Primavera Sound 2019: crónica del sábado

Todo inicio tiene un final y por desgracia no hay excepciones. Cualquier persona sentiría, hace un par de días, que el cierre del festival quedaba muy lejano. Pero como a veces se dice, lo bueno dura poco. La última edición del Primavera Sound pasó volando, además de haber roto récords de asistencia. Por suerte y hasta donde alcanzamos a saber estos días transcurrieron con total normalidad y sin incidentes de algún tipo, más allá de encontrarse regular o no encontrar a tus amigos. Pero ahora toca ir a lo que importa, que son los conciertos.

El Parc del Fòrum se sentía más lleno que nunca y bueno, no es de extrañar teniendo en cuenta algunos de los nombres que iban a hacer acto de aparición durante el día. La primera visita fue para Nathy Peluso, que aguardaba en el escenario Pull & Bear. La argentina, que desde hace un tiempo lleva gozando de una creciente popularidad, demostró sobre el escenario porque está en boca de mucha gente. A ella nunca le importó el qué dirán y siguiendo esa filosofía, fue la primera en disfrutar del concierto. Animando al público a divertirse, lanzó su valiente mensaje feminista a través de varios géneros, porque a Peluso y su excepcional banda les gusta tanto la salsa como el hip hop, sin dejar de lado el jazz o el R&B. La artista se entregó con una potente y sugerente actuación gracias a temas como ‘La Sandunguera’, ‘Natikillah’ o ‘Corashe’, con la que cerró su concierto.

Momento de dirigirse al Auditori. Tras una breve cola entramos, cogimos asiento y esperamos a la aparición de Tim Hecker y a la formación gagaku Konoyo Ensemble, parte fundamental en los dos últimos discos de estudio de Hecker. Como más de uno se podrá imaginar es realmente complicado describir una actuación en vivo de alguien como el canadiense, capaz de generar múltiples sensaciones con lo que no pocos tildarían despectivamente de ruido. El concierto fue, de hecho, una experiencia, un viaje sonoro en el que Hecker nos guió a través de capas de ruido blanco y nos sometió a contundentes graves. Para un género como éste no es fácil capturar un buen sonido, y cabe añadir que el Auditori cumplió con esta exigencia. Una hora ininterrumpida de drone y ambient hipnotizante que de manera cíclica se construía hasta llegar a un clímax que no tardaba luego en deformarse lentamente para volver a empezar. Los tres japoneses de la Konoyo Ensemble que acompañaron a Tim Hecker añadieron una capa más a las texturas que el canadiense creaba, tanto con sus voces como con múltiples instrumentos japoneses. Al finalizar, el Auditori se puso en pie para aplaudir a los cuatro magos por semejante obra, especialmente a Hecker que, por si alguien seguía dudándolo, demuestra ser un escultor del sonido.

Tim Hecker & Konoyo Ensemble

Volvemos a los escenarios grandes con cierta prisa, pero se veía venir. Estaba abarrotado no, lo siguiente. Por un lado era de esperar pero por otro no dejaba de impresionar verlo con tus propios ojos. Rosalía era, sin duda, una de las principales atracciones del Primavera Sound 2019 y probablemente la artista que más expectación generaba. Tras un potente comienzo con ‘Pienso en tu mirá’ ocurrió algo que más de uno, incluido un servidor, se imaginaba. James Blake salió al escenario para interpretar ‘Barefoot in the Park’ con la catalana, uno de los momentos a destacar del evento. Eso fue apenas para comenzar, y la puesta en escena demostraba estar a la altura de una estrella creciente. Rosalía, ataviada con un peculiar conjunto rosa, se sintió -literalmente- como en casa, y entregó a los miles y miles de presentes una actuación muy conseguida. La de San Esteban de Sasroviras encontró un hueco para todo: una interpretación sentida en ‘Catalina’, un momento más animado en ‘Bagdad’, temas nuevos como ‘Aute Cuture’… incluso un cover de Las Grecas. Aparte de Rosalía cabe mencionar el increíble trabajo de su equipo, porque a ella la acompañaron un escuadrón de bailarinas, palmeros y coristas a la altura del show. Por último pero no menos importante El Guincho, que aportaba sus bases electrónicas incluso su voz en hits como ‘Con altura’. A estas alturas de la película queda claro que Rosalía es un fenómeno después del fenomenal concierto ante una Barcelona a la que la artista declaró su amor y gratitud en varias ocasiones.

