Dos años y medio después de que aquel “Days” nos enganchase a base de melodías nostálgicas y postales de polaroid (como parecía construir esa portada con las casas alineadas), Real Estate han vuelto al redil con un álbum hermano, “Atlas“, que parece querer adelantarnos el verano al mes de marzo o, cuanto menos, hacernos esta primavera más luminosa. Tomando el patrón de “Days” -hasta, por momentos, parecer severos clones- “Atlas” es un nuevo y cuidado catálogo de canciones evocadoras compuestas por la banda de Nueva Jersey, un pop ejecutado a la perfección por las guitarras y las voces de Martin Courtney y Matt Mondanile, que se siguen acoplando y doblando milimétricamente en cada tema. El aire nostálgico y de felicidad contenida que transmiten Real Estate no se ha disipado, como se preveía cuando escuchamos el adelanto “Talking Blackwards”.

Puestos a buscar diferencias o novedades con respecto a otros trabajos de Real Estate, aquí las estructuras de las canciones parecen dilatarse un poco más (como en esa preciosa pieza instrumental, “April’s Song”), lo que hace que el disco suene más pausado y calmado. En términos generales, los cortes de “Days” siguen pareciendo ligeramente superiores, aunque en este “Atlas” parece que Courtney y cía han querido ensayar una madurez en la composición, ya que algunas letras parecen más reflexivas y serias, como si no quisiesen invitar tanto al escapismo como en anteriores canciones. Pero no hay que temer, los paisajes urbanos no han cambiado y las conclusiones siguen siendo positivas: el horizonte luminoso sigue siendo el referente de sus melodías (ahí está “Horizon”, o “Had to Hear” y “Primitive”, quizás el mejor tema de este disco) y sus canciones seguirán siendo la compañía perfecta para esos largos paseos que vendrán con el buen tiempo.

 *Crítica por Aurelio Medina