El Fantasma de las Navidades Futuras

El Fantasma de las Navidades Venideras, también conocido como El Fantasma de las Navidades Futuras, aparece arrastrando una larga y pesada cadena. Es el fantasma de su difunto socio.

Según el relato, ser trata de un espectro al que no se le veía la cara. En todo caso, si tuviera, sería una calavera parecida a la muerte.

Una calavera idéntica a una de las tres velas que adornan la barra de FistBar!

La visita del Fantasma de las Navidades Presentes

Suele visitarnos durante estas fechas el Espíritu de las Navidades Presentes, quien nos muestra la felicidad que existe alrededor de las familias de clase media y las de clase obrera que habitan en las cercanías de FistBar!

El Fantasma de las Navidades Presentes es un vecino de aristrocacia abolenga que entra por la puerta como «un gigante alegre» con pelo rizado de color marrón oscuro. Viste una túnica verde forrada de piel y en la cabeza una corona de acebo embellecida con carámbanos brillantes. Lleva una linterna grande, hecha para parecerse a un cuerno de la abundancia, y aparece acompañado por una gran fiesta a su alrededor. Suele acompañarnos hasta el doceavo día, en el cual da comienzo la Epifanía. Llegado ese día nos tocará desmontar pesebre y decoración navideña, y la cuesta de Enero nos permitirá recuperar la línea que habíamos perdido tras los fastos navideños.

El Fantasma de las Navidades Futuras
El Fantasma de las Navidades Futuras

En FistBar! no tenemos bote ni se admite propina alguna. Consideramos que nuestro trabajo y buenhacer ya se encuentra repercutido en el precio final de la venta del producto, e incluso nos gusta regalar a nuestros visitantes alguna prenda u objeto que les hiciera partícipes del proyecto.

La Funambulista Musical nos recibe desde la entrada engalanada en una noche como ésta y nos presenta dos anatemas casi irreverentes: «Our Darkness» de Anne Clark y «Joint The Chant» de Nitzer Ebb

 En las noches mas puntuales de Navidad todo el equipo trabaja en el local.

Siempre hay una gran concurrencia de clientes dispuestos a pasárselo bien.

Por nuestra parte dar un buen servicio y ofertar la mejor música, ya sea con los últimos hits, o con los temas que siempre nos gusta bailar.

Hoy os dejo con dos de esos clásicos que despiertan al mas aletargado de los espíritus.

La tradición dictaba que dos son compañía y tres asociación. No era frecuente que se celebrara en aquellos tiempos fuera de casa la liturgia del equinoccio hivernal. Estaba mal considerado, y era motivo de sospecha – el famoso dicho pupular pasar hambre – acudir a una disco durante estos días. No es hasta 1996, año en el cual fue filtrado via Internet el hit  Discotheque de la banda musical U2, cuando los locales de baile pasan de ser considerados como algo decente o, al menos, popular.  Además no nos gustaba ni interesaba ni decía nada acerca de nuestra vida la música que allí escuchábamos.

Las discotecas, templos de la juventud moderna y psíquicka de hoy en día, eran reducidas en cuanto a tamaño y número; permitiéndo, en algunos casos, sólo cabida a cuarentones y cincuentonas desaparejados. En otros casos, se trataba de locales dirigidos a un público LTGB, cuando este acrónimo de siglas aún no existía en el idioma popular. La mayoría de las discos eran como La Paloma, situada en la calle del Tigre. Presentando un baile amenizado con orquesta para señores y asistentas del hogar, y donde la cabina del DJ ni existía. Ello permite explicar, que en ciertos locales pequeños como FistBar!  se reúnan personas  ajenas al algarabío del Baila Conmigo y necesitadas de una cierta desintoxicación de villancicos y pesebres. Pues eso era la tradición y Barcelona era una ciudad portuaria muy tradicional.

El Fantasma de las Navidades Presentes celebra con nosotros y vosotras estas tradicionales fiestas y junto a él se congregan en tu local favorito los paseantes extranjeros de una Barcelona que por aquel entonces no estaba situada en el mapa mundial. Almas que precisaban de un buen estomacal que les facilitara la pesada digestión provocada por el ápate navideño;  o jóvenes de otras províncias peninsulares, con las famílias alejadas en estas fechas tan señaladas. Tambien solitarios y solitarias que eran muchos y bien avenidos. Y los que retornaban del resopón de la Misa del Gallo. Y en una esquina, nuestros sospechosos habituales, cómo no.

Y precisamente a la puerta de uno de esos sospechosos habituales llamará en estas fechas un tercer espíritu. El  espíritu que tiene por nombre El Fantasma de la Navidades Venideras.