Después del show presenciado en el escenario Pull & Bear se formó una especie de éxodo. Era complicado no tener que esquivar a alguien cada cuatro pasos, más cuando había que volver hasta casi la entrada del Parc del Fòrum. La cita con Jarvis Cocker nos obligaba a desplazarnos hasta el escenario Rayban, donde observamos al británico y su banda desde las escalinatas de enfrente para reposar un poco las piernas. Activo desde 1978, el peculiar Cocker no tardó en despertar a aquellos que estuvieran medio aletargados y eso que no venía a promocionar un disco nuevo o algo parecido, pero sí JARV IS…, un nuevo proyecto en el que además de él cuenta con la participación de músicos como Serafina Steer o Jason Buckle. El líder de Pulp demostró ser un showman total, también demostró que sigue siendo diferente para sorpresa de nadie. En una velada de rock pop alternativo pudimos disfrutar de momentos como ‘Must I Evolve?’, uno de sus temas nuevos, en un concierto que también nos regaló algunas anécdotas como la de un Jarvis, tan conversador como siempre, bajando del escenario y preguntando a su público qué es lo que más temían en la vida. Hacerme mayor, respondió una fan. Bueno, es normal -le respondió Cocker-. Mírame a mí.

Jarvis Cocker introducing JARV… IS

Escenario Primavera. Hora de Primal Scream. Los escoceses, bastante puntuales, saltaron al escenario con la intención de regalar un rato inolvidable. Tras venir de publicar «Give Out But Don’t Give Up» el pasado año, la formación encabezada por Bobby Gillespie, que con un llamativo uniforme rosado vino dispuesto junto a sus compañeros a levantar a la gente rock & roll y música dance. Y lo consiguieron, primero gracias al buen desempeño de la banda y segundo, porque el público estaba realmente metido en el asunto. Fueron prácticamente los primeros en cantar algunos de los temas favoritos de los fans, desde la el himno ‘Loaded’ hasta la increíble ‘Swastika Eyes’ pasando por ‘Movin’ On Up’, pieza con la que abrieron la velada. Creemos que Gillespie, que también fue batería de The Jesus and Mary Chain, se marcharía y dormiría tranquilo la pasada noche, sabiendo que hizo pasar un gran rato a sus aficionados.

Ya pasadas las doce tocaba ir hasta la otra punta del recinto, en concreto el escenario Seat. Se notaba en el aire las ganas por ver salir a James Blake, al que le tenían preparado en el escenario una disposición sencilla de los instrumentos. Era la hora de otro de los platos fuertes del festival, y podemos asegurar que no decepcionó. El británico, que casi constituye un género musical por sí mismo, conquistó la noche con su frágil y punzante voz, siempre acompañada de una fría y sintética batería y su teclado, al que ocasionalmente se le sumaban punteos de guitarra. El también productor y su actuación constituyeron una velada en el sentido más literal de la palabra desde el momento en que intuimos el inicio de ‘Assume Form’. Le seguiría el post-dubstep de ‘Life Round Here’, cuyas primeras notas bastaron para encender al público. Blake no se dejó en el tintero algunos de los hits de su último trabajo, nos referimos cómo no a piezas como ‘Mile High’ o ‘Where’s the Catch?’, temas que contaron con las voces de Travis Scott y André 3000 respectivamente pese a no estar presentes. Lo mismo ocurrió con ‘Barefoot in the Park’ que volvió a hacer acto de presencia, aunque en esta ocasión no hubo aparición de Rosalía. «Assume Form», el reciente álbum de James Blake fue el principal protagonista de la noche con hasta ocho temas. Sorprende tal vez la ausencia total de su primer trabajo, pero para cualquiera inquieto con ello respondió, ya casi al final, con ‘Retrograde’, uno de sus mejores temas. El músico y cantante decidió cerrar un mágico concierto con un tema intimista como lo es ‘Don’t Miss It’.

Róisín Murphy

Tras muchas emociones, varias caminatas y un notorio dolor de pies, nuestra última parada del Primavera Sound nos obligaba a desandar el camino y volver al escenario Primavera, donde sobre a las dos y media de la madrugada nos prometieron que veríamos a Róisín Murphy. Obviamente fue así. Cantante, compositora, modelo, diseñadora, actriz… en definitiva: una todotorreno. La artista no falló en su objetivo de ir cerrando una jornada con electropop del bueno, para ello decidió comenzar de manera contundente con ‘House of Glass’. Le continuó el nocturno house de ‘The Rumble’, canción que estrenaría a finales del año pasado dentro de una serie de cuatro 12″ junto al productor Maurice Fulton, un tema en el que Róisín se entregó por completo. La irlandesa, que salió con gorra, chaqueta y pantalones anchos (ropa que probablemente ella misma habrá diseñado), movió incluso a los incautos que lo mismo se pensaban que el festival ya había terminado y no daba para más, porque para algunos temas no hacía ni falta imaginarse la pista de baile. Róisín Murphy puso su voz al servicio del house y el art pop, incluso acordándose de Moloko, formación a la que ella perteneció, tocando ‘Forever More’. Por último pero no menos importante, Róisín Murphy eligió cerrar su concierto con la burbujeante y adictiva ‘Overpowered’, uno de los temas más celebrados por toda su parroquia en una versión revisitada para este concierto en formato sesión de club. Sin duda, una sabia elección.

Crónica de Marc Oliveras  |  Imágenes de Toni Rosado

También puedes ver la fotogalería del sábado en Primavera Sound 2019

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