Birmingham, cuna del nacimiento del heavy metal – el estilo musical más regresivo conocido nunca por el ser humano -, a pesar de ser la segunda ciudad del Reino Unido, fue el hogar de nacimiento de la escena grebo, mezcla de garage rock, rock alternativopophip -hop y música electrónica.

La escena Grebo [Grease-Boyfue una subcultura propia del Reino Unido entre finales de 1980 y principios de 1990. Ser grebo significa ser continuista de los movimientos post-punkgótico predecesores, que durante la década de 1980 habían cambiado significativamente su carácter y su estilo inicial.


Grupos influyentes de esta escena son Pop Will Eat Itself, The Wonder Stuff, Ned’s Atomic DubstinThe Bomb Party o Gaye Bykers On Acid, junto con la banda londinense Carter USM.

El movimiento grebo, de corta duración, consiguió un éxito razonable e influyó en una serie de bandas posteriores – como los Prodigy o los Chemical Brothers – sentando base para subculturas que vendrán después, como el Grunge o el BritPop.

Detrás de muchos de esos grupos que abanderan el movimiento grebo encontramos a un maduro Dave Balfe ( ex-componente de Lori & The Chameleons ) y su sello independiente Food, presentando a Jesus JonesDiesel Park West – o a sus anteriores Brilliant, con un Jimmy Cauty desconocido respecto a los posteriores KLF  – y a CrazyHead.

Cuando ser moderno en Barcelona significaba escuchar a The Cure, ser grebo era lo que se estilaba en Fist Bar!.

Generación X : Anatemas FistBar! Radio Show nº 20

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En llegar a Fist el visitante siempre encuentra, a modo de deferencia, el último ejemplar de NME o Melody Maker para su lectura gratuita, mientras se deleita con el bouquet de las tonadillas de la lista del Top 20 Indie, que se listan en esos rotativos.  La lectura de los zines británicos de culto reciente ( NMEMelody Maker ) nos sirven de referencia y de uso práctico para responder a la repetida pregunta Esto-que-suena-que-es. Su maquetación incluye imágenes y fotografías, en blanco y negro o a color. Ambos semanarios están escritos íntegramente en lengua inglesa, poco o nada hablada por los habitantes de la ciudad en aquellas fechas. Como sólo las vendían y distribuían en los quioscos de Las Ramblas; y como nadie se acercaba o bajaba a Las Ramblas de Barcelona, pues las podías leer y disfrutar tranquilamente en el Fist y enterarte de lo que sucedía en otras partes del mundo.

En Setiembre de 1988, Delfín retorna de Londres donde estuvo acompañado por Galenya (  sí, sí, la silueta femenina del cartel cinematográfico del film El Beso de la Mujer Araña ). Retorno del Second Summer Of Love, Weatherall estaba de DJ en Shoom,  y el verano es tórrido en los carnavales de The Gate.

Delfín se lo pasa pipa con los chicos de The Bomb Party, disfruta de la hospitalidad de la ciudad, va de compras, intercambia opiniones o experiencias, y desayuna diariamente ‘a la londinense’ en casa de Galenya junto a sus compañeros de piso Tony Horsfall e Ian Garfield, miembros de Gaye Bikers On Acid.

Fue, precisamente, en la tienda de discos – esa que tenía la Harley roja incrustada en el cristal de su escaparate –  situada junto a la estación de Notting Hill, donde Delfín escuchó por primera vez los sencillos acordes que salían del vinilo Surfer Rosa de The Pixies. Y adquirió una copia del mismo.

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Para la gran mayoría era música extraña, y para una minoría selecta afín a sonidos más alternativos o al ruidismo supuestamente culto, era música con una pretendida vocación banal.

El estilo de la subcultura Grebo eran las rastas, las cabezas parcialmente rapadas con colas de caballo, o el cabello largo de corte sesgado o afeitado. Las chaquetas de cuero de motorista o las cazadoras jeans, la ropa holgada, botas Ranger, camisas de leñador, jeans sueltos o  rotos o bajos de cadera, ropa militar de ejército y sombreros excéntricos y bufandas.

A finales de los 80 e inicio de los 90, el turismo era un gran invento. Muchos barceloneses pasaban hambre y frío antes de la celebración de las Olimpiadas, e infundir alegría siempre ha sido necesario en escenarios como aquél. Confiar e invertir en el cambio social, estético y cultural fue una apuesta de futuro, una apuesta arriegada en una ciudad pre-olímpica y provinciana como la Barcelona de finales de los ochenta.

Eso hacemos en Fist: Infundir esperanza y alegría. Tener encendida a pie de calle una luz que nunca se apaga. Ser creativos sin ser prepotentes. Ir a clase a la Universidad por las mañanas. Servir como se debe. Leer el NME. Vigilar que a la chica que pasea por la calle no le roben el bolso. Ser unos don nadie. Poner buena música de importación. No robar. Hacer amigos y saber que les preocupa. No tener envidia. Tener amigas y saber cual es su color favorito. No maltratar. Servir copas en vaso de cristal. Con una sonrisa. Cambiar el mundo a mejor. Y mañana será otro día.

