Shows

now playing

20 Mil Leguas de Viaje Submarino – “La Conexión Amazónica”

Tracklist / Contenido del programa:

Diario del Nautilus, Volumen 273, Año 2011:

Viernes, 11 de Noviembre: Isla Puná en el Golfo de Guayaquil (Ecuador, a pocas millas de la frontera con Perú).

Parada con el fin de recolección de alimentos. Acceso subacuático a la cueva que aquí en el Nautilus denominamos “de los Huevos”. En ella obtenemos los exquisitos huevos de “tayo”, enigmática ave nocturna ciega, steatornis caripensis, que vive en las profundidades de tantas cavernas del continente sudamericano. Me considero adicto a ese manjar, pasión que comparto no sólo con gran parte de mi tripulación, sino también con la etnia indígena de los “Shuar”, los Jíbaros de la Cordillera del Cóndor, famosos por su bravura y el arte de reducir cabezas. Ellos son los grandes exploradores de los sistemas subterráneos que unen las cuevas de esta zona andina, ya que cada mes de abril bajan a las cavernas para hurtar los polluelos de los tayos. Resulta sumamente sospechoso que una misma especie de aves ciegas esté diseminada en tantas cavernas de Sudamérica, observación que comparto con el ilustro Alejandro von Humboldt y que sostendría la idea de que estos laberintos intraterrestres no son cavernas aisladas, sino que estarían conectadas. En mi parecer, un caldo de cultivo para diversas teorías sobre nuestro pasado remoto. … Dejo el diario. Acaban de volver a bordo nuestros cazadores de “delicatessen”. (…)

Misión cumplida con espectáculo incluido. ¿Será que según la numerología en este 11 del 11, día en que estamos hoy, tenía que ocurrir semejante locura? Me explico: Los tripulantes que salieron a cazar estas exquisiteces oviformes tan deseadas no sólo cumplieron la misión a mi completa satisfacción evidenciada en una cosecha de cientos de huevos. También llegaron con una presa inesperada, si así se puede llamar: un ejemplar de la especie humana, bastante mayor de edad, casi desnudo, en un estado deplorable pero vivo, quien, si mis hombres no lo hubiesen encontrado, ya tenía sus días bastante contados. Espetaba palabras en total delirio y en repetición casi mántrica en un inglés difícil de comprender – no tanto por su acento norteamericano, sino por su fragmentación.

Reconstruyendo e interpretando estos fragmentos, se vislumbra un rompecabezas sin sentido aparente, pero con un contenido más que explosivo. Si le damos crédito al discurso febril de esta escuálida aparición, estaríamos ante un personaje de los que la humanidad llama famosos – aunque completamente fuera del contexto en el que uno esperaría su presencia – exponiendo una historia difícil de imaginar. Ironía de la historia. Nada más ni nada menos, estaríamos ante Neil Armstrong, el primer astronauta que pisó la luna en este desenfocado vuelo televisado del 69 que se nos quedó tan gravado.

Seguidamente voy a anotar las piezas de este rompecabezas verbal con tal de encontrarle más sentido, al verlas escritas. Dice: “Todos me persiguen – Llevo semanas, llevo meses en este laberinto de túneles – Bajé de la Cordillera – Estos bárbaros, los Jíbaros, anhelan mi cabeza para hacer tzantza. Tzantza, la reducción de cabeza – ¡Yo, Neil Armstrong, el que fue a la luna, en cabeza reducida! – No puedo dormir – ¡Malditas aves, los tayos! Sus gritos, su alarido me persiguen – Huevos son buenos, sólo como huevos, hace semanas, hace meses – Tomo agua del techo y como huevos – ¡Jíbaros y tayos! No duermo. Tengo frío y calor – He visto la Biblioteca de Oro. ¡Existe! – Cientos de placas de oro, la auténtica historia de la humanidad – He perdido mis estatuas. Tengo que recuperarlas. – Mesopotamia, los Sumerios. Los dioses. África – Llegaron a los Andes por el Amazonas. Hace 100.000 años, también después del diluvio – Volaron desde la llanura de Nazca. Lo sé – He llegado al mar. Agua salada. No puedo salir – Tengo que volver – Los Mormones necesitan las placas doradas. Sino me sacrifican. O ellos o los Jíbaros – Yo sólo quiero entender ¬– Soy Neil Armstrong. He visto muchas cosas que nadie sabe – Stan Hall, el escocés, miente. No puedo hablar.”

