Sálvese quien sepa: la atrofia de “lo indie”
- Friday, May 7, 2010, 10:35
- Opinión
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Ya está, se acabó, se me han terminado de hinchar las narices. Es así. En los próximos párrafos voy a explicarles por qué. Vaya por delante que estoy cansado y también que no pretendo ser conciliador, tampoco entrar en debates o populismos, ni provocar innecesariamente. Solo quiero decir un par de cosas. Luego habrá quien comparta mi opinión y quien no, eso es natural.
Así que vamos allá: hace poco, con motivo del día de Sant Jordi, que en Barcelona se celebra con todos los fastos, como si fuera a bajar Dios en cualquier momento a firmar libros, tuvo lugar un festival llamado Escena BCN.cat. El evento en cuestión se llevó a cabo en el Sant Jordi Club, un minipabellón adyacente al Palau Sant Jordi. Los grupos invitados, muy conocidos por todos: Standstill, Mishima, Mendetz, Delafé y las Flores Azules, Sidonie, Astrud y Love of Lesbian, acompañados de unas cuantas banditas de segunda fila metidas con calzador para dar forma a un cartel que pretendía ofrecer a bandas y público un buen espectáculo, en un recinto en condiciones, para tomar el pulso a la supuesta “movida alternativa” de la ciudad.
Hasta ahi ningún problema, todo bien. No me interesa entrar a valorar el festival como tal, ni crear polémicas alrededor de un evento que si de algo tiene culpa es únicamente de ser fruto de este momento y este lugar en el que vivimos. Pero después de llevar alli dentro unas horas, se me ocurrió, conforme la mala leche iba creciendo en mi interior, que todo alli podía utilizarse como argumentos para hablar de ciertas situaciones cuando menos, dignas de estudio, cuando no irritantes, relacionadas con el mercado actual de la música (en general, sin entrar en divisiones).
Lo primero, el nombre del sarao en cuestión, que ya echa para atrás: un evento (o incluso un disco recopilatorio) que tenga en sí el sustantivo “Escena” da miedo de entrada. Si a eso le unes una especie de denominación de origen como en este caso BCN, entonces te puedes llevar las manos a la cabeza. Primero porque, nunca he tenido muy claro qué es eso de una escena, aunque supongo que tiene que ver con la necesidad de agrupar las cosas, de darles un nombre y situarlas en una estantería concreta. Nos pasa a todos. Por hache o por be, por caracter, genética, educación, clima o costumbres, somos tirando a vagos y no tardamos nada en acomodarnos a las reglas que se nos plantean. Jugamos con lo que hay. Con lo que nos dicen que hay. Así funciona, por norma general el consumidor de cultura, todos y cada uno de nosotros en esta era de revistas gratuitas, blogs y desparrame. Nada existe si no sabemos donde está, cómo podemos encasillarlo. Segundo porque tratar de delimitar algo así como un sonido característico de un lugar, más en una época tan atomizada como la nuestra, es una tarea imposible, pretenciosa y directamente inútil.
Tal denominación me da mucho que pensar. Porque aquel que tiene capacidad para decidir quién forma parte de una escena determinada, quien es quien y dónde se sitúa, tiene poder para vetar el resto. Y si es verdad que a día de hoy, dada la inabarcable oferta online de la que puede echar mano cualquier usuario, es más fácil huir de etiquetas y dedicarse a explorar, también es verdad que no es eso lo que la mayoría de oyentes tiene el tiempo o las ganas de hacer. Lo que suele ocurrir es que el oyente se acoge a unos patrones desde los que articula una cierta visión del mundo cultural, y es ahí donde intervienen los promotores, las marcas de gafas de sol, las instituciones, los medios de comunicación.
