Cold Cave o, lo que es lo mismo, la banda del norteamericano Wesley Eislod, apareció a escena en una sala levemente iluminada y vaporizada con humo artificial. La audiencia, más escasa de lo que habría apuntado cualquier apuesta, no llegó ni al cuarto de taquilla del Razzmatazz 2 y este hecho favoreció que la performance fuera aún más oscura, taciturna, tal como manda el libro de estilo de la banda.

La sintética My Heart Is Inmortal, canción que cierra el EP “You & Me & Infinity” publicado este mismo año, fue la primera en sonar. A continuación interpretaron clásica y delicada Love Comes Close y Glory, el último single, una joya pop al más puro estilo de los primeros New Order. Sin duda, estos dos temas conformaron la parte más melódica del recital.

A partir de ese momento el sonido fue in crescendo en cuanto a la distorsión e intensidad. A Little Death To Laugh y Nothing Is True But You abandonaron el aura darkwave y synthpop que caracteriza al grupo para adentrarse directamente en la tradición de la música industrial y el ruidismo extremo.

Después de You & Me & Infinity, Eislod pronunció las únicas palabras del concierto. Agradeció la presencia de los asistentes en su primera actuación en sala en la ciudad para continuar con Confetti, su tema más popular. Wesley Eislod y Amy Lee, teclista y pareja de Eislod, desaparecieron para dar protagonismo a Max G. Morton, que recitó las letras de Heavenly Metals.

La reaparición de la pareja dio paso al desenlace del concierto, que sonó ligeramente más orgánico, con la interpretación de las intensas The Idea of Love y Icons of Summer. Un recital que empezó con grandes hits y, sin embargo, aumentó la potencia gradualmente hasta la última nota.

Texto: Laura Villanueva  |  Imágenes: Toni Rosado

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