Lo nuevo de Cloud Nothings: furia y melancolía

La verdad es que el anuncio de “Last Building Burning” surgió de manera un tanto inesperada, y parte de ello se debía a que Clouds Nothings ya había lanzado disco en 2017. “Life Without Sound” fue su quinto disco, y tal vez uno que no encandiló tanto a sus seguidores como sí pudieron hacerlo anteriores entregas. Lo que sí es cierto es que por entonces Dylan Baldi y el resto de la banda apostaron por una versión más suave de Cloud Nothings, o dicho de otro modo: menos furia y más oscuridad, menos punk y más post-punk, mientras que al mismo tiempo jugueteaban un poco más con el pop, envuelto como siempre de una cortina de lo-fi y noise. Nada malo en ello y la verdad es que a priori sonaba a la evolución lógica, pero tal vez no funcionó de la mejor manera.

A partir de ahí podemos entender algo mejor “Last Building Burning”, que sin ser totalmente opuesto a su hermano es lo que tal vez los enamorados de la versión más guerrera de la banda estadounidense hubieran querido. Pero hay que decir que no habrían llegado aquí sin su predecesor, porque es cierto: Cloud Nothings nos trae el que seguramente sea su disco más contundente hasta la fecha. Por lo menos más que “Life Without Sound”, ya que presenta un sonido más sucio y pesado que baila entre el punk, el noise rock y el post-hardcore, hasta el más escéptico se dará cuenta de ello al pulsar el botón de reproducción y sentir como ‘On An Edge’ inunda sus auriculares con una arrolladora batería y unas guitarras intensas que otra cosa no, pero sirven para mandar un mensaje la oyente y marcar el tono del largo, que por cierto cuenta con la producción de Randall Dunn, un veterano del género que ha trabajado con semejantes como Wolves In The Throne Room, Sunn O))) y los japoneses Boris.


 
Entonces la banda nos golpea con ‘Leave Him Now’, posiblemente con un sonido más clásico dentro del catálogo de los chicos de Cleveland, pero que no por ello es menos, presentando un lado más emocional y dramático con una fuerza sorprendente, lo que genera un tema que realmente sientes gracias a la desgarradora y herida voz de Baldi, pletórico también en temas como ‘The End of the World’, que sirvió como primer adelanto del disco y que viene con el sello Cloud Nothings, pasando continuamente entre la intensidad y la calma como si de distintas aceras se trataran hasta que sin previo aviso se enciende la mecha y concluye de una manera incendiaria. La verdad es que respirar hondo tras semejante chute es de lo más normal.

A partir de aquí entramos a otro terreno, y es que los tres últimos temas de los ocho que componen “Last Building Burning” podrían describirse perfectamente como un punto y aparte totalmente integrado en el carácter del LP. ¿Por qué? Porque no sería descabellado afirmar que aquí les vemos brillar como pocas veces, con una ambición que no sólo se queda en la intención, porque el cuarteto suena realmente inspirado en la recta final de este abrasador disco. Para empezar tenemos la titánica ‘Dissolution’, una marea sonora de once minutos o mejor dicho, un viaje con innumerables giros tras la sacudida inicial liderada por la magnética voz de Baldi, que también se encarga de dotar a la canción de un sentido cierre que nos deja desorientados como oyentes, sensaciones que enlazan con ‘So Right So Clean’, donde la melancólica y llorosa guitarra de Chris Brown nos coge de la mano para tomarse un respiro tras toda la adrenalina y emociones volcadas. El asunto cierra con la inmediata ‘Another Way of Life’, que de nuevo presenta un genial estribillo obra de Baldi y que parece dejar un mensaje más optimista de cara al futuro.

 
Este disco no va a descubrir Cloud Nothings a nadie puesto que a estas alturas ya se han ganado su propia reputación, con sus fans y sus no tan fans, pero parece que Dylan Baldi, TJ Duke, Jayson Gerycz y Chris Brown han encontrado un camino con el que se sienten agusto, o eso queremos pensar. Sin traicionar a su sonido pero abiertos a experimentar, con “Last Building Burning” es donde les sentimos más inspirados desde “Attack on Memory” de 2012, creando una de las pequeñas revoluciones de este 2018. No podemos esperar a febrero de 2019, que es cuando pasarán a visitarnos en vivo para inyectarnos con la garra y las emociones de su música.

Please follow and like us:

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.