Todos estos, las marcas, los ayuntamientos, los medios generalistas, tienen la costumbre de llegar a las cosas tarde y mal. Ahora saben, una vez que “lo indie” ha llegado al mercado común de la juventud, ahora que la peña tiene más posiblidades económicas que antes (porque mucha crisis pero el año pasado 70.000 personas vieron a Neil Young en el Primavera Sound y el FIB colgó cartel de Sold Out), ahora que las revistas de tendencias crecen como setas en día de lluvia (como perfecta plataforma de lanzamiento para marcas de ropa, de zapatillas, de equipos de alta fidelidad, de calcetines con microchips), que las escenas musicales, las etiquetas, los conceptos tras ellas (manera cualquiera de llegar al Top of Mind del consumidor, aquello que le va a llevar a dejarse el pastizal) el hip-hop, el rockabilly o el psychofolk, son igualmente mercancía, filones de los que sacar tajada. Y entonces viene la locura, el mezclar churras con merinas, el lanzar grupos como quien lanza boniatos de un camión, presentar nuevos nombres, enviar a tontas y a locas notas de prensa en las que se afirma que “tal es la nueva esperanza del soul pop extremeño” o “cual nos transporta a parajes sonoros nunca explorados”. La competencia es feroz, todos se vuelven locos por llevarse un trozo del pastel.
Pasó con el advenimiento punk y seguro que también antes. Muchos creen que fue Bershka la primera marca en exportar a los Sex Pistols al tetamen de una choni cualquiera, pero en realidad, tal cosa como el punk fue un concepto inventado y a los dos años de nacer, en el 79, formaba parte del vocabulario de cualquier ama de casa. Las subculturas, lo “underground” o categorizable son por propia condición muy volátiles. Por definición, una subcultura deja de serlo cuando es absorbida por la cultura generalista.
No se confundan aquí términos: no trato de equiparar lo “subcultural” con lo “auténtico” o lo “bueno”. Solo digo que hay que tener cuidado con las denominaciones, que usarlas a la ligera lleva a confusión, y en definitiva, que hablar de indie hoy, como ya lo era hablar de punk, o hablar de hip-hop o de cualquier otro estilo asimilado por las radios más o menos masivas, viene a ser como hablar de pieles muertas. Podemos referirnos a una sonoridad determinada, a unos referentes musicales. Pero el espíritu con el que nacieron dichos estilos murió, mutó evolucionó. No vengan ahora los gerifaltes de la cultura institucional a llenarse la boca con revoluciones de medio pelo.
Claro que de algo hay que comer, eso es bien cierto. En los últimos quince años o veinte años, de resultas del advenimiento del tsunami internetil y de los éxitos masivos cosechados por una serie de bandas de referencia (pienso en Nirvana y el grunge, pienso en Björk, Blur, Radiohead, Oasis, incluso en Coldplay o The Killers en los últimos tiempos, estos últimos como exponentes del humazo apestoso que se puede vender bajo la coartada de lo “indie”) que podían pasar por distintas o refrescantes para el oido acostumbrado a los requetesobados temas de siempre , el mercado de las llamadas “músicas alternativas” (¿alternativas a qué? me pregunto yo. Llamarlas alternativas presupone marcarlas ya de entrada como música que pertenece a una esfera diferente a la de la música habitual, Chenoa y compañía, y si bien eso es cierto, son los mass media los que la denominan así, los que la señalan con el dedo, los que hacen que la gente se sienta especial al consumirla, lo que en sí me parece un error) ha crecido exponencialmente, atrayendo cada vez a un público más heterogéneo al que además cada vez es más difícil fidelizar y creando puestos de trabajo a cascoporro, cada uno de ellos una boca más a la que alimentar, una pieza que hacía la maquinaria cada vez más monstruosa, menos autogestionable, más rígida, más como cualquier empresa de fregonas o tapetes.
