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Primavera Sound 2022 Weekend 1: crónica del jueves 2

Escrito por el 03/06/2022

Tres años después ya podemos decir, que sí, que ya tenemos, de nuevo, a uno de los grandes festivales de la ciudad condal «a toda máquina». La organización del festival ha tenido el tiempo suficiente para desarrollar una edición de dimensiones nunca antes vistas.

Dos fines de semana, y un Primavera a la Ciutat que se reparte por diferentes salas y localizaciones de la ciudad, hacen de esta la edición más ambiciosa a la que se enfrenta el Parc del Fòrum desde que se estableciera como sede del festival. La misma organización no ha sabido aprovechar el parón de la pandemia para dar solución a problemas antes vistos en el festival y ahora mucho más agravados: problemas en las barras y colapso en general. Uno de los peores años que recordamos y, seguramente, motivo para que la afluencia de público barcelonés se vea reducida y absorbida por el visitante extranjero. El deficiente sonido que acompañó a varios artistas la jornada del jueves es también una de las grandes quejas de los asistentes.

Sin las restricciones de los últimos años, el Parc del Fòrum volvía a vibrar con total normalidad de una afluencia de público espectacular, casi agobiante. Dos fines de semana con todas las entradas agotadas. Un panorama que no se podía presentar mejor a un festival que volvía por la puerta grande en la primera de las tres jornadas que se nos vienen por delante y que devolvía la ilusión y la música a Barcelona. Es una lástima que esa afluencia masiva sea el propio verdugo del festival.

Kim Gordon

Los problemas para acceder a l’Auditori fueron vergonzosos, ya que en pasadas ediciones se podía entrar y salir durante las actuaciones, ocupando siempre el aforo de forma óptima; ayer no fue el caso. Así, nos quedamos con las ganas de poder disfrutar de Kim Gordon, pero compañeros nos comentaron a la salida que la que fuera miembro de Sonic Youth afiló hizo alarde de su spoken word, casi poesía, sobre el ruido que emanaba tanto de sus guitarras como de sus compañeras (Kim Gordon apenas cogió la guitarra en tres canciones). El noise punzante de su nueva propuesta hizo que muchos seguidores de su antigua banda Sonic Youth se agolparan en el Auditori para disfrutar de la distorsión epiléptica que gasta la californiana en temas como Hungry Baby y tirando de bases electrónicas en Sketch Artist de manera contundente, en lo que supuso la (esperada) presentación de su debut discográfico «No Home Record». Gordon experimentó en directo al igual que lo hace en el estudio y el resultado fue positivo.

J Mascis (Dinosaur Jr)

La hora y media que teníamos hasta la actuación de Dinosaur Jr la aprovechamos para la inspección del terreno, ver la ubicación de los escenarios, visita a los stands de los sellos discográficos, libros, discos… Me faltó acción, por llamarlo de alguna manera, con Dinosaur Jr, fue uno de esos conciertos que sí, pero no. Faltó sonido y la voz de J Mascis quedó empañada y en el olvido. La lección se la saben de memoria y el recital plagado de grunge psicodélico estuvo a la altura gracias a unas guitarras que hicieron justicia al mito, con un setlist de lo más variado pero que le faltó garra y más ganas al bueno de J Mascis.

El chute de adrenalina con el que nos sacudió Yo La Tengo fue un subidón de altos mares. La energía y destreza del trío de New Jersey es admirable, contagiando a todos los que se acercaron a un escenario Cupra abarrotado. Su directo dejó sensación de complicidad y compenetración entre ellos y un público fiel a su sonido de discordia, como ya dije en su última visita a Barcelona en 2019 (sala Apolo) la armonía y el ruido son los grandes aliados de Ira Kaplan, James McNew y Georgia Hubley que brillan siempre que sacan a relucir temas como, You Are Here, Ohm o la pieza preciosa y melancólica que es Autumn Sweater.

Tame Impala

Agobio y saturación, esta es la sensación que muchos de los fans describirían la vuelta de Tame Impala a Barcelona. A pesar de que no vimos todo el concierto, Kevin Parker y los suyos sonaron contundentes y la apuesta en escena ayudó a que el aura de pop rock psicodélico brillara cuando presentaban los temas de su último disco “The Slow Rush” publicado en 2020 y del que sonaron One More Year o una Borderline de corte funky con las que arrancaron la noche. Los clásicos como Feels Like We Only Go Backwards, Elephant o la gran Let It Happen sonaron a gloria, dejando grandes momentos y unos Tame Impala mucho más enchufados de lo normal, que no es poco. 

La sensualidad y ternura vendría de Cigarettes After Sex, su pop de corte frágil desplegó un mar de emociones gracias a los temas que componen su homónimo debut publicado en 2017 y su posterior “Cry” 2019. La voz de Greg Gonzalez es como una bofetada de sentimiento mientras K., Apocalypse o Sunsetz son llevadas a la delicadeza más infinita. Los de Texas volvieron a firmar otro gran concierto bajo el cielo de Barcelona, con ellos vimos por fin un concierto entero y sin las masificaciones que nos perseguían a lo largo de la noche.

Pavement

Uno de los grandes reclamos de la presente edición era la de los californianos Pavement, su incorporación para el cartel del 2020 ha ido retrasándose hasta el presente por culpa de la pandemia, así que las expectaciones eran máximas. Sin nuevo disco que presentar, pero con mucho material nuevo bajo el brazo. Todo debido a la reedición de su quinto discoTerror Twilight: Farewell Horizontal” publicado originalmente en 1999 y lanzado de nuevo el pasado mes de abril con 28 temas inéditos de los que sonaron Folk Jam, Major Leagues o The Hexx. El sonido lo-fi que gasta la banda de Stephen Malkmus hizo las delicias con los temas facturados en la década de los noventa y que dejaron muy buen sabor de boca. La falta de costumbre a los directos no hizo mella en lo que fue un reencuentro con una banda mítica, ayudando a forjar el noise más crudo.

Black Lips son de esas formaciones queridas en el festival, sus repetidas actuaciones son sinónimo de desparpajo, diversión, pero sobretodo actitud. Los ya no tan jóvenes siguen liando un buen follón encima de los escenarios, ahora más sobrios los de Georgia parecen más centrados en un sonido de más bajas revoluciones, adentrándose en un sonido de aires folk como lo demuestra “Sing In A World That’s Falling Apart”, pero liando un buen follón cuando se dejan ver con los clásicos. ¿A quién no le gusta Wild Man?

DJ Shadow

Cerraríamos la jornada con lo que era cita obligada en el escenario Cupra. Una vez más quedó claro que Josh Davis, conocido por su nombre artístico Dj Shadow es el rey del sampleo, su destreza a los platos no necesita presentación y mucho menos su célebre disco “Endtroducing” publicado en 1996 del que destripó prácticamente el álbum de manera antológica. The Number Song, Midnight It A Perfect Wold o Organ Donor hicieron las delicias de todos, pero de una manera diferente, ya que fue una auténtica deconstrucción. Sampleó un disco que a priori ya son samplers de otros discos. Groove, funky y drum & bass fueron la guinda. El mejor cumpleaños posible para un disco que a sus 25 años sigue inalterable, formando parte de la música de culto.

Texto: Manel Ferrer
Imágenes: Toni Rosado


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