… Al apuntar se van ensamblando las piezas. Empiezo a atar cabos …

Diario del Nautilus, Volumen 273, Año 2011:

Jueves, 17 de Noviembre: Mar Pacífico, a 200 Millas de la costa (cerca del ecuador geográfico).

Han pasado 6 días desde del milagroso rescate de Neil Armstrong. Día tras día se está incrementando la evidencia de que este personaje que encontramos en estado lamentable entre los huevos de los tayos realmente ES el famoso astronauta. Mientras seguimos sin poderle interrogar debido a su crítico estado de salud, se van acoplando las piezas del rompecabezas. Investigando a través de los canales de información de los que dispongo desde el Nautilus, he podido reconstruir en trazos grandes la asombrosa historia que nos contaba este delirante cavernícola naufragado. Paulatinamente las aparentes incongruencias de su fragmentado discurso empiezan a esclarecerse para dejar entrever la dimensión de tan tremenda aventura que podría ser su última, si tenemos en cuenta la avanzada edad de nuestro protagonista. Nacido en 1930, Armstrong pasó de tocar las estrellas, cuando con estos movimientos torpes en blanco y negro saltó sobre el polvo lunar, a deambular por laberínticos túneles andinos persiguiendo el oro de antiguas civilizaciones o – de confirmarse mis últimas suposiciones – en la búsqueda de un conocimiento oculto que se esconde detrás de estos enigmáticos artefactos ancestrales que postula haber visto.

He encontrado evidencia, incluso gráfica, de que Neil Armstrong en 1976 participó en una expedición británico-ecuatoriana a la Cueva de los Tayos, situada en la Cordillera del Cóndor, hábitat de los Shuar, los Jíbaros, quienes se consideran guardianes de la caverna, fuente aparentemente infinita de tales exquisiteces como los huevos de tayo. Pero la cueva parece entrañar más preciosidades: Ya mucho antes había despertado un cierto interés en círculos de arqueología esotéricos, después de que un tal Moricz la visitara descubriendo un tesoro hasta entonces desconocido: La Biblioteca de Oro, una colección de láminas de oro que parecían provenir de unas culturas muy antiguas, puesto que mostraban ornamentos y una escritura muy similares a las famosas tablas de arcilla sumerias que según investigaciones recientes datan de tiempos posiblemente pre-diluvianos.

El escocés Stan Hall lideró la expedición del 1976 con un considerable despliegue logístico. El éxito no se hizo esperar. Unas semanas después del descenso se extrajeron 4 cajas selladas de madera ante los ojos de los Jíbaros quienes solicitaron verificar su contenido. Pero los profanadores de la cueva se negaron bajo amenaza de armas, retirándose satisfechos con el botín para entregarlo a quienes, impensadamente, habrían financiado la millonaria expedición: La Iglesia Mormona. La cueva, por un increíble efecto dominó de circunstancias, le había despertado un voraz interés por coincidir con su “Biblioteca Metálica”, fundamento de su culto que, según la leyenda, se hallaba oculto en algún lugar de Los Andes. La supuesta afiliación masónica de Neil Armstrong y la estrecha relación que esta logia parece tener con los Mormones, me hacen suponer que esta expedición fue el resultado de una asociación logístico-financiera entre ambas para descubrir semejante contenido secreto que los túneles de los Andes parecen albergar – más allá de los huevos de tayo: los ancestrales viajes transcontinentales provenientes de Mesopotamia a África y tantos enigmas más.

Como sabemos ahora, esta no fue la última incursión de nuestro astronauta en un lugar donde “las papas queman”. El también masón Stan Hall quien públicamente restó importancia a las peculiaridades de la Cueva de los Tayos murió varios años atrás. Nuestro astronauta, sin embargo, siguió profundizando bajo los ojos punzantes de los Jíbaros y los ojos entelados de los tayos, cuyos gritos resuenan en las infinitas cavidades de los túneles andinos – hasta el día de hoy. Ansío a conocer más detalles, cuando nuestro incansable navegante se recupere, si los dioses ancestrales (jíbaros, africanos o sumerios) quieren.