El público agolpado frente a los dos grandes escenarios del Escena BCN era perfecto reflejo de esta mezcolanza sin ton ni son: gente de todas las edades y condiciones, los típicos que van a los conciertos a lucir palmito, los fans, los que vienen a pegarse la fiestaca, pijos, modernos, adolescentes a los que sus padres dejan salir de fiesta y volver tarde a casa porque es Sant Jordi y “a todos les dejan”, émulos de Andy y Lucas (el sonrojante escenario libre montado a un lado del recinto para que quien quisiera tocar tocase dio fe de ello), gente que parecía perdida después de un sábado en el Ikea, algún crítico de música veterano despistao y mucho mucho pajareo.
Está claro que no existe un concepto de “público adecuado” y lo mejor que le puede pasar a la música es que cada uno la disfrute como le de la gana. Pero estar allí era constatar como grupos que hace escasamente cinco años eran poco menos que desconocidos para el gran público o no existían (Standstill, Love of Lesbian, Astrud, Delafé), hoy facturan hits, tocan en escenariacos y son coreados por niños y niñas, que viven completamente ajenos a la historia de esos grupos y a sus idas y venidas, a la evolución de la música nacional en los últimos años, a los cambios profundos en calidad y cantidad y a muchos otros fenómenos básicos para entender dónde nos encontramos a día de hoy.
Evidentemente no hace falta tener un conocimiento enciclopédico sobre nada para disfrutar de la música, y esa es una de sus grandezas, pero esta situación para mí demuestra a las claras que lo que se vende hoy como indie ya no es tal, que dicho concepto no existe, que ha muerto de asfixia en el momento en que la versión liofilizada y masiva de grupos que partieron de la nada se arrejuntan en un escenario y los conoce hasta el tato y los corea pensando (y ahí está la clave) que su sensibilidad es distinta a la de todos los demás porque una revista o una radio se lo ha dicho. Y de paso le ha dicho que se compre tales zapatillas y beba no se qué licor de abeto cuando vaya de fiesta.
Si los cachés que se pagan en según qué festivales por según qué grupos supuestamente independientes salieran a la luz, a todos se nos caerían los anillos y los dedos con ellos. Igual que dándole un par de vueltas a los carteles de dichos eventos, cuyos mayores atractivos en tiempos recientes han venido de la mano de grandes dinosaurios del rock, el pop y el punk de las últimas décadas, representantes de épocas en las que todo era supuestamente más “auténtico”, término que a día de hoy me parece equiparable a cualquier otro sustantivo como “botijo” o “alpargata”.
Ese tipo de cosas hay que pensarlas a la hora de encarar la última sensación de no sé qué no se cuantos, para no dejarse llevar por el aluvión de myspaces y facebooks, de twitters y anuncios en Spotify, de recomendaciones de gente que antepone esa tan normal pero bastante nociva sensación de “diferencia” a la calidad de la música, a la forma en que un disco se instala en una discografía, a los cambios en el sonido, en las letras, a la picazón de nuca que te da un temazo pop o a los viajes que te pegas con un disco de ambient noise.
La música es bonita, es bonito estudiarla en su contexto, analizarla, vivirla, quererla, saber situar cada cosa en su sitio desde una perspectiva personal, sin que nadie te tenga que venir a decir donde colocarte con respecto a nada. No es escuchar tal o cual cosa lo que te va a diferenciar como individuo. Otros asuntos como aprender a entender con qué disfrutas y por qué lo disfrutas, como formarte, como divertirte, como interactuar, como explorar, son mucho más importantes que saber quién va a ser la nueva sensación de un mundo cultural ficticio al que se puede (y muchas veces se debe) perfectamente ignorar, como representación que supone, en muchos casos, de una rama cualquiera del capitalismo económico y su correspondecia mental.
Ahora que vengan y me cuenten historias. Para mí el indie (como tantas otras cosas) hace tiempo que está muerto, dichas etiquetas son solo la cáscara que se utiliza en un momento dado para englobar una serie de sonidos y actitudes, y a partir de ahi cada uno ha de ser libre para escuchar, juzgar, y separar el grano de la paja. La música es mutante, como mutantes son las vidas de los que la producen, y ahí reside gran parte de su misterio y su grandeza. Tratar de reducir su empuje imparable a una chapa o un colgante para el coche responde únicamente a las necesidades de consumo, oferta y demanda, de una época agotada, la del postmodernismo cultural, de la que ya viene siendo hora que nos deshagamos.
