Making Africa: Sketches of Soweto

Making Africa: Sketches of Soweto

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miércoles, 15 junio 2016
Lives

South West Township, el emblemático guetto de la ciudad de Johannesburgo más conocido como Soweto, ha sido y todavía es un pozo inagotable de creatividad artística y musical. En esta sesión viajaremos por las diferentes épocas que ha vivido este barrio, a través del trabajo de fotógrafos, creadores audiovisuales y músicos que desde los combativos días del apartheid hasta la actualidad han captado su esencia.

‘Sketches of Soweto: música, videoproyección y fotografía’ se celebró el pasado 9 de junio en el Centre Cívic Albareda,comisariado por Kgomotso Neto -uno de los fotógrafos representantes de la nueva fotografía contemporánea de Sudáfrica-, con la música de DJ Conga -activista cultural e impulsora de proyectos como los Afro-Latin Sundays de Ciudad del Cabo. Ha colaborado con Pan African Space Station- y las proyecciones, fotografía e ilustraciones de David Goldblatt, Zanele Muholi, Kgomotso Neto, Pieter Hugo, Ernest Cole, Santu Mofokeng, Peter Magubane, Alf Kumalo, Consance Stuart Larrabee, George Hallett, Jilian Edelstein, Andile Buka, Andile Phewa, Jodie Bieber, Khumbula, Modise Sepeng, Rendani Nemakhavhani, Sabelo Mlangeni, Lindeka Qampi, Zanele Muholi, Themba Hadebe, Zwelethy Mthethwa, Ilan Godfrey, Chirs Saundersy Mack Magagane.

Sketches of sowete Making Africa 3

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Johannesburgo ya no es lo que era

Por Sarah Ardite de Radio Africa

Este año hemos podido escuchar a tres bandas jóvenes sudafricanas en el Primavera Sound de Barcelona: Anam, Jay Cubed y Moonchild Sanelly. Han venido a través de la agencia Independent Music Exporters of South Africa (IMEXA), que se encarga de dar a conocer internacionalmente a los nuevos músicos que van surgiendo en el país. Uno de ellos, Jay Cubed, vive en Johannesburgo y con sólo veinte años escasos tiene un arrojo para el Hip Hop que no deja indiferente a nadie. Durante el Primavera pudo contarme que su gran inspiración musical, su referente cultural y su fuente intelectual es Miriam Makeba, lo cual me inspiró para escribir este artículo dedicado a la música sudafricana en todo su esplendor.

Jay Cubed

Zenzile Miriam Makeba también provenía de Johannesburgo, concretamente de Sophiatown y Soweto, dos de los guetos donde el régimen racista de Daniel François Malan obligaba a vivir, en condiciones de pseudo-esclavitud, a los negros traídos de las zonas rurales del país para trabajar en las minas de las afueras de la ciudad. La desnaturalización del individuo fue uno de los grandes logros del apartheid: con los traslados forzosos se conseguía el desarraigo y con el tiempo, eso llevaría a la erradicación de la identidad personal y cultural del individuo y su comunidad.

Esa era la época en la que en Johannesburgo había toque de queda para los negros, a los que no se les estaba permitido estar en la ciudad ni en los espacios públicos a partir de la puesta del sol. En ese entorno componía y cantaba Miriam Makeba sus canciones, hasta que en los años sesenta fue forzada al exilio por usar la música para protestar contra las injusticias de su país.

Con la llegada de Hendrik Verwoerd al poder y sus leyes absurdas contra músicos y artistas no blancos, algunos pioneros del Jazz de talla internacional como eran Winston Mankunku Ngozi, Mongezi Feza, Kippie Morolong Moeketsi, Bea Benjamin o Ibrahim Abdullha se vieron obligados a tocar detrás de una cortina en sus conciertos en directo, hasta que acabaron por prohibirles actuar en los teatros públicos de la ciudad. Independientemente del color, fueron años de deshumanización, aislamiento y mucha sequía creativa en Sudáfrica, algo que Nelson Mandela resumió así de bien en sus memorias Un largo camino hacia la libertad (1995):

“No seré verdaderamente libre si tomo la libertad de otro, de la misma manera que no soy libre cuando alguien toma mi libertad. Opresor y oprimido se quedan los dos privados de su humanidad”.

A partir de mediados de los noventa, el apartheid fue perdiendo cada vez más fuerza y muchos de los músicos y artistas que se encontraban en el exilio empezaron a regresar al país. En 1995, la Comisión para la Verdad y la Reconciliación (que no fue más que un paripé para que los blancos no salieran en estampida del país ante una posible revolución popular), junto con la filosofía africana “Ubuntu”, supuso el punto de partida para sobrellevar tanta tragedia y empezar a reconstruir una nueva nación entre todas y todos los sudafricanos. Desde ese día han pasado sólo 21 años, y desde entonces Johannesburgo no ha dejado de emanar arte visible e invisible de los más diversos estilos.

La primera revolución musical de la recién nacida “Rainbow Nation” comenzó en Soweto a finales de los noventa con el Kwaito de TKZee, que más tarde daría paso al House sudafricano del mundialmente archiconocido Black Coffee, entre muchos otros. De la herencia jazzística de Ibrahim Abdullah y Hugh Masekela también surgiría el maravilloso pianista Keil Shepherd.

Kwani Experience

Sólo en los últimos dos años ya han tocado en Barcelona los siguientes grupos sudafricano de pop y electro: DjMiza, Beatenberg y Japan and I, Nokinza y Section Boyz. Otras bandas como The Black Jacks, The Brother Moves on, The Urban Village, Kwani Experience, Amandla o Freedom Ensemble son también representativas de la movida musical más reivindicativa que se está viviendo actualmente en la ciudad de Johannesburgo, donde se concentra la mayor parte de la producción artística y musical del país.

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