El Fantasma de las Navidades Futuras. Anatemas Fist bar! show 41
El Fantasma de las Navidades Futuras. Anatemas Fist bar! show 41

La visita del Fantasma de las Navidades Futuras

El ingeniero de província menospreciaba a nuestro sospechoso habitual cuando éste era un niño. Tanto que no tuvo a bien ni dignarse a acudir a su boda. Abandonó su Burriana natal, con el corazón resentido y llegó en moto a nuestra ciudad. El Fantasma de las Navidades Futuras le enseñará cómo el éxito en su negocio le convirtió en un adicto al trabajo. Se verá a sí mismo junto a sus criados comerciando con unos pijamas, telas y con prendas. Al ser menospreciado por sus padres, él aprendió a su vez a no valorar a sus compañeros.

El mayor sueño del avaricioso de Burriana es conseguir que el coste de sus siervos le suponga cero en su libro de contabilidad A. Señorito de la hoja de cálculos Excel que supo cómo manipular durante su aprendizaje dentro de una sucursal bancaria de la periferia de Barcelona, sueña, como hacen en Nueva York – ciudad en la cual es obligada la propina del treinta por ciento al servicio -, que  los costes salariales repercutan directamente en el cliente. Así, en vez de tenerlos pidiendo dinero en la calle, los tienes sirviendo copas, detrás de una barra. Les pagas el mínimo legal establecido en el convenio de la minería, y los costes son nulos. Los beneficios resultan inmensos. Y jornada de diez horas. Mínimo.

El fantasma lentamente, con gravedad, en silencio se  le acercó. Cuando llegó cerca de él, el de Burriana se inclinó sobre sus rodillas, pues el aire a través del cual este Espíritu se movía parecía dispersar la oscuridad y el misterio.Estaba envuelto en una profunda prenda negra, que ocultaba su cabeza, su cara, su forma, y había rastro, salvo una visible mano extendida. …

Aterrorizado con un horror vago e incierto, por saber que detrás de ese velo oscuro habían unos ojos fantasmales intensamente fijos en él, mientras que él, aunque erguido al máximo, podía ver nada más que una mano espectral y una gran monto de negro.

La visita del Espíritu de las Navidades Pasadas le reveló el origen de su neurótico odio hacia la Navidad, ya que muchos de los acontecimientos clave en la vida del de Burriana sucedieron durante la época de Navidad.

El jóven cayó por unas escaleras. La sala estuvo cerrada durante un par o tres de años. El joven debería tener entonces, a lo sumo, tres o cuatro años más que los que tiene su hijo ahora. Desde su despacho vió que había caído por las escaleras de acceso a la Sala 2, cerca del bar del Ceferino. Unos hombres se reían de la muerte de alguien.

El local de Ceferino presumía de irreverente con alocuciones del tipo Quién se viene esta noche a Joder la Nochebuena???? o Feliz Falsedad. Es lo que tiene el rockanrol, ese desdeño propio de diablo trasquilado que lleva a ninguna parte.

Cuando el muchacho cayó al vacío, se encontraba junto al de Burriana en las estancias superiores del piso tercero — su despacho profesional — una mujer. Su asociada Marnie, la Ladrona.

Fueron necesarios no más de diez minutos para que todas las llamadas telefónicas pertinentes se realizaran siguiendo ella el orden alfabético que le dicta su agenda personal. No debe salir nada en prensa, ¿entendido?. Quedamos mañana para comer por aquí cerca. Ya te invito yo, y te explico. Vale, un beso.

Díle que tengo algo para él que le puede interesar, añade nuestro avaro particular. Detrás suyo, el futuro difunto amigo que se le aparece  fantasmagóricamente ésta Navidad. Aquél quien las malas y envidiosas lenguas afirmaban que compartió  infancia, fastos y festines y, posteriormente, esposa con el avaro de Burriana. Compañero de aventuras, el futuro difunto socio lleva arrastrando consigo una pesada cadena, como la que utilizaban  ambos de jóvenes para escampar al progrerío de su pueblo natal. El futuro difunto amigo le obliga a calmarse, y entre los tres, con la ayuda de los sospechosos anónimos que se encontraban presentes, resuelven la desagradable situación provocada por el accidente navideño con el jóven como protagonista.

El Fantasma de Las Navidades Pasadas

Reunión de urgencia con el servicio de seguridad privado de la sala para dictarles lo que tenían que decir. Calma. Primero, limpiad la sangre y dejadlo todo impoluto como una patena. Segundo, si os preguntan, el chaval iba bebido y seguramente había tomado algo. Tercero, cuando vengan dejádme hablar a mí.

Las precauciones de poco sirvieron, pues al ser fiestas, el aforo fue testigo del fatal suceso, y nada se pudo amagar. Orden de cierre por parte de la autoridad local.

Aunque el accidente no llego a ser conocido por la población de nuestra ciudad, y las causas del suceso no fueron definitivas — dado que  Marnie la Ladrona era excelente en su trabajo y cumplía bien su cometido–  todo apuntaba a un aforo excesivamente sobrepasado y a una escalera sin protección que daba acceso a la parte superior del local. La sala 2 estuvo cerrada al público durante más de dos años.  La memoria de los padres del joven fallecido en vísperas presionaba sobre el Consistorio local. Dos Navidades sin turrón y estar al cuarenta por ciento de rendimiento de caja. Aquello no podía continuar así.

