HVOB, pop y electrónica se funden en Razzmatazz en una noche memorable

Crónica de HVOB en Razzmatazz 2, viernes 29 de marzo de 2019

Cuando parece que todo está inventado y que la música electrónica está destinada al clubbing o la pista de baile, te encuentras casos como el de los austríacos HVOB (Her Voices Over Boys) capaces de mover los cimientos de la cultura de club gracias a un sonido tan personal como íntimo, donde el pop melancólico se funde entre lo sintético.

Los seis años que Anna Müller y Paul R. Wallner han ido dando forma a un sutil techno de lentos y oscuros paisajes han servido para labrarse un público que se muestra fiel a su sonido y agota entradas allá por donde pasan y es lo que volvió a ocurrir el pasado viernes en la sala 2 de Razzmatazz, repitiendo dos años después. Que a HVOB le gusta nuestra ciudad no es un secreto y las repetidas actuaciones en los últimos años (festival Sónar, Primavera Sound o la ya mencionada actuación de Razzmatazz) no evitaron que el cartel de sold out se colgara en Barcelona y Madrid días antes del paso de los de Vienna.

Paul R. Wallner

Los más de treinta minutos de retraso quedaron saciados gracias a un concierto que se alargó hasta las dos horas, dejando un espectáculo estroboscópico, sensorial y de una madurez que merece todos nuestros respetos. Sus anteriores álbumes hacen que el dúo, convertido en trío en directo, pueda desarrollar un show mucho más sólido donde la sensualidad y timidez de Anna contrastan con su increíble voz, manteniéndose fiel a su estilo, adentrándose en terrenos oscuros de corte más bailable, pero con el pop futurista como herramienta principal.

Anna Müller

Apenas sin cruzar miradas, Wallner y Müller, ubicados cada uno en un extremo del escenario detrás de sus sintetizadores y cajas de ritmos, se dedicaron a crear estructuras rítmicas de corte minimalista y profundo, desarrollando un show en blanco y negro donde temas como Bloom, Tykwer, Shinichi o una colosal Eraser fueron parte importante del recién estrenado “Rocco”, que sonó prácticamente en su totalidad. Tampoco se olvidaron de cortes tan contundentes como Always like this, Window o una Azrael que sonó a gloria, rescatada de “Trialog” (2015) y del que echaron mano en varias ocasiones. Remataron el directo con la contundente Butter, tema que era casi una necesidad escuchar en directo, con un in crescendo de infarto donde los beats y la contundente base rítmica cae como una bomba sobre Razzmatazz, dejando para el que firma estas líneas uno de los mejores momentos de la noche.

Me sorprendió mucho el amor y reconocimiento que el público mostró a lo largo de toda la actuación por el dúo, que estuvo entregado al límite, dejándose las manos de tanto aplaudir en un concierto en el que no cabe ningún reproche.  Hace años la indietronica que representaban grupos como Lali Puna abrían el camino al pop futurista; ahora el pop del futuro tiene un nombre, HVOB.

Crónica de Manel Ferrer | Imágenes de Toni Rosado

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