The Drums – “Portamento” (Universal, 2011)
Todavía recuerdo a The Drums sentados en el sofá Chester destrozado a lo rock’n'roll que teníamos en el stand del Primavera Sound de 2010. Acababan de estrenar su primer disco “The Drums“, aclamado por todos, y que les valió un sitio en un festival tan gordo como el Primavera Sound y en un sofá tan deseado como el chester destrozado a lo rock’n'roll de scannerFM (se hace el listo de repente). También recuerdo la cara de sus protagonistas perfectamente, Johnny Pierce a la cabeza, con la cara de Val Kilmer a los 18 años, gafas de sol pese a la hora, flema británica pese a ser de New York, irreverentes, pasotas, mirando a todos lados menos a nosotros, hablando entre ellos menos al micro… En fin, unos chicos muy simpáticos a los que despachamos sin pena alguna pese a las ganas que había de hablar con ellos.
Conociéndolos tan profundamente, no nos extraña nada que los nuevos The Drums hayan decidido prescindir de su tema fetiche “Let’s go surfing” en todas sus actuaciones. Algo extraño, puede que chulesco, pero valiente a la vez en un mundo en el que muchas bandas viven de las rentas. Recuerdo escuchar una vez a Pau Donés (cantante de Jarabe de Palo [no estoy comparando a nadie]) diciendo que un día se le ocurrió no tocar “La flaca” en un concierto y que casi se lo tienen que llevar del local escoltado… En fin, que valiente decisión del ahora trío The Drums tras la marcha de uno de sus guitarristas Adam Kessler.
El caso es que ya hace tiempo que vienen anunciando por todos los medios -nunca mejor dicho- que la nueva banda iba a cambiar de rumbo, y así ha sido. Han dejado la euforia juvenil a un lado y se han pasado al bajón adolescente, aunque el cambio tampoco ha sido para tanto.
Si bien es cierto que las letras de este disco son tan maduras y trabajadas como negativas y oscuras respecto a su predecesor, el cambio de sonido parece no ser tan evidente. Se trata de un disco que respira cierto pesimismo a medida que te adentras en él. Los primeros temas “Book of revelation”, “Days”, “What you were” y “Money” son una clara continuación de la efervescencia lozana de su debut, pero a partir de allí las guitarras y los coros van cediendo protagonismo al piano y los sintetizadores en temas como “Hard to Love”, “In The Cold” o “I Need a doctor” que aportan un tono lúgubre e inquietante a su sonido, palpable sobretodo en temas como “Searching for heaven” o “If he likes it let him do it“.
Así que está bien, sí, igual lo han conseguido, han cambiado un poco el rollo, pero siguen recordándonos al sonido más puramente inglés de bandas como The Cure, New Order, The Smiths o Joy Division. Veremos ahora a ver si en sus conciertos salen o no escoltados.
Publicado por:
Escribe un comentario
Los Gravatars son pequeñas imágenes que se muestran junto con tus comentarios. Puedes definir tu gravatar gratis.



