Entrevista a Polseguera con motivo de «Vida grisa»

Polseguera es el proyecto de Tomeu Mulet, músico, productor y diseñador mallorquín, aunque afincado en Barcelona desde hace muchos años, los mismos que lleva curtiendose en grupos fundamentales como Beach Beach, Kana Kapila o Der Ventilator. Tras un primer e interesante EP «Sa mata escrita» editado en 2017 que le dio a conocerse, hace pocas semanas editó a través del sello Bubota Records «Vida grisa», un álbum excepcional, lleno de claroscuros, que refleja un momento vital del autor en el que necesitaba sacar sus demonios y usar la música como terapia para seguir adelante. El resultado son 8 canciones de una belleza inusual que suponen la confirmación definitiva del proyecto.

Este viernes 24 de enero lo presenta en Barcelona acompañado de J.G.G. La cita es en el Convent de Sant Agustí (20.30 h) y el precio, 5€.

En la nota de prensa y las entrevistas que has dado hasta la fecha es recurrente que se hable de pérdida o de nostalgia. Tu mismo has explicado que por diferentes razones, entre ellas una ruptura sentimental, no estabas en tu mejor momento cuando compusiste las canciones de ‘Vida Grisa’, ¿hasta qué punto este estado de ánimo te ha servido como catalizador? ¿Este disco habría completamente distinto en otras circunstancias?

Durante la producción del disco empalmé la desintegración del grupo (en una mezcla de problemas de convivencia y apatía), la pérdida casi total de apoyo por parte de quien había formado mi círculo habitual de colaboración en Barcelona, dónde llevo viviendo más de 10 años, y en la que he desarrollado la mayor parte de mi carrera, una ruptura sentimental y el tener que compaginar dos trabajos para mantenerme. Aunque ninguno de estos hechos sea nada del otro mundo, se me hizo todo una montaña: la confianza en mi mismo se dinamitó, con secuelas que van mucho más allá de hacer un disco con canciones muy tristes (y que duran hasta día de hoy).

Después de reconocer que, efectivamente, estaba bajo mínimos, me planteé dos opciones: o enfadarme mucho y mandarlo todo al garete, o intentar sacar algo más o menos tangible de todas esas experiencias, demostrarme a mi mismo que aún era capaz de hacer algo y, consiguientemente, sacar algo positivo. Me decanté por la segunda opción, más que nada porque era difícil de que las cosas fueran a peor.

Por supuesto que, en otras circunstancias, el disco habría sido distinto: de hecho, decidí entrar a grabar Eco / Aigüavés, nuestra referencia anterior, porque me daba la sensación de que no había conseguido motivar a Sergi y a Vero lo suficiente como para que se animaran a explorar una vertiente del sonido más «cerebral». Intenté virar hacia algo más cercano al death rock, para sacar algo con más nervio, a ver si así se animaban. También llegamos a tocar Estàtues y (creo que) Per damunt la teva pell en directo alguna vez (sin nada que ver con el resultado final). Supongo que, con la primera formación, el disco hubiese sonado más directo, con más guitarras y menos sintes, y por supuesto con Vero tocando la batería. En definitiva, un acabado menos frío.»

La verdad es que prefiero no pensar en como sería mi vida dos años a esta parte si no hubiese pasado algo de lo mencionado en el primer párrafo, porque esto me entristece aún más, aunque insisto: tampoco es nada extraordinario.

Polseguera es un proyecto que al igual que otros en los que has estado empezaste compartiendo con otros músicos, en tu caso con Verónica Alonso de Me and the Bees y Sergi Egea, por entonces capo del sello Famelic. Está claro que la experiencia no funcionó e imagino que este es uno de los motivos por los que tuviste que tirar tú solo. ¿Cambió mucho la forma de afrontar la composición? 

Tuve que cambiar una manera de trabajar que llevaba practicando desde que empecé a tocar, que es la de quedar con amigos para componer en un local/espacio cerrado, compartir los avances, ir construyendo las canciones a medida que las ensayas para, finalmente, grabarlas. Ahora estaba solo, en mi cuarto, con un Sony Vaio del 2008, una tarjeta de sonido Tascam de más o menos la misma época, un teclado MIDI, una guitarra, un bajo y unos cuantos pedales.

A partir de varios esqueletos (riffs de guitarra, líneas de bajo/sintetizador, algún beat) que iba loopeando, empecé a construïr las canciones capa por capa. En paralelo, iba apuntando ideas para letras, que finalmente iba encajando donde cabían mejor. Me pasé un año así.

