Sala Sidecar, 29 de noviembre de 2018

Después de actuar dos veces en el pasado Primavera Sound, la cantante austriaca de ascendencia síria debutó en sala en Barcelona, concretamente en la Sidecar. Sorprendió el escaso público congregado, sobre todo por un casi inexistente fan barcelonés. Ataviada con gafas de sol, y cazadora y bambas Nike, Mavi actuó durante 45 minutos arropada solamente por un Dj. Fue una entretenida sesión de karaoke grupal, con un público adolescente anglosajón que coreó todas las canciones palabra por palabra. Su música urbana con algo de trap y exceso de auto-tune tiene calidad musical, aunque algunas letras puedan sonrojar. Empezó con 7Eleven, Bite, Night Drinks, Fly, y posteriormente con Yellow explicó ser fan de los dos primeros discos de Coldplay.

En el tema Ibiza ondeó una bandera gay, y en Los Santos, su “fuck you” resonó por toda la sala. Cerró con Prime y su mayor hit Aventura, explicando que durante su estancia en España aprendió a decir “lo siento”, “de nada” y “mi casa es su casa”, frases no subordinadas que forman parte de la canción. Alegrándonos por todo ese aprendizaje terminó un distendido karaoke que provocó suspiros a los millennials. Para la próxima sesión debería de hacerse acompañar de batería y bajo, presentes en algunos conciertos. Llenar el espacio vacío de un escenario, aunque sea minúsculo, no es tarea fácil, y menos para jóvenes promesas que pueden quedarse en promesas.

Crónica de Òscar Escabia | Imágenes de Meritxell Rosell