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Mi mas sincera felicitación Nacho.
Natxo, con todos mis respetos, descansa. No se si estás enfadado con el mundo, te ha dejado la novia o algo ha pasado, pero macho…
Que salen grupos a cascoporro y que todos son "los nuevo algo"? Pues sí, y que? Siempre ha pasado y siempre pasará. El tiempo acaba dejando a cada uno donde le toca y los que no valen, no valen. No te preocupes por las etiquetas prematuras, que con los años cada uno termina en su sitio.
Lo que creo que te pasa es que vas de "indie" y te da rabia que esos grupos que dices que antes no conocía ni cristo, sólo tu y unos cuantos, ahora venden y tienen grandes hits. Y que? Dejan de ser buenos por esto? Anda ya, menos complejos. Que lo que te guste, le guste también a otro millón de personas no es malo. El "indie" no ha muerto, al contrario, está más vivo que nunca. Ahora el "indie" vende, y eso para mi es una gran noticia, porque se dan más oportunidades a grupos que antes se hubieran comido los mocos. Pero claro, hoy en día es muy facil cruzar la calle y empezar a rajar de Coldplay y de The Killers, porque ahora son monstruos y venden mucho y cobran todavía más.
Estos aires de neo-hippie están muy bien, pero ya me gustaría ver la ropa que llevas o los aparatitos tecnólogicos que utilizas y sus respectivas marcas.
Menos hipocresia y menos demagogia. Y repito, todo ello con todo el respeto del mundo.
Bravo Nacho! muy de acuerdo con todo
jajaja y me encanta la equiparación de auténtico con alpargata y botijo… jajaja
Buah negro, intenta uno hacer un artículo sin rajar demasiado de nadie, y mira que podría rajar, y le llaman a uno neo-hippie. Me da igual que los grupos vendan más o menos. Hablo de un mercado, no de los grupos en cuestión. Hablo de que las etiquetas, sea indie o carajillo, duran lo que tarda el mercado en absorberlas. Creo haberlo dejado claro a lo largo de todo el artículo. Y sí, tengo un mac, llevo vans, tengo tatuajes y me gustaban más Standstill antes que ahora. Soy un arquetipo cultural igual que todos. Lo único que me ofende de tu comentario es que parece que no has entendido de qué carajo va el artículo. O igual soy yo que no me explico bien. Ah, y The Killers son una puta mierda, no porque hagan hits sino porque dan pena. Y punto.
Yo creo en parte lo que dice Natxo pero tambien creo que el ser humano cada vez da más asco y más aún si un poco de poder tiene entre sus manos.Y en cuestión de la farandula estética que corre en Barcelona todos cojemos cosas de todos o si somos un poco creativos nos lo hacemos nosotros mismos y nos creemos algo o alguien,pero no dejamos de ser uno más como todos UN DON NADIE.
muy buen artículo. y te dejo unas palabras de john lydon, cuando le preguntaron sobre la "escena" del 79: "There is no scene. It's all a load of charades and bluffs. There shouldn't be a scene anyway, there should be a load of alternatives." (fuente:http://www.fodderstompf.com/ARCHIVES/INTERVIEWS/z… )
Parafraseando a una amiga lejana, y no lo digo como responsable de contenidos de esta casa sino como persona, "me quito la corona". Chapeau. A dormir todos.
Xinpun, pienso lo mismo que tu!
A gusto te has quedado! Una de las consecuencias de esto es encontrarse en un concierto, con tropecientas personas delante esperando un estribillo para saltar como si le fuera la vida en ello, y luego volver a hablar con el de al lado o echarse la sesión de fotos. Tampoco es su culpa que no le interese más allá de lo que se le ha vendido… pero c'est la vie!