Tras dos Navidades sin probar el mazapán, el de Burriana y sus socios amigos, con esa avidez que produce la avarícia insana, proceden a mover hilos en la sombra. Veamos. Difícilmente podría aminorarse el duelo de los padres de ese chico — quien tendría entonces unos pocos años más que su hijo tiene estas Navidades — diciéndoles que «el negocio es el negocio». Pero sí que resultaría fácil tratar de negociar con las autoridades del Consistorio local para que la sala se reabriera. Se trataba de gestionar bien la contabilidad. Y de explicarles los enormes beneficios que obtendrían si, por una de esas casualidades, se pudiera recuperar la actividad y la licencia perdida. Se trataba de untar el pan con la mantequilla. Una mantequilla de mil millones anuales. Total, un muerto. Cada día hay miles de accidentes en la carretera y no por ello se cierran autopistas ¿no?

Tras dos Navidades en vela sus ruegos fueron escuchados por parte del Consistorio local de la ciudad portuaria de Barcelona, y el avaro de Burriana, adicto al trabajo y a las hojas de cálculo empresarial, veía su sueño cumplido y aprendía que los sentimientos nada tienen a ver con los negocios. Inicia a mediados de los años noventa del siglo pasado una carrera fulgurante que le reportaría dinero, salud y felicidad; a costa del trabajo de sus futuros siervos a quienes siempre tenía bajo observación, y a quienes gustaba de enfrentar entre sí. Divide y vencerás, era su lema.

Así pues, el de Burriana, se vió convertido por voluntad de la Fortuna en un aplastado, desgarrado, agarrado, rasposo, y avaro viejo pecador. Entre sus muchos defectos, desprecia la Navidad a la que considera como una «patraña» o una «simple oportunidad de negocio» – influenciado quizás por lo que de joven escuchaba en el bar del Ceferino – , y somete a su empleado favorito a agotadoras horas, pagándole un bajo salario.

Y retornamos al inicio de nuestro relato. No era el hermano de su difunto socio esta vez, sino el difunto socio mismo quien,transformado en el Fantasma de las Navidades Venideras, se le aparecía arrastrando una cadena. Sucede años después de la recaída y deceso del socio, que fue rápida. Con aquella rapidez que se ha llevado a nuestro apreciado Coppini,  al socio se le reactiva la enfermedad. Y la metástasis fué tan rápida que no dio tiempo ni a un sobrio funeral. Ya lo dicen, que una vez recuperado, duras diez años. Y si te consumen los nervios, incluso menos.

El Fantasma de las Navidades Futuras le muestra al de Burriana su futuro. Le enseña cómo la gente se alegrará de su futura muerte y las consecuencias de sus acciones venideras. Acciones terribles que ningun alma con caridad hubiera podido contemplar sin avergonzarse. Ve entonces su propia tumba antes de despertarse, y descubre que es todavía mañana de día de Navidad, por lo que aún está a tiempo de cambiar su destino.

Pero el de Burriana, contrariamente a los relatos escritos en los cuentos infantiles, no pasa a partir de ese momento a convertirse en un modelo de generosidad y amabilidad que el final escrito de un guión de cuento navideño exige. No cambia su destino. Continúa haciendo lo de siempre. Con más ahinco, aún si cabe. Y no es de extrañar, pues todos los malos rockeros, los de pacotilla, buscan el Infierno; y del Infierno mismo han hecho su hogar.

Oh! But he was a tight-fisted hand at the grindstone.

A squeezing, wrenching, grasping, scraping, clutching, covetous, old sinner!

Hard and sharp as flint, from which no steel had ever struck out generous fire; secret, and self-contained, and

solitary as an oyster.

El Fantasma de las Navidades Futuras. Anatemas Fist bar! show 41
El Fantasma de las Navidades Futuras. Anatemas Fist bar! show 41

La visita del Fantasma de las Navidades Pasadas

Una sesión de música extraordinaria  para estas Navidades que te permite escuchar anatemas que encontrábamos en vinilos polvorientos. Vinilos como aquellos que nos obsequiaban nuestros mayores en los años en que fuimos niños, y que nos explican historias a través de canciones, que nos hablan en lengua extranjera, y están envueltas por portadas de papel con imágenes impresas las cuales nos acompañan en momentos solitarios. Pues también la soledad y la remisión acaecen durante estas fiestas. Hasta la llegada de la Epifanía.

Bienvenida a bienvenido a tu programa favorito

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1 Comment

  • Posted 30/04/2014 15:16 0Likes
    Johna963

    Keep working ,fantastic job! gbgdadkeecdb

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