¿De alguna manera es una liberación no tener que dar explicaciones a nadie o te ha supuesto mas dudas en el proceso el tener que tirar tu solo?

No tener que dar explicaciones a nadie porque uno no quiere es liberador, sí, pero no tener nadie a quien pedir ayuda para un proyecto durante todo el proceso de composición/producción, casi sin tener ni idea ni de como enchufar todo el equipo para que suene, puede llegar a ser muy angustiante.

Dicho esto, y una vez con el disco terminado, tengo que reconocer que ha sido un aprendizaje muy bonito. Me va a costar mucho meterme otra vez en un estudio a grabar un disco con el método de trabajo «tradicional», la verdad. Todo este via crucis ha servido, como mínimo, para sentirme mucho más autosuficiente a nivel creativo.

Como decíamos, Polseguera empezó como un grupo, en ese momento un trío y con esa formación sacasteis ‘Sa Mata Escrita’ (Famelic/Walden/Bubota. 2017) que podríamos definir como post punk. Ahora el proyecto se mueve por coordenadas más cercanas al dark wave o a los grupos shoegaze de los 90. ¿A dónde crees que te llevará la búsqueda de tu sonido en próximas referencias?

Una vez leí una entrevista a Molly Nilsson que decía que cada disco suyo giraba, a nivel de producción, entorno a un teclado/sintetizador concreto y que cuando terminaba de grabar, sentía como si ese instrumento ya estuviese «gastado», cosa que le obligaba a buscar uno nuevo para empezar de cero con canciones nuevas. Intenté adaptar esa filósofía a mi flujo de trabajo, limitando mucho tanto los instrumentos, como el número de efectos y plugins, para que me fuese fácil dar la sensación de álbum cohesionado.

Ahora mismo, con el directo ya preparado, estoy en la fase de buscar un nuevo abanico de recursos que me sirvan para ir construyendo canciones. Aún no tengo nada muy definido. Me gustaría probar cosas con Biel, improvisando entorno a loops y combinarlo con estructuras más pop. A ver qué tal.

Volviendo a las temáticas que toca el disco, al ver el título no pude evitar pensar en Gúdar y su ‘Vida gris 32’, un disco que gira en torno a esta edad incierta en la que la vida adulta no acaba de llegar pero que la juventud ya se ha ido definitivamente. ¿’Vida grisa’ de Polseguera tiene también algo también de crisis de edad? 

Cuando le comenté a Jordi de J.G.G. que quería titular «Vida Grisa» al disco, me dijo que no podía porque Gúdar ya habían sacado un disco con un título muy parecido… intenté buscar otro pero no se me ocurrió ninguno mejor 🙁

En cuanto a la crisis de edad, totalmente: hay un componente muy fuerte de esto en el disco, aunque ya han pasado dos años desde que me puse con ello y las circunstancias han cambiado mucho. Empiezo a ver esa época con una cierta perspectiva y, aunque es verdad que la sensación de incertidumbre, la angústia y el sentirse arrinconado no se han ido, sí que veo que son sensaciones típicas de dejar la juventud atrás.

Con Polseguera siempre has apostado por cantar en tu idioma, algo que no hacías en, por ejemplo Beach Beach. ¿Es esto algo que siempre tuviste claro a la hora de formar Polseguera? ¿Tuviste dudas al plantear expresarte sin el escudo de otro idioma?

Con Beach Beach empezamos a cantar en inglés por dos motivos: el primero fueron las influencias claras de grupos anglosajones y la segunda es porque todo el discurso de reivindicar el cantar en tu lengua materna no se había normalizado (a parte de que no fue una elección personal, sinó consensuada con el resto del en aquél momento). El inglés nunca fue un escudo para tapar carencias (basta con leer las letras, aunque dudo de que le hayan importado a nadie nunca), digamos que es un ejercicio de estilo más, como ponerle un ‘chorus’ a la guitarra.

Cuando empecé Polseguera, ya llevaba diez años tocando, la verdad es que ni me planteé en qué idioma iba a cantar. Fué hasta divertido darme cuenta de como, probando las primeras canciones, tenía que corregir cierto amaneramiento inglés en la forma de cantar.

Dicho esto, es curioso ver como ha evolucionado el discurso de cantar en lengua propia a lo lardo de los últimos 15 años. Al principio, me da la sensación de que reinó un cierto optimismo de autoafirmación, pero después se ha probado que el hecho de cantar en catalán (por muy lengua propia que sea) no te abre ninguna puerta más allá de los territorios de habla catalana. Hasta el hecho de cantar en catalán de Mallorca tira atrás a la mayoría de sellos de fuera de Mallorca, si no lo pueden vender como algo exótico o irónico.

