Fotografías por Toni Rosado

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