El pollo a l’ast, cambiar cromos en el mercat de Sant Antoni o engancharse a una buena serie –con o sin pendones- son algunas de las maneras de esquivar la depresión del domingo.

Buena oportunidad entonces de que el humor salude la alegre cacharrería, la nervadura eléctrica del mundo que diría Gómez del a Serna. De esta guisa, el TNT#5 debería escucharse en ese in pass, más crepuscular que nunca, entre las seis de la tarde y la hora de irse a dormir del último día de la semana.