Creo que ahora mismo nadie de la industria te discutirá que cantando en inglés o español es mucho más fácil tocar por todo el Estado y hasta fuera de él. Por lo tanto, si tienes la «mala pata» de que tu lengua materna es una de las minorizadas, no te queda más remedio que quedarte en casa, pedir permiso para salir fuera y agradecer a quién, de vez en cuando, asoma el hocico por curiosidad. Eso también provoca un ombliguismo que hace que el panorama se empantane cada dos por tres.

Resumiendo: Venga Monjas una vez tuitearon «cantar en catalán como INNOVACIÓN LOCA» (con toda la ironía del mundo, claro).»

Las letras de Polseguera son una de las señas de identidad del proyecto. Citas referencias de escritores y poetas mallorquines como Blai Bonet, Andreu Vidal o Antoni Bauçà; también creo que ha sido importante para ti H.P. Lovecraft. Explícanos en qué sentido te ha influido.

«Aunque parezca mentira, leerlo fue el primer paso para relativizar todo lo que me estaba pasando cuando empezó la caída en desgracia que he explicado en la primera pregunta. Fue muy terapéutico. Lovecraft era un cosmicista, un anti-antropocéntrico. Defendía que, para el resto del universo, la humanidad es tan insignificante que, directamente, ni se da cuenta de que existimos. Así, todo lo que nosotros percibimos como cosas espantosas y horribles, no es más que un recordatorio de que la realidad siempre nos pasará por encima como una apisonadora, porque en verdad, tampoco somos tan importantes para el resto del universo y estamos muy lejos de entender su funcionamiento.

En definitiva, que todo eso de que te deje tu pareja para irse con otra persona, tener dos trabajos y que tus amigos se harten de ti es algo que pasa a menudo y a todo el mundo. Es terrible y duele, pero al final la Tierra sigue girando y no lo podemos evitar.»

Como decíamos Polseguera nació como trío, así os pudimos ver por ejemplo en el Festival BIS 2017. Ahora en directo se une Biel Riera a la percusión y sintetizadores ¿Tenías claro que para afrontar los directos tenías que acompañarte de alguien? ¿Podría llegar a crecer el número de miembros?

«Cuando me di cuenta que tendría que afrontar el sacar adelante un disco completamente solo, decidí priorizar: me centré exclusivamente en la labor de producción, sin preocuparme de como llevaría las canciones al directo. Pensé que debía obligarme a cambiar radicalmente de chip, a convertir Polseguera en un proyecto «de dormitorio» y esto pasaba por no condicionar la viabilidad de lo que grabara a si se me ocurría, de buenas a primeras, el cómo tocarlo.»

Escucha «Vida Grisa» en Spotify

Cabía la posibilidad de un setup más minimalista, tipo Molly Nilsson o Sean Nicholas Savage, pero lo descarté enseguida. También probé de hacer un par de conciertos solo, primero con guitarra y voz y luego con guitarra, sampler y voz y, aunque esta última modalidad salió resultona, lo vi como un formato demasiado «íntimo» para como iba encaminada la producción. Tal vez con un tipo de canciones más parecidas a la propuesta de, por ejemplo, Aries, centradas en las capas y, de alguna forma, en el «diseño de sonido», me lo podría haber montado yo solo, pero las canciones de ‘Vida Grisa’, aunque muy sintéticas, siguen siendo muy pop. Estrofa, estribillo y poca cosa más.

Por eso empecé a buscar gente para llevarlas al directo. Como llevaba un año en el que el Polseguera había generado desde apatía hasta rechazo a todo a quién había pedido una cierta implicación, intenté buscar a alguien fuera del contexto «Escena Barcelona» y me topé con Biel, que acababa de llegar. Yo quería empezar a tocar ya, y le propuse de buscar la manera de adaptar las canciones para ser solo dos y, si no lo veíamos claro, ya buscaríamos a un tercer miembro. Tardamos un año entero, pero nos funcionó y aquí estamos.

Claro que en un futuro la formación puede variar, dependerá de las necesidades y de lo que nos apetezca. De momento, creo que nos estira el explorar hasta donde podemos llegar nosotros dos solos, pero ya se verá.

Sigues tocando las canciones de ‘Sa Mata Escrita’ o te centras en ‘Vida Grisa’? En caso de seguir tocándolas, cómo se han adaptado al nuevo set?

