Post-punk y electrónica, los grandes aliados de Trentemøller

Post-punk y electrónica, los grandes aliados de Trentemøller

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jueves, 23 febrero 2017
Especiales

La última semana venía precedida por un gran revuelo más que justificable, muchos decían: “La primera gran cita del año”; ahora lo podemos confirmar. Al igual que en Madrid, el productor danés Trentemøller llegó a la ciudad condal con todo el papel vendido y un concierto arrollador donde los haya, llevado a cabo con suma delicadeza y entrega, ampliando horizontes que no parecen tener fin. Este gurú de las penumbras se encuentra cabalgando entre el post-punk y la pista de baile, cosa que Anders Trentemøller hace muy bien, demostrando y dejando claro por qué cuelga el cartel de todo vendido por allá donde pasa.

Acompañado por cuatro músicos (guitarra, bajo, batería y una más que notable Marie Fisker, encargada de poner las voces), salían al escenario entre un gran vitoreo y una oscuridad que nos acompañó a lo largo de la actuación, y solo rota a conveniencia por el danés, que parecía llevar muy bien estudiado el guión. El mínimo retraso que puso a más de uno nervioso por un momento, se nos olvidó cuando empezó a sonar ‘November’, uno de los temas que da grosor a su último trabajo ”Fixion” (2016, In My Room) y del que rescató hasta nueve temas. La oscuridad, el bajo gélido y las voces fantasmagóricas de este inicio crearon un auténtico paisaje sonoro de atmósferas sombrías.

Fisker demostró que no está aquí tan solo para tocar la guitarra o bailar con los sintes, su poderosa y sensual voz nos hizo viajar con ‘One Eye Open’ a la vez que Anders llevaba la batuta. ‘Never Fade’ o el indie ambient de ‘Shades of Marble’ de su segundo álbum “Into the Great Wide Younger” (2010) nos tenían donde ellos querían, ¿o donde querían estar ellos?.

My Conviction’ y ‘Redefine’ se enlazaban majestuosamente rompiendo las barreras de cualquier estructura de tradicionales melodías. En un tiempo en que los loops parecen ser cada vez más amigos del artista, es de agradecer. Los riffs distorsionados en ‘Trails’ evocaron un in crescendo psicodélico muy celebrado por todos. Con ‘Complicated’, ‘River in Me’ o ‘Still On Fire’ nos encontramos inmersos en el terreno que tan bien manejan el dúo californiano The Soft Moon, del que tantos guiños se dejaron caer.

La parte final del setlist fue la más movidita; una experimental ‘Vamp’ dio paso al techno minimal de ‘Moan’, que la gente bailó como si no hubiera un mañana mientras los sintetizadores llevados al límite ponían el broche de oro. Expectativas más que cumplidas y todavía faltaba rematar con los bises. ’Where The Shadows Fall’, corte que cierra “Fixion”, sería la primera, tema de extrema fragilidad que derritió a todos y cada uno. ‘Take Me Into Your Skin’, tema que abre su debut “The Last Resort” (2006) fue el as en la manga que no esperábamos y que fue recibido como agua de mayo, final apoteósico, donde realmente te das cuenta de que las pistas han dejado de serlo para convertirse en canciones sumamente elaboradas y con una estructura nada que ver con un productor que a priori está clasificado en la escena electrónica o de club, ¿o lo estaba?.

Crónica de Manel Ferrer | Fotografías de Toni Rosado

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