Esta fantástica investigación de Capitán Nemo en relación con las incursiones en el sistema subterráneo Andino por nuestro incansable navegante ha sido acompañada en la primera parte por los sonidos profundos de: Yma Sumac, Blundetto, King Sunny Adé & His African Beats y Los Chapillacs Meet Mad Professor.

En el segundo bloque resonaron los ritmos de: Holger Czukay, Jah Wobble & Jaki Liebezeit, Elkin & Nelson, Mr. Raoul K feat. Iklwa Brothers, Bonnz vs Flor Sinqueña y Ursula Bogner.

TEXTO Y SELECCIÓN MUSICAL a cargo del Profesor Gigi Von Lechner-Rull

Track List:

01- Yma Sumac – Jíbaro

02- Los Chapillac meets Mad Profesor – Chullachaqui Dub

03- Chicha Libre – Gnosienne Nº1

04- Los Destellos – El Marcianito

05- Frente Cumbiero meets Mad Profesor – Ariwacumbe Dub

06- Femi Kuti – Sorry Sorry (Old School Afro Dub)

07- TP Orchestre Poly-Rythmo – Genadamou Na Pili We Gnannin

08- King Sunny Ade & His African Beats – Ja Fummi ( Waka Version)

09- Blundetto – Nautilus (Dub)

10- Ursula Bogner – Begleitung Fur Tuba

11- Bonnz vs Flor Siqueña – Tengo una barba de cristal

12- Studio Geordie – Group Anmataff –Tinariwen Remix-

13- Elkin & Nelson – Jibaro (edit)

14- Holger Czukay, Jah Wobble & Kaki Liebezeit – How much are they?

15- Mr Raoul K feat. Iklwa Brothers – Black Sky ( Original)

16- Matanza – Puya-

17- Dj Clap Piña – Unakunukuplan –

18- Can – Aspectacle –

19- Peach Melba – Cant let go ( Dub of Dub)

Escribe un comentario

Los Gravatars son pequeñas imágenes que se muestran junto con tus comentarios. Puedes definir tu gravatar gratis.

Más shows:

Publicidad

Suscríbete

RSS de todo el contenido RSS de los comentarios

Introduce tu mail para recibir el newsletter

Los textos de esta web están bajo la licencia Creative Commons Attribution 2.5
© 2012 Las imágenes, fotografías, logos, audios, canciones y vídeos son propiedad de sus correspondientes autores.

20 Mil Leguas de Viaje Submarino – “La Conexión Amazónica”

Diario del Nautilus, Volumen 273, Año 2011:

Viernes, 11 de Noviembre: Isla Puná en el Golfo de Guayaquil (Ecuador, a pocas millas de la frontera con Perú).

Parada con el fin de recolección de alimentos. Acceso subacuático a la cueva que aquí en el Nautilus denominamos “de los Huevos”. En ella obtenemos los exquisitos huevos de “tayo”, enigmática ave nocturna ciega, steatornis caripensis, que vive en las profundidades de tantas cavernas del continente sudamericano. Me considero adicto a ese manjar, pasión que comparto no sólo con gran parte de mi tripulación, sino también con la etnia indígena de los “Shuar”, los Jíbaros de la Cordillera del Cóndor, famosos por su bravura y el arte de reducir cabezas. Ellos son los grandes exploradores de los sistemas subterráneos que unen las cuevas de esta zona andina, ya que cada mes de abril bajan a las cavernas para hurtar los polluelos de los tayos. Resulta sumamente sospechoso que una misma especie de aves ciegas esté diseminada en tantas cavernas de Sudamérica, observación que comparto con el ilustro Alejandro von Humboldt y que sostendría la idea de que estos laberintos intraterrestres no son cavernas aisladas, sino que estarían conectadas. En mi parecer, un caldo de cultivo para diversas teorías sobre nuestro pasado remoto. … Dejo el diario. Acaban de volver a bordo nuestros cazadores de “delicatessen”. (…)

Misión cumplida con espectáculo incluido. ¿Será que según la numerología en este 11 del 11, día en que estamos hoy, tenía que ocurrir semejante locura? Me explico: Los tripulantes que salieron a cazar estas exquisiteces oviformes tan deseadas no sólo cumplieron la misión a mi completa satisfacción evidenciada en una cosecha de cientos de huevos. También llegaron con una presa inesperada, si así se puede llamar: un ejemplar de la especie humana, bastante mayor de edad, casi desnudo, en un estado deplorable pero vivo, quien, si mis hombres no lo hubiesen encontrado, ya tenía sus días bastante contados. Espetaba palabras en total delirio y en repetición casi mántrica en un inglés difícil de comprender – no tanto por su acento norteamericano, sino por su fragmentación.