De ‘Sa Mata Escrita’ tocamos ‘Ja no me’n record’, ‘M’hi tir’ i ‘Més llum’ y, como todas las canciones de nuestro repertorio en directo, ha supuesto casi aprenderlas desde cero, decidiendo qué se secuencia, qué se loopea, qué se samplea, qué se toca con el sinte, qué se toca con la guitarra y qué se toca con el bajo. Creo que no hay ningún sonido ni igual ni parecido a la grabación original, pero creo que les hemos dado un giro curioso

Aunque a veces pueda generar algún quebradero de cabeza, el tener que «versionar» tus propias canciones para el directo de manera convincente , con herramientas mínimas, ha sido también un aprendizaje muy bonito.

Te has encargado del diseño de la portada que me parece verdaderamente fascinante. A mi me evoca el mar Mediterraneo, este que separa los dos lugares en los que habitualmente te mueves: Mallorca y Barcelona. ¿Fue una vez acabado de grabar el disco cuando fue tomando idea esta portada o la tenías clara?

Creo que no me he imaginado nunca una portada durante la producción de un disco, entre que el diseño me absorbe mucha energía y que soy muy mal músico, mi cerebro

no da para hacer dos cosas a la vez. Además, con la cantidad de trabajo que tenía para ‘Vida Grisa’, pensar la portada en paralelo ya hubiese sido un desastre.

Tenía una referencia inicial, que era la portada del ‘Brotherhood’ de New Order, y se la envié a Aina Climent. A partir de ahí, empezamos un ping-pong de propuestas (descartar la fotografía analógica, las portadas del sello PAN…) hasta llegar a un terreno de juego propicio para que ella fuese improvisando hasta llegar al resultado final. Para el diseño de cubierta, no vi claro «ensuciar» una imagen tan potente con tipografía, así que decidí aislar todo el texto en la contraportada, sin cortar la foto. Para el toque final, añadimos un barniz brillante para reforzar la fuerza de la imagen.

Tienes ya algunas fechas de presentación en Barcelona, Manacor o también en Vic, donde compartiréis escenario con Wind Atlas. Es un grupo en el que pensé inmediatamente cuando escuché ‘Vida Grisa’. ¿Voy muy desencaminado?

Cuando los de La Clota de Vic nos propusieron telonearlos en la Jazz Cava, estuve muy contento porque creo que, efectivamente, encajamos muy bien. Hemos coincidido pocas veces y me hace mucha ilusión tocar con ellos. De Wind Atlas, a parte de su trayectoria musical, siempre me ha gustado mucho su capacidad de organización para hacer las cosas de la manera más independiente posible, en eso también son un referente.

La presentación oficial en Barcelona será el 24 de enero junto a J.G.G., el proyecto de Jordi Gonzalez, con el que coincidiste en Kana Kapila. ¿Qué destacarías de este interesantísimo y personal proyecto y qué significa Jordi en tu carrera musical?

Conozco a Jordi desde hace 10 años y creo que es uno de los creadores con el mayor respeto a la integridad de su obra que conozco. Además, y contra la creencia general de que intentando ser íntegro, lo único que se consigue es entorpecer la trayectoria de uno, también es uno de los músicos más prolíficos que hay actualmente en Barcelona. Contínuamente publica música (propia o de otros a través de su sello Ediciones Populares), hace o colabora en fanzines o se enfrasca en nuevas aventuras (ojo a su reciente proyecto de rumba colaborativa: Los Tesoros).

Jordi me ha enseñado a mimar la música que hago y a no tirar la toalla, por muy negro que lo vea todo y, por encima de todo, lo importante que es cuidar a quien tienes cerca. Por lo tanto, era natural que tocara con él en la primera presentación en Barcelona. Por lo que se, dia 24 de enero J.G.G. presentará canciones nuevas que ha preparado para la ocasión, o sea que es un aliciente más para acercarse al Convent de Sant Agustí.

¿Qué planes tienes con Polseguera para los próximos meses? Estás ya componiendo canciones para un próximo disco?

El plan es que con Biel empecemos a trabajar canciones nuevas a partir del mes de febrero. Ya tengo algunas ideas en mente y espero que entre los dos (con el método que he explicado un poco más arriba), vayan saliendo cosas bonitas para sacar nuevo material lo antes posible.

Por último, nos gusta que los grupos que nos gustan nos recomienden música. ¿Qué estás escuchando últimamente?

Últimamente escucho mucho el ‘After Vacation’ de Norman Westberg, el ‘Hunger in Me Living’ de Organ Tapes, a Tropic of Cancer y cosas sueltas del sello Blackest Ever Black.

Aquí puedes escuchar y comprar ‘Vida Grisa’

Entrevista por Miguel Atienza

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