20 años han tenido que pasar para volver a ver a Spiritualized en una sala de la ciudad condal, en aquella ocasión abriendo para un jovencísimo Beck en la sala Zeleste que luego pasaría a ser la actual Razzmatazz. Bien es cierto que Spiritualized se ha dejado ver en contadas ocasiones en el Primavera Sound y es que, al igual que muchas bandas, la banda de Jason Pierce han crecido junto al festival barcelonés. Prueba de ello fue el imponente concierto que los de Rugby dejaron en la pasada edición en un formato épico que dejó uno de los directos de la reciente edición. En esta ocasión, acompañado por dos guitarras, bajo, percusión, teclados y un coro de gospel formado por tres mujeres. Jason Pierce no abandonó la silla en la que estuvo postrado a lo largo de todo el concierto en el lateral del escenario.

De estética introspectiva, hizo apología del misticismo y su triste narrativa, con letras que hablan de vivencias o de la muerte, en un concierto que estuvo compuesto por dos bloques llevados a cabo con una sutileza y perfección abrumadora, con todo muy bien estudiado y sin sitio para la improvisación. Como un viaje espiritual que te lleva más allá y te permite ver el alma al desnudo de Pierce cuando entra en acción Hold On de su “Amazing Grace” (2003). Como no podía ser de otra manera, “Ladies and gentleman we are floating in space” fue uno de los atractivos de la velada. El álbum póstumo de la banda publicado en el 1997, y escogido por la revista NME como lo mejor del año, no se hizo esperar aportando fuerza y descaro con Come Together, emborrachándonos de rock ácido con Stay With Me y nos deshicieron los frágiles susurros de Broken Heart.

Los ocho minutos de Shine A Light fueron como entrar en el mismo olimpo, un despunte celestial donde todo fluye y el rock psicodélico se funde entre el coro de gospel de manera magistral. Sin nada que decir ni un gracias que dar por las ovaciones al final de cada tema, la banda capitaneada por Jason se disponía a afrontar el segundo tramo del show, un tramo en el que se encargarían de desengranar su recién estrenado “And Nothing Hurt” (Bella Union, 2018) por orden cronológico, tocando íntegramente los nueve temas que dan grosor a uno de los mejores discos de Spiritualized y uno de los mejores del año.

A Perfect Miracle dejó una interpretación en la que los arreglos de orquesta brillaron, se nota el trabajo de ensayos en todas y cada una de las canciones y el afán por el perfeccionismo que siempre ha buscado Jason Pierce. Here It Conmes (The Road), Let’s Go o On the sunshine, ésta última muy aplaudida, nos llevarían hasta su sonido más provocativo y acelerado de la mano de The Morning After.

El sonido cósmico de Sail On Through pondría fin a un ejercicio de reflexión en el que Spiritualized consiguió silenciar casi por completo a una sala que para sorpresa de todos no lució sus mejores galas en lo que se refiere a la asistencia. So Long You Pretty Thing y su clásico noventero Oh Happy Day, serían las encargadas de poner fin a una noche donde la magia se apoderó de Barcelona. Si es cierto que este es el último trabajo de Spriritualized, posiblemente estamos ante su último concierto en la ciudad y con los años podremos contar que estuvimos despidiendo a una de las mejores bandas británicas de todos los tiempos. Hasta pronto o hasta  siempre, pero, sobretodo, gracias Jason Pierce.

Texto: Manel Ferrer  I  Fotografías: Toni Rosado (Primavera Sound 2018)