Reconstruyendo e interpretando estos fragmentos, se vislumbra un rompecabezas sin sentido aparente, pero con un contenido más que explosivo. Si le damos crédito al discurso febril de esta escuálida aparición, estaríamos ante un personaje de los que la humanidad llama famosos – aunque completamente fuera del contexto en el que uno esperaría su presencia – exponiendo una historia difícil de imaginar. Ironía de la historia. Nada más ni nada menos, estaríamos ante Neil Armstrong, el primer astronauta que pisó la luna en este desenfocado vuelo televisado del 69 que se nos quedó tan gravado.

Seguidamente voy a anotar las piezas de este rompecabezas verbal con tal de encontrarle más sentido, al verlas escritas. Dice: “Todos me persiguen – Llevo semanas, llevo meses en este laberinto de túneles – Bajé de la Cordillera – Estos bárbaros, los Jíbaros, anhelan mi cabeza para hacer tzantza. Tzantza, la reducción de cabeza – ¡Yo, Neil Armstrong, el que fue a la luna, en cabeza reducida! – No puedo dormir – ¡Malditas aves, los tayos! Sus gritos, su alarido me persiguen – Huevos son buenos, sólo como huevos, hace semanas, hace meses – Tomo agua del techo y como huevos – ¡Jíbaros y tayos! No duermo. Tengo frío y calor – He visto la Biblioteca de Oro. ¡Existe! – Cientos de placas de oro, la auténtica historia de la humanidad – He perdido mis estatuas. Tengo que recuperarlas. – Mesopotamia, los Sumerios. Los dioses. África – Llegaron a los Andes por el Amazonas. Hace 100.000 años, también después del diluvio – Volaron desde la llanura de Nazca. Lo sé – He llegado al mar. Agua salada. No puedo salir – Tengo que volver – Los Mormones necesitan las placas doradas. Sino me sacrifican. O ellos o los Jíbaros – Yo sólo quiero entender ¬– Soy Neil Armstrong. He visto muchas cosas que nadie sabe – Stan Hall, el escocés, miente. No puedo hablar.”

… Al apuntar se van ensamblando las piezas. Empiezo a atar cabos …

Diario del Nautilus, Volumen 273, Año 2011:

Jueves, 17 de Noviembre: Mar Pacífico, a 200 Millas de la costa (cerca del ecuador geográfico).

Han pasado 6 días desde del milagroso rescate de Neil Armstrong. Día tras día se está incrementando la evidencia de que este personaje que encontramos en estado lamentable entre los huevos de los tayos realmente ES el famoso astronauta. Mientras seguimos sin poderle interrogar debido a su crítico estado de salud, se van acoplando las piezas del rompecabezas. Investigando a través de los canales de información de los que dispongo desde el Nautilus, he podido reconstruir en trazos grandes la asombrosa historia que nos contaba este delirante cavernícola naufragado. Paulatinamente las aparentes incongruencias de su fragmentado discurso empiezan a esclarecerse para dejar entrever la dimensión de tan tremenda aventura que podría ser su última, si tenemos en cuenta la avanzada edad de nuestro protagonista. Nacido en 1930, Armstrong pasó de tocar las estrellas, cuando con estos movimientos torpes en blanco y negro saltó sobre el polvo lunar, a deambular por laberínticos túneles andinos persiguiendo el oro de antiguas civilizaciones o – de confirmarse mis últimas suposiciones – en la búsqueda de un conocimiento oculto que se esconde detrás de estos enigmáticos artefactos ancestrales que postula haber visto.

He encontrado evidencia, incluso gráfica, de que Neil Armstrong en 1976 participó en una expedición británico-ecuatoriana a la Cueva de los Tayos, situada en la Cordillera del Cóndor, hábitat de los Shuar, los Jíbaros, quienes se consideran guardianes de la caverna, fuente aparentemente infinita de tales exquisiteces como los huevos de tayo. Pero la cueva parece entrañar más preciosidades: Ya mucho antes había despertado un cierto interés en círculos de arqueología esotéricos, después de que un tal Moricz la visitara descubriendo un tesoro hasta entonces desconocido: La Biblioteca de Oro, una colección de láminas de oro que parecían provenir de unas culturas muy antiguas, puesto que mostraban ornamentos y una escritura muy similares a las famosas tablas de arcilla sumerias que según investigaciones recientes datan de tiempos posiblemente pre-diluvianos.