¿Por qué siempre tiene que haber alguien que responde amenazante? Si te gustaría ver a Nacho vente a la redacción de scanner. Verás que Nacho de moderno tiene poco. Es un zaragozano con rizos y aspecto de cowboy islandés. Lo menos parecido a el "neo-hippie" indie ese del que hablas que además de Ben Frost y gente que hace ruidaco metalero le gustan Vetusta Morla y Avatar. Tiene sus prejuicios (como todos) pero te aseguro que no tienen nada que ver con que lo "indie" se popularice. Solo juzga la estupidez humana y eso hace que se conozca más a si mismo. Eso es lo importante.
He leido el artículo desde el principio hasta el final y me ha costado, por largo, por no incluir fotos para distraerte un poco y porque creo que lo que comenta es un debate que lleva abierto muchos lustros.
El mercado no es tonto, y se fija en las corrientes alternativas para atraer a la muchachada que esta en pleno proceso de búsqueda de identidad y que, por su caracter gregario, necesita con ansias pertenecer a un grupo social, necesita identificarse con algo.
Lo malo es que cuando el mercado mete la mano en algo medianamente interesante, lo deforma, lo edulcora y lo empaqueta con colores vistosos. Es decir, le mete la mano en el pecho y le arranca el corazón.
Pasa con la música, con la moda, con las marcas,…
Y yo no culpo del todo a ese mercado ya que a veces son la puerta de entrada para que una minoria quiera rascar un poco más y llegue a lo auténtico. Eso si, para el restante 99% todo pasará, se casarán, tendrás dos preciosos churumbeles, curro de 9 a 19 y le diran a sus nietos lo alternativos que eran al desempolvar sus viejos cds de Najwa Nimri.
En desacuerdo con la masificación del "indie" (muerto o no)…. con la celebración de algo que conociendo sus raíces/valores ayudaría a muchos pij@s a cambiar de atuendo y dejar de saltar…… con una industria que sigue sin cerciorarse de que al melómano no se le taladra el bolsillo…. y de acuerdo con sentimientos de escena (con o sin sitio) y todo lo que ello conlleve para nuestro bienestar anti-cool y por defecto subterráneo…… diré que es difícil hacer razonar a quién clica aqui / alli / ahi…preocupado por los Mb que ocupará y se mofa de quien caza vinilos o gesta glitches desvergonzados.
Camarón sí que es indie, que cuando todo el mundo lo creía muerto, vuelve al Primavera para resucitar la escena flamenca.
me siento en la obligacion de autoproclamarme "neo-hippie", y yo tambien pienso q el indie ha muerto, pero ya no viendolo desde el punto de vista comercial o la industria discografica, yo apelaria mas a esa sensacion de emocion con el descubrimiento de nuevas sensaciones al escuchar a mercromina, vetusta morla, triangulo de amor bizarro los punsetes, o a los clash despues de 20 años, a mi es lo q me hace seguir buscando al grupo mas raro, y eso ya no me pasa con lo q ahora se llama "indie", q pienso q es es regurgitar antiguas formulas, q antes funcionaron, y ahora son mas asequibles, por haber mas oidos acostumbrados a esta mierda!!!!
eternas discusiones sobre esto he tenido, la diferencia es q antes eran con defensores de bisbal y compañia, y ahora con los killers, sidonie, y demas.
estoy de acuerdo con nacho, y yo tb tengo vans!!!
