La [2] de Apolo (Barcelona), 27 de noviembre de 2018

Meg Remy, alias U.S.Girls, ha conseguido con su sexto disco las mejores críticas de su carrera, que empezó con trabajos irregulares y deslavazados cercanos al noise lo-fi. Después de escalar posiciones con su anterior disco ”Half Free” (2015), este año lanzó “In A Poem Unlimited”, excelente compendio de canciones pop, disco, con elementos sonoros también del funk e incluso del jazz creando un magma sonoro muy cohesionado, transparente y directo que ha supuesto un antes y un después. Son canciones que continúan reflexionando sobre la violencia y el acoso a las mujeres, el amor y sus consecuencias, e incluso sobre Barack Obama en la canción M.A.H, tema crítico sobre su presidencia. Meg Remy está creando su propio estilo, totalmente reconocible, con su timbre y tono de voz peculiar, y como es habitual, vuelve a versionar material ajeno de forma irreconocible y sorprendente. En esta ocasión, un tema de Fiver y otro del músico Micah Blue Smaldone.

Después de su actuación como artista emergente en el Primavera Club del 2015 y en el Primavera Sound del 2016, acompañada musicalmente de una vocalista y con toda la música pregrabada, debuta, por fin, en sala y con una banda de siete músicos, incluyendo saxo, dos guitarras, bajo, batería, teclado, y la sempiterna vocalista acompañante. Como era de prever, sonaron ocho de las once nuevas canciones, empezando por Velvet 4 sale, que abre el disco, para luego tocar la vibrante y emotiva Rosebud. Recuperaron posteriormente Window  Shades, Navy & Cream y casi con acento reggae abordaron Damn That Valley.

Para la parte final encadenó la disco M.A.H, el hit perfecto Perly Gates y la caótica Time, con una parte final ruidosa cercana al free jazz. Los bises fueron Sororal Feelings y Rage Of Plastics, cover de Fiver, donde finalmente brilló el saxofonista que fue inaudible durante casi todo el concierto, situado en un extremo y sin foco. Sinceramente, en general, el sonidista no tuvo su mejor noche.

Fue un concierto orgánico con tonos diferentes al disco en el que las guitarras tuvieron un papel predominante y, en general, con un sonido más cercano a la psicodelia y al soul que al pop con pinceladas funk. Definitivamente, pop caleidoscópico y experimental, sensual e hipnótico, entregado con mayor definición y claridad, con letras activistas y reflexivas sobre el poder femenino, y sobre todo, con sello propio. A veces, la eclosión y la madurez de un artista necesitan de muchos procesos y medios, como el buen vino.

Abrió la cantante y compositora Marion Harper, que presentó las intensas canciones de “Hydrangea”, un disco de electrónica vibrante, bailable y oscura, editado por el sello Luup, y que recuerda a Lorde con canciones bien escritas como Ice Cream.

Crónica de Òscar Escabia | Imagen de U.S. Girls (archivo)