El escocés Stan Hall lideró la expedición del 1976 con un considerable despliegue logístico. El éxito no se hizo esperar. Unas semanas después del descenso se extrajeron 4 cajas selladas de madera ante los ojos de los Jíbaros quienes solicitaron verificar su contenido. Pero los profanadores de la cueva se negaron bajo amenaza de armas, retirándose satisfechos con el botín para entregarlo a quienes, impensadamente, habrían financiado la millonaria expedición: La Iglesia Mormona. La cueva, por un increíble efecto dominó de circunstancias, le había despertado un voraz interés por coincidir con su “Biblioteca Metálica”, fundamento de su culto que, según la leyenda, se hallaba oculto en algún lugar de Los Andes. La supuesta afiliación masónica de Neil Armstrong y la estrecha relación que esta logia parece tener con los Mormones, me hacen suponer que esta expedición fue el resultado de una asociación logístico-financiera entre ambas para descubrir semejante contenido secreto que los túneles de los Andes parecen albergar – más allá de los huevos de tayo: los ancestrales viajes transcontinentales provenientes de Mesopotamia a África y tantos enigmas más.

Como sabemos ahora, esta no fue la última incursión de nuestro astronauta en un lugar donde “las papas queman”. El también masón Stan Hall quien públicamente restó importancia a las peculiaridades de la Cueva de los Tayos murió varios años atrás. Nuestro astronauta, sin embargo, siguió profundizando bajo los ojos punzantes de los Jíbaros y los ojos entelados de los tayos, cuyos gritos resuenan en las infinitas cavidades de los túneles andinos – hasta el día de hoy. Ansío a conocer más detalles, cuando nuestro incansable navegante se recupere, si los dioses ancestrales (jíbaros, africanos o sumerios) quieren.

Esta fantástica investigación de Capitán Nemo en relación con las incursiones en el sistema subterráneo Andino por nuestro incansable navegante ha sido acompañada en la primera parte por los sonidos profundos de: Yma Sumac, Blundetto, King Sunny Adé & His African Beats y Los Chapillacs Meet Mad Professor.

En el segundo bloque resonaron los ritmos de: Holger Czukay, Jah Wobble & Jaki Liebezeit, Elkin & Nelson, Mr. Raoul K feat. Iklwa Brothers, Bonnz vs Flor Sinqueña y Ursula Bogner.

TEXTO Y SELECCIÓN MUSICAL a cargo del Profesor Gigi Von Lechner-Rull

Track List:

01- Yma Sumac – Jíbaro

02- Los Chapillac meets Mad Profesor – Chullachaqui Dub

03- Chicha Libre – Gnosienne Nº1

04- Los Destellos – El Marcianito

05- Frente Cumbiero meets Mad Profesor – Ariwacumbe Dub

06- Femi Kuti – Sorry Sorry (Old School Afro Dub)

07- TP Orchestre Poly-Rythmo – Genadamou Na Pili We Gnannin

08- King Sunny Ade & His African Beats – Ja Fummi ( Waka Version)

09- Blundetto – Nautilus (Dub)

10- Ursula Bogner – Begleitung Fur Tuba

11- Bonnz vs Flor Siqueña – Tengo una barba de cristal

12- Studio Geordie – Group Anmataff –Tinariwen Remix-

13- Elkin & Nelson – Jibaro (edit)

14- Holger Czukay, Jah Wobble & Kaki Liebezeit – How much are they?

15- Mr Raoul K feat. Iklwa Brothers – Black Sky ( Original)

16- Matanza – Puya-

17- Dj Clap Piña – Unakunukuplan –

18- Can – Aspectacle –

19- Peach Melba – Cant let go ( Dub of Dub)

Publicado por:

Jordi ha escrito 1964 posts en scannerfm.com.

Escribe un comentario

Los Gravatars son pequeñas imágenes que se muestran junto con tus comentarios. Puedes definir tu gravatar gratis.