Te felicito Nacho, espero que te hayas quedado a gusto. Sí, la música es mutante. El Indie a muerto, en ciertos parámetros, creo que grupos que has citado siguen una línea, sin embargo el público y a lo mejor me incluyo a mi misma, no conocemos sus inicios más underground. En mi caso, hay tanta música y hay tantos grupos que salen cada día en el mercado. Fijate en el concurso de Unfamous de Levis… Por Dios… que cantidad de grupos. Las nuevas tecnlogías abren mucho el marco. Hay más competencia, sí. Y es que la música nos inquieta que necesitamos escuchar música nueva que nos diferencie de lo que nos ponen los mass media. Aunque estoy segura que a muchos grupos indie les encantaría ser parte de estos hits comerciales, ¿y a quién no?, ¿cuando algo suena bien?, todos queremos crecer con un punto y en el fondo un criterio, esperamos! ¿Y el ejemplo de Camaron en Primavera?, para mi es alternativa. Felicidades!
El tema es complicado, pero creo que cuando el termino "indie" se liga a un determinado sonido (o sonidos) y no a una manera de hacer las cosas, pierde su significado, si es que alguna vez lo tuvo.Creo que la independencia de un "movimiento" se pierde en el justo momento en el que algún medio de cmunicación (sea prensa generalista o prensa especializada) lo etiqueta. Se crea u arquetipo y la esencia desaparece, solo queda cáscara, envoltorio listo para devorar por aquel deseoso de huir de la masa. Creo que es así, y no se si es malo o es bueno. Evidentemente es patético que el termino indie sea hoy en día una palabra que sirve para designar (normalmente por alguien que no tiene ni puta idea de lo que habla) un absoluto arquetipo, primeramente estético, y luego "cultural" entendiendo cultura como una sucesión de actos de cosnumo…., pero es lo que hay. Por otra parte creo que la socialiación nos afecta a todos, y juega con esa "necesidad" que tenemos de sentirnos diferentes, porque algo de eso hay. Ha mi tb me gusta pensar que las etiquetas apestan , que lo importante es como te llega a ti la musica, que sientes tu, que te hace pensar….sin pensar en si eso te hace diferente o no, porque ha nadie le gusta sentirse un borrego del "no quiero ser un borrego", pero no se hasta que punto los factores sociales(mercado,submercado,grupos de oipinión, aspectos connaturales a la personalidad humana en la época capitalista postmoderna…) afectan a la hora de modular el gusto. Me ha gustado mucho el artículo, y creo que muchas veces he sentido lo mismo que tu, pero otras me he sorprendido a mi mismo "modelando mi criterio", influenciado por aquellos que rigen los cánones de lo bueno, lo selecto etc y me he dado asco… pensando ¿no seré yo igual que esos poseros a los que odio…?. mi mas sincera enhorabuena y totalmente de acuerdo con la peste que supone el nuevo snobismo de solo escuxo grupos pioneros en su rollo porque son "autéticos", lo demás es de modernos…que patético. Por lo menos la reflexión siempre agudiza el ingenio, aun cuando no se llegan a conclusiones. Un saludo. Y si yo tb llevo vans , unas gafas de las que me reiria si tuviera 11 años y me sorprendo a mi mismo riéndome de aquellos que son unos borregos… en fin
muere
Grandes clichés!http://jenesaispop.com/2010/05/14/top-10-sobre-lo...
Las mentes débiles, son arrastradas. Las modas son empujadas y retroalimentadas por esas mentes. Estoy de acuerdo contigo. Solo siento un poco de rabia a veces. De ver como cuatro paletos sin escrúpulos, ha ensuciado algo bueno y lo a corrompido. Ese espacio en el cuál podiamos escondernos y sumergirnos ha sido explotado., ya no existe. Aunque creo, que cuando todo esto pase, como la lluvia limpia, veremos algo mejor. En fin que tu opinion me ha hecho reflexionar mucho, un saludo!
jaja, me he reido mucho con el articulo de opinion Natxo! esta muy bien escrito y tiene mucha mala leche, es acertado y lucido, pero no cambiara las reglas del juego, porque el mundo es asi, no lo he inventado yooooooo
ah! y mientras siga sonando musica ultra-comercial en los grandes medios diferente a la que programan en los festivales y en los medios especializados, seguira teniendo sentido una etiqueta del tipo "alternativa", aunque apeste
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