Este riesgo y satisfacción por la creatividad era peculiar de la belleza que tenía esa Barcelona. Antes de que el monopolio de su actividad cultural, social y lúdica fuera gestionada o promovida por parte de un conjunto de gestores y gestoras de nivel más bien mediocre. Pues lo más popular que existe y ha existido siempre es esa vulgar mediocridad. Y esa vulgaridad no constituye delito ni falta. No entiende de clases sociales ni de arribas ni de abajos. Trata más bien de una propiedad inherente a la substancia de todo el mundo. Y ser como todo el mundo es lo mejor que le puede suceder a nadie. Hasta que llega un delicado momento en el cual, ese o esa nadie se da cuenta de que no es como todo el mundo.

Todo el mundo estamos en el concierto que The Cramps ofrecen un 26 de Marzo de 1990, compartiendo cartel y escenario con Jesus Jones. Es allí cuando el movimiento grebo es conocido por la gran masa que rellena la sala Zeleste 1Goliath vs. David. Los años 70 vs. los recién estrenados años 90.

Para una mente, mediocre, cuyo planteamiento elemental disocia la música simplemente entre electrónica o guitarra, lo de los Jesus Jones sonaba demasiado moderno, y resulta inclasificable. Para nuestra generación X, no.

Generación X : Anatemas FistBar! Radio Show nº 20

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La Funambulista Musical, con la sonrisa y encanto que siempre la acompañaban en su gestión y presencia por la tardes en Fist, nos explica su testimonio personal acerca de esa transformación estética y cultural.

En una época en la que descubrir grupos nuevos no era tarea fácil, FistBar! hacía lo imposible. Recuerdo la cantidad de grupos que sonaban allí antes que en cualquier otro espacio de Barcelona, mucho antes de que fueran conocidos para el gran público.Una de esas bandas fue Jesus Jones.

Eran finales de los 80, principio de los 90, cuando los sonidos musicales cambiaban y se entremezclaban, dando como resultado desenfrenados bailes en la pista.

Para una generación denominada como X, donde nuestra imagen cambiaba, atrás quedaban los 80.

Comenzaba una nueva década. Los CarterUSM entraban en escena, y FistBar! hacia posible junto a Communiqué que los viésemos en directo.

FistBar!  patrocina y apoya económicamente el concierto que un 6 de Setiembre de 1990, Carter The Unstoppable Sex Machine ofrecen en la sala Otto Zutz para una selecta minoría de asistentes.

El concierto de CarterUSM lo organiza Pepe, dueño de la Sala Communiqué, que la localizas en el barrio obrero de Hostafrancslínea roja.

Por motivos claramente geográficos, la sala de Pepe está alejada del bullicio que se vive en el centro o en el extra-radio de Barcelona. La Sala Communiqué no ha devenido aún un local de nostálgicos del motto hardcore non e solo moccatore. Y presentaba muy buenos momentos; como el concierto de El Legado, banda liderada por Julián Cancerbero.

Pepe le propone unir sinergias a Delfín  [ Communiqué & Fist, presentan…] para generar una actividad propia de los profesionales del sector de la industria cultural de nuestra ciudad.

Delfín le pareció muy divertida la idea de que un grupo llamado Carter The Unstoppable Sex Machine, – las letras de cuyas canciones eran himnos de homenaje plenos de simpatía para las rechazadaslos sin-techo y los perdedores del mundo – actuara en el escenario de un local tan finolis como era el Otto.

La estética, la lírica y el sonido del grupo sintetizan la visión que toda nuestra generación X tiene del modelo de producción actual: La marca, el logotipo, devienen un simple estampado sobre una camiseta de algodón. Tú, él y ella somos la marca, el brand. No idolatramos a nadie, porque el hecho de idolatrar nos resulta extremadamente aburrido. Somos la subcultura que se apropia reciclada e irrespetuosamente del concepto de merchandising, elevándolo a la categoría de arte menor.

Dj Kollaps vive esa modernidad y abandera el camino hacia senderos más electrónicos, más alternativos y más representativos de nuestra generación, que conforman la evolución natural del movimiento social y cultural de la ciudad.

The Shamen fueron una banda escocesa de poprock psicodélico. Cuando se trasladaron a Londres topan de lleno con el movimiento acid house, no se perdían ni una. Esto les acabó influyendo para evolucionar hacia un estilo de rock-dance, mezclando guitarras de rock, techno, hip-hop y ritmos sampleados de radio y voces; su transformación fue visceral hasta abanderar el más puro acid house.

Siempre me ha sorprendido cuando he pinchado en alguna rave, con público mayoritariamente británico, el éxito de The Shamen antes del de cualquier himno techno.

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En futuras ediciones de vuestro programa, revisaremos y conoceremos el nacimiento de nuevas alternativas, del techno, de la electrónica de vanguardia y de la figura naciente del DJ. En el año 1990, sin embargo, ni existía Sónar ni se le esperaba. Por aquellos entonces, la Barcelona juvenil, casal del Mediterráneo, símil de Birminghamestá infestada por las hordas de amantes o seguidores de ese retrógado y aburrido género musical denominado heavy metal.

En esta edición, te ofrecemos un breve paseo por el cambio de sonido y de tendencias éticas/estéticas que surgieron a partir de un fenómeno y movimiento de la subcultura denominado Grebo, entre el período de finales de 1980 y principios de 1990, dos años antes de la explosión Grunge, del Britpop, y de otras formas de rock alternativo anglo-americano.