La última parada de los de Duluth en la península era en la Fabra i Coats de Barcelona, donde el trío liderado por el matrimonio mormón formado por Alan SparhawkMimi Parker a la batería, desplegaron su faceta más intimista. Una deconstrucción de ellos mismos sería la definición, una visión a nuevos horizontes que desafían y ponen a prueba al público a lo largo de su actuación y que ya pudimos ver en su anterior gira, justo cuando andaban presentando Ones and Sixes (2015), su anterior trabajo y primera colaboración con el productor BJ Burton. En el recién estrenado “Double Negative (2018), el doceavo largo de los de Minnesota, vuelven a contar con Burton, un disco en el que aportan equilibrio y nuevos matices muy enfocados a una oscura electrónica, reafirmando a Low como una de las mejores banda de las últimas tres décadas.

Las atmósferas de tiempos lentos que encontramos en la escalofriante Quorum, encargada de abrir “Double Negative”, también fue la encargada de abrir un repertorio que sobre todo navegó entre este último trabajo y su anterior “Ones and Sixes” con algunas concesiones a su extensa discografía, como es el caso Do You Know How To Waltz? de su álbum “The Curtain Hits The Cast” (1996), que también cayó en la primera parte del concierto. Una parte que fue magistral justo cuando se enlazan el hit ensoñador Plastic Cup y The Innocents, pasando de la luz a la oscuridad que también refleja su puesta en escena y que se funde junto a temas como Tempest, totalmente en acústico. Always Up, Fly o Rome (Always In The Dark) se fueron sucediendo hasta que como golpe de efecto recurren a “I Could Live In Hope” (1994) para dar vida a una Lazy de infinitos acordes y gélidas atmósferas que te sucumben, mientras Alan raciona los susurros en forma de oscura y fantasmagórica voz. Esta sería la única aportación de su aclamado debut.

Mimi Parker

Con 25 años de carrera, Low se reinventa tímidamente con un sonido nuevo y visceral, forjado del trabajo y la complicidad, aportando electrónica y psicodelia de potentes estructuras rítmicas teniendo cabida el noise más osado o el shoegazing de los noventa. ¡Un sonido, ese sonido! es el que hace que Low reciba elogios a partes iguales de crítica y público. Si encima eres capaz de plasmar de manera tan magistral ese sentimiento encima del escenario, tienes la partida ganada antes de empezar. Este nuevo trabajo dista mucho de la luminosidad y esperanza que discos como “C’mon” dejaron por allá en 2011 y del que solo pudimos escuchar Nothing But Heart, rozando la perfección a lo largo de los casi nueve minutos de preciosa melancolía, donde el cruce de voces entre Mimi Parker y Alan Sparhawk son como el canto angelical perfecto. Lástima que de este “C’mon” no rescataran Try To Sleep o Witches, pero ningún reproche a un repertorio llevado al extremo de la delicadeza.

Alan Sparhawk

Los teclados (todos pregrabados) y la sutil voz de Mimi evocan una bonita pieza de aire folk minimalista titulada Holy Ghost, muy aplaudida, dando paso a una What Part Of Me de justos, pero efectivos, efectos digitales, para terminar rematando con Dancing And Fire y Disarray, esta última con una futurista percusión ejecutada con precisión quirúrgica y dando por concluido el concierto, no sin antes rematar con una triste Murderer, que serviría para dar por concluida una noche donde el slowcore alcanzó nuevos horizontes. Lástima de la falta de teclados y sintes en directo, que hubiera dado una estructura mucho más sólida, sobretodo a la hora de desarrollar los temas de su nuevo disco.

Texto: Manel Ferrer  |  Imágenes: Meritxell Rosell


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