Bueno, y después del trote de los primeros días, nada mejor que un zumo de césped desintoxicante y sentarse a ver a Louis Baker en el sonarDôme. No entedemos muy bien qué hace un cantante folk con voz negra en medio del festival de música electrónica más importante (y de la mano de Red Bull Music Academy). Pero otra vez más, sólo podemos dar las gracias. Pelos como escarpias, lagrimales a punto de caramelo y presión en el pecho. La voz de este neozelandés es capaz de manosear tu corazón cuando quiera, ya sea susurrando, en falsete o gritando. Quizás haya sido quien ha levantado las emociones más sinceras desde que empezó el festival, con un público incapaz de esconder lo que estaba sintiendo. Mágico. Esperamos poder volver a verle pronto por España.

Kid Koala ha venido a quitar hierro al asunto tan seriote de la electrónica y, vestido cual componente de Bloodhound Gang, se ha marcado un espectáculo de turntablismo mezclado con unas animadoras de “vaudeville”. Todo virtuosismo y desenfado, se ha metido al sonarVillage entero en el bolsillo desde la primera frase: “No tinc ordinador ni auriculars i punxo amb vinil“. Y con esa declaración de intenciones nos ha hecho bailar a ritmo de funk lento, pasando por el hip hop de los beastie, e incluso swing.

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Pero hoy la cosa se ha cocía mayoritariamente en el sonarDôme y Dâm-Funk ha presentado un espectáculo curioso que mezcla una típica sesión de Dj de los b-boys de los ochenta llena de beats funks, y él mismo haciendo de MC.
Mientras, en el sonarHall Audion nos presentaba una sesión techno bastante clásica (pese a algunos “ruiditos” modernos) metido en una especie de esfera formada por escuadras. Unos visuales de lujo que han ayudado a hacer más ameno el viaje por los tópicos del techno que conocemos de siempre… aunque con un pelín de intención renovadora.

Tokimonsta es la típica que, solo por tenerla de amiga mola tres pueblos. Es über cool ya de por sí, y no ha dudado en parar la música para decir que el fallo de sonido no ha sido suyo. Pero en plan bien, animando a la gente a empezar de nuevo. Y nos ha sorprendido poniendo más caña de la que cabía esperar y cabalgando, en ocasiones casi sin darnos cuenta, entre géneros muy diversos. Estás bailando moomba pero con hip hop y de repente la cosa varia hacia el garage, y poco a poco va cogiendo velocidad. Muy consolidada en su papel de ir toqueteando el Ableton Live, se la ha visto suelta y pasándoselo en grande. Como todos los que estaban el el Dôme.
(paréntesis) Entre tanto, y al cambiar de escenarios, hágase notar que en esta edición una fuerte corriente o fuerza magnética ha funkyzado, en mayor o menor medida, a todos los artistas. Propuestas que por muy distintas que fueran, en un pequeño espacio común, compartían esas características de la música disco que tanto nos fuerzan a mover el esqueleto. Quizás fuera el aura de las ideas de 2many y Murphy sintonizando durante seis horas diarias, el neo amor por el vinilo y lo añejo, la sola presencia de Nile Rodgers en la ciudad condal, o simplemente porque el disco es la moda del momento. (Fin del inciso)

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Y finalmente “nos vemos en James Holden“. Este debe de haber sido el mensaje más whatsapeado del sónar de día, inconscientes todos, de que ahí no cabía tal inmensa barbarie de visitantes. Pero igual que el sonarHall se ha llenado como nunca, la gente desfilaba ordenadamente al darse cuenta de que la propuesta era mucho más experimental de lo que se imaginaban. Y es que nos hemos encontrado con un espectáculo que de alguna manera tocaba el postrock y se enganchaba en bucles y texturas muy repetitivas, muy hipnóticas. Saxos y sonidos ochenteros en el live que Holden ha decidido que debía ser para el Sónar. No apto para todos los públicos, obviamente.

Y con ello y un Dj Harvey conservador en demasía para cerrar el Sónar day, nos hemos despedido hasta el año que viene con un balance más que positivo, exponencial. El festival cada año se supera, pero en esta ocasión ha habido una enorme aura de liderazgo, innovación y seguridad que ha consolidado (una vez más) Barcelona como la capital de la música electrónica.

*Texto: Darth Mike