Richard D. James es posiblemente el hombre más indescifrable e imprevisible de la música contemporánea, capaz de hacer tambalear a la industria con sus misteriosos mensajes o las promociones de marketing. Un eslabón que une generaciones y estilos, influenciando a toda una cantera fascinada por el talento que ha plasmado James a lo largo de su peculiar carrera, siempre en lo más alto de la vanguardia musical.

Cuatro años después de “Syro” y entre medio con “Cheetah EP”, el irlandés nos vuelve a brindar un trabajo en forma de EP titulado “Collapse”. Realmente el hombre que se ha reinventado mil y una veces no nos muestra ninguna faceta nueva, pero si investiga en su particular mundo a base de infinitos detalles rizando aún más el rizo y además, haciéndolo bien. A pesar de haber escuchado unas cuantas veces ya Collapse, es sorprendente seguir descubriendo detalles que parecen como colocados por arte de magia en un mundo que Aphex Twin crea como puerta de entrada a sus pensamientos.

Los cinco cortes que componen este nuevo trabajo no esconde ningún Donkey Rhubarb, Come to Daddy o Windowlicker. Aphex Twin huye de cualquier cosa que se pueda llevar al ámbito fenómeno o comercial y ya desde hace años juega en un terreno mucho más personal, haciendo tal vez un guiño a discos como “Richard D. James Album”. Revisad el corte que abre el disco de 1996 titulado 4, el parecido con T69 Collapse (que también abre Collapse) es innegable, una estructura rítmica de infinitos loops que navegan entre el drum’n bass de corte ácido llevado al extremo de manera magistral.

Las composiciones, en su mayor parte caóticas, son de una perfección de diez, muy lejos de los sonidos mucho más crudos, incluso sucios podríamos decir, que nos dejó por ejemplo su mítico “Classics”, de corte mucho más machacón y destructivo. Aphex Twin vuelve a romper los esquemas lógicos del ritmo construyendo una ambient desbocado de muchas capas como es el caso de 1st 44 o la más accesible abundance10edit[2 R8’s, FZ20m & a 909], donde una voz lejana y fantasmagórica se deja escuchar para producir una especie de sensación de angustia mientras los sintes son llevados al extremo.

Muchos dirán que esta nueva entrega de James está lejos de lo que esperaban y seguramente no será de sus mejores obras, pero sí una de las mejores en lo que se refiere en arreglos, detalles y producción, aportando otra visión de la música electrónica a una escena que solo genios como él pueden brindarnos. Disfruten de esto, ya que nunca sabremos cuántos años estaremos sin material nuevo de este genio.

Texto: Manel Ferrer

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