El de MGMT era un concierto que a priori me daba miedo afrontar. Su última visita a Barcelona, en aquella ocasión fue la sala 1 de Razzmatazz, dejó un concierto frio y muy lejos de las expectativas que generó el dúo gracias a su primera referencia con “Oracular Spectacular”, increíble debut generacional que luego les traicionaría por la sobrexplotación de temas como Time To Pretend o la quemadísima Kids.

El concierto programado por el Cruïlla de Tardor consiguió congregar a un buen puñado de asistentes en el Hivernacle del Poble Espanyol, por los pelos no rozaría el sold out en un espacio con mucho encanto y un sonido de diez. Con un retraso de 45 minutos por problemas con el software de uno de los ordenadores del cantante Andrew VanWyngarden, daba inicio un concierto de pop lisérgico y futurista con muchas concesiones a la pista de baile.

Little Dark Age, cuarta referencia del dúo formado por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser, tiene la chispa y la garra en directo que a mi parecer le falta después de unas cuantas escuchas en el equipo de tu casa, haciendo que me replantee de nuevo un disco que de primeras no me ha entrado y ahora veré con otros ojos. Las nuevas Little Dark Age y When You Die son las encargadas de dar el pistoletazo de salida, haciendolo además con muy buena nota, sobretodo la primera, con una sutil psicodelia muy impregnada de electrónica ochentera. A partir de aquí empezaríamos un viaje por la trayectoria del dúo en el que se lo pasaron en grande alternando piezas de los cuatro álbumes, y como no podía ser de otra manera, una temprana Time To Pretend volvió loco al personal. Gran ovación al final del tema (no sería la única de la noche).

Después de interactuar un poco con el público, recordando que MGMT no actuaba en Barcelona desde hacía ocho años, seguían con Alien Days, la única que sonaría de su tercer y homónimo disco “MGMT” (2013). A pesar de que She Works Out Too Much es posiblemente el tema que menos me gusta del disco, fue divertido ver a VanWyngarden montado en una bici estática mientras canta y toma algún tipo de bebida energética. Las dos pantallas que tenían detrás, una un poco más pequeña y avanzada que la otra, ayudaron mucho al resultado visual, que fue realmente bueno a lo largo de toda la actuación.

La segunda parte del setlist dejó momentos magistrales: Flash Delirium, la ensoñadora Weekend Wars o el funky bailable de Electric Feel demostraron que MGMT están en plena forma, muy lejos de un posible bache o falta de inspiración como muchos pensábamos. Entre medio de todo esto, los casi 13 minutos de Siberian breaks fueron una de las atracciones de la velada, un auténtico viaje psicotrópico donde los cambios de ritmo y los mil y un detalles dejaron la que para mí fue la mejor de la noche. Me And Micheal y el mega hit Kids, que provocó el éxtasis colectivo y un aluvión de móviles estampando el momentazo, nos llevaría al final. Pasados unos minutos, la banda saldría de nuevo para rematar con TSLAMP y una emotiva The Youth con la que, ahora si, pusieron fin a un gran concierto en el que me sorprendió mucho la calidad y madurez que gastan estos días en directo.

Texto: Manel Ferrer  |  Imágenes: Toni Rosado (Mad Cool Festival 2018)

 

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