Crónica Primavera Sound 2017 Jueves

La inauguración del Primavera Sound 2017 en el recinto del Parc del Fórum venía precedida por la resaca que dejaron el día anterior grupos como Saint Etienne, Local Natives, los barceloneses 7 Notas 7 Colores -con su hip hop provocativo- o el proyecto bajo el que se esconden Jarvis Cocker y Steve Mackey, llamado Dancefloor Meditations, montando un buen follón en la jornada gratuita del festival la noche del miércoles.

Con ganas de disfrutar del primer gran festival del año nos dirigimos al interior del recinto. Tras la primera toma de contacto, inspección del terreno, chafardeo por los stands de los sellos, libros y música, era hora de ponerse las pilas y dirigirnos hacía el escenario Heineken para disfrutar del directo de Kevin Morby, quien vino a presentar su celebrado último álbum ‘City Music‘ y del que está en boca de todos. Ataviado en un traje blanco con notas musicales, desgranó su folk rock ante los primeros asistentes del escenario Heineken. Uno de los platos fuertes de la jornada del jueves fue el directo de la brasileña Elza Soares, icono de la bossanova que se presentó en el Auditori Rockdelux con una escenografía imponente, acompañado de cinco músicos y muy dicharachera, si bien la edad no perdona y necesitaba leer las canciones.

Los canadienses Broken Social Scene firmaron un concierto de indie rock y pop luminoso a la altura de lo que nos tienen acostumbrados los de Toronto. La actuación, que venía marcada por el anuncio de su nuevo disco ‘Hug of Thunder‘ y que saldrá el próximo mes de julio tras siete siete años de silencio- tuvo grandes momentos y lucidez, aunque fueron los temas de siempre los que nos volvieron locos.

Se anuncia el concierto sorpresa de Arcade Fire y nos dirigimos a toda prisa a la explanada cercana al escenario Primavera donde ofrecen un showcase con una fuerza abismal. Durante el concierto presentaron dos de sus nuevos temas, ‘Everything Slow Walk On‘ y ‘Everything Now‘, haciendo guiño al resto de sus álbumes con temas como ‘No Cars Go‘, ‘Ready To Start‘ o ‘Afterlife‘.

Corriendo nos fuimos al Pitchfork para presenciar el final de Glass Animals (jodidas solapaciones!). Al llegar nos dimos cuenta de que toda la carne ya estaba echada en el asador: la gente desbocada y temas como ‘Exxus’, ‘Gooey’ y ‘Walla Walla’ habían causado estragos. A pesar de la corta edad del proyecto, se nota que los de Oxford tienen tablas y dejaron un sonido fresco de ritmos variados.

Uno de los platos fuertes de la noche del jueves era la actuación de Bon Iver.¿Quién no recuerda su primer concierto en el festival en 2008? Con un escenario más modesto por aquel año, ahora llega convertido en un ser que pareciera estar tocado por la gracia divina. El bueno de Justin Vernon se dedica a romper corazones allá por donde pasa y sus actuaciones, siempre conmovedoras, consiguen llevar al público al límite de sus emociones. En esta ocasión, su actuación estuvo marcada por una electrónica a la que no nos tiene acostumbrados pero que logró muy buena respuesta por parte del público.

Programar prácticamente a la misma hora a Slayer, Death Grips y Kate Tempest es tener mala leche, pero como sabemos lo difícil que tiene que ser cuadrar horarios cuando la cosa está tan apretada, no echaremos leña al fuego; la mejor opción es resignarse y disfrutar. Aunque picoteamos un poco de Death Grips -de pasadilla y poco más-, acabamos optamos por los californianos Slayer, por aquello de que son un clásico del metal y tal. Sin ser precisamente del club de fans de los de Tom Araya, tengo que decir que la experiencia merece la pena: sonido explosivo no apto para cardíacos. ‘Delusions of Saviour‘ de su reciente Repentless -presentado en la sala Razzmatazz hace un par de años-, encajó a la perfección con clásicos como ‘Postmortem’ o ‘War Ensemble’.

Los estadounidenses S U R V I V E cubrieron el Pichfork de una atmósfera totalmente ochentera; los sintetizadores que se gasta el cuarteto capitaneado por Kyle Dixon, dejó cortes de preciosa oscuridad como fue el caso de ‘A.H.B‘ o ‘Dirt‘, con penumbras de un pop melancólico que me gustó, ¡y mucho!.

Uno de los platos fuertes de la presente edición era la actuación de Aphex Twin. Nos tenemos que remontar hasta la edición del 2009 para ver al más grande del sello Warp Records en el festival barcelonés. Sus contadas actuaciones -y el mito que le precede-, hacía de este show uno de los más atractivos del día, congregando a una gran masa de gente en el más lejano de los escenarios. El escenario Heineken se vistió de gala para un show que abarcó infinidad de elementos y estilos con unas visuales, efectos ópticos y láseres que quitaban el hipo. En sus pantallas pudimos ver a personajes tan dispares como Carmen de Mairena, Carles Puigdemont o Jordi Pujol -por nombrar alguno de ellos-, cuyas caras se transformaban en diabólicas con la mismísima cara del Sr. Richard D. James, al igual que ciertas personas del público. En lo musical, no hay palabras para describir la capacidad que Aphew Twin tiene para asombrar y reinventarse, haciendo siempre algo nuevo; repasando discografía pero tirando de las composiciones que tiene aún sin publicar, en un viaje a través del techno, hardcore, acid, ambient o drum n’ bass. Un experimento maravilloso en el que nosotros somos sus ratas de laboratorio demostrando, una vez más, que no hay ni habrá nadie como él.

Difícil trabajo tenían los artistas que quedaban para cerrar la primera noche. Aphex Twin dejó el listón muy alto y eso se notaba. Después de esto, ¿qué puedo ver? Afortunadamente quedaban cosas por ver y de gran calidad. Es el caso de Tycho, con Scott Hansen a la cabeza, que ofreció un concierto de atmosferas electrónicas y muy íntimas, con frágiles guiños a la electrónica de baile pero sin salirse demasiado de su concepto, presentando su recién estrenado ‘Epoch’ (2016).

Crónica de Manel Ferrer y Esther Solano | Imágenes de Toni Rosado

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