MIRA 2014: crónica y fotos desde la Fabra i Coats de Barcelona

Texto: Manel Ferrer
Fotos: Esther Solano

Y ya van cuatro años, el MIRA Live Visual Arts Festival va dejando cada vez más lejos el rastro de pequeño evento otoñal para todos los amantes de la electrónica, para coger las riendas de gran evento con una proyección sin fronteras. Con muy buena nota ha pasado su cuarto test, dejando claro que el MIRA ya vino para quedarse. La parte visual y de escenografía ha sido notable, aunque me sigo quedando con el primer año y aquella increíble estructura donde se proyectaban visuales aún no superadas por el festival barcelonés. En el apartado musical, qué decir… Clark, Gold Panda, Rone, Max Cooper, Evian Christ o Luke Vibert entre otros. Esto ha hecho que el festival siga creciendo y bata el récord de asistencia en lo que lleva de vida (sold out la noche del sábado). Aquí nuestra visión de lo sucedido el pasado fin de semana en la fábrica de creación de Barcelona, la Fabra i Coats.

VIERNES 14 de noviembre, Fabra i Coats

Junto a Cristina de Silva y Nacho de la Vega, Oscar Mulero presentó por primera vez en Barcelona el espectáculo visual ‘Biolive’. El colectivo Fium formado por Cristina y Nacho supieron transmitir ese sentimiento por la naturaleza a través de fotografías o reconstrucciones en 3D, todo ello servido en finas capas de emoción. En la faceta musical pudimos ver a un Oscar Mulero perfecto en la ejecución, tirando de un techno con matices muy IDM, nada diferente a lo que nos tiene acostumbrados y quizás aquí, o por el camino que sigue este festival, nos hubiera gustado ver algo un poco más innovador.

Oscar Mulero

Aunque no he seguido mucho el trabajo del francés Rone, éste era uno de los más esperados por casi todos los asistentes. El tándem junto al diseñador inglés Oliver Jenning, encargado del apartado visual, funcionó a las mil maravillas. Rone desplegó un arsenal de bits de corte precioso como demostró con Fugu Kiss, el poder sensorial de un sonido plagado de trip hop y funk bañado de IDM de muy altísima calidad, hizo que me quedara con su nombre.

Mucha admiración siento por Byetone, siendo un gran fan de su proyecto más conocido, Diamond Version. La del MIRA era una ocasión para verlo en su faceta todavía más experimental. La pasión del germano Olaf Bender por la investigación visual se hizo presente dejando unas visuales de escándalo, su música de construcción minimalista y hecha a fuego lento fueron de enmarque; ttmas como Topas, Plastic Star, Opal o T-E-L-E-G-R-A-M-M dejaron uno de los mejores directos de la primera jornada.

IMG_5320

No pude disfrutar al 100% del directo de Evian Christ ya que me dirigí a la zona exterior del festival para echarle algo al estómago. Pero al estar de vuelta me encontré con unas proyecciones increíbles, las mejores de la jornada del viernes según muchos de los allí presentes: ráfagas de dubstep atmosférico y luces apocalípticas para presentar su reciente «Waterfall «y temas como Propeller o Fuck Idol dejaron buenas sensaciones. A pesar de no ser muy seguidor del productor inglés lo disfruté, pero lo mejor de Evian fueron las visuales, eso no cabe duda.

Se acercaba el final y, aunque se trataba de un dj set, había mucha expectación por ver a Luke Vibert. El hombre de los mil sellos y géneros inundó el recinto de bases old school y los 90s se hicieron presentes en casi todo su set, mucho acid e IDM primerizo es de lo que fue. I Love Acid sonó de diez y el homenaje a Mark Bell, fallecido hace apenas dos meses, cayó como una bomba entre los asistentes. Un gusto poder disfrutar de la veteranía de un personaje que lleva investigando y experimentando tanto tiempo en el mundo de la música, cierre perfecto para una primera jornada de enmarque.

Evian Christ

SÁBADO 15 de noviembre, Fabra i Coats

La segunda jornada del MIRA arrancó en la antigua fábrica Fabra i Coats con una expectación mucho mayor que la de su primer día. Nombres como el de Clark o Gold Panda hicieron colgar el cartel de sold out con una asistencia de unas 2.000 personas en el punto más álgido de la noche, una cifra nunca antes registrada por el festival barcelonés.

Nuestra andadura empezaría con el directo de Rob Clouth. Con el recinto todavía a medio gas, este joven productor al que no tenía del todo controlado se marcó un recital de ritmos profundos y muy bien engranados, dejando ver los varios estilos por los que suele dejarse llevar, ecos de lo más experimental y una electrónica atrevida y muy bien trabajada con la que dejó a todos los presentes con un muy buen sabor de boca.

IMG_0798-2

El irlandés Max Cooper, afincado a día de hoy en Londres, era una de las atracciones del festival. Para muchos uno de los platos fuertes y es que su show ‘Emergence’ fue trepidante de principio a fin, la presentación de su nuevo largo «Human» (2014) coge fuerza gracias a las increíbles visuales que en todo momento mimó con máximo esmero.

Empezó con dos cortes de muy pocas revoluciones, Empyrean y Potency (si no recuerdo mal) pero la cosa fue in crescendo y temas como Harmonisch Serie, Pleasures o Automaton pusieron el toque más bailongo; ¡eso sí! conservando siempre su sello de identidad y regalando momentos de lo más cañeros, como cuando cayó Impacts, beats descontrolados y de lo más machacones. Para mí un regalazo para los oídos.

IMG_0822La permeabilidad sensorial que transmite el inglés Derwin Schlecker, más conocido como Gold Panda, fue un triunfo absoluto. Con el recinto prácticamente lleno y la gente con muchas ganas de ver al londinense, se creó una perfecta sintonía entre artista y público. Sin dejar de lado su faceta más experimental pudimos ver a un Gold Panda mucho más accesible y dirigido a un público más extenso, desengranando todo su repertorio con gran destreza y sabiduría. En la escasa hora de actuación, que seguro a muchos se les hizo corta, hubo de todo: techno bailable, IDM y acid de lo más juguetón fueron las cartas que jugó, todo ello acompañado por unas visuales de lo más coloridas y realmente muy bien ejecutadas. Concierto perfecto donde se demostró el dominio del hombre sobre las máquinas.

El momento que todos esperábamos, es decir, Clark, quedó manchado por los problemas que se apreciaron en todo momento, desde los instantes previos al concierto, donde pudimos ver a un Clark de lo más nervioso, hasta todo el transcurso de la actuación.

A diferencia del resto de conciertos, estuve en primera fila para verlo todo, desde la preparación del escenario hasta el arsenal tecnológico que llevaba el secuaz de Warp. Minutos previos a la actuación pudimos ver cómo tuvieron que cambiar varios elementos de la mesa del productor, cosa que hizo que el concierto se retrasara notablemente. Ya en marcha, las visuales también fallaron, cosa que hizo que el productor inglés fuera el único artista sin audiovisuales de todo el festival. A pesar de ello, Clark supo reponerse a todos estos reveses y desgranó su reciente nuevo álbum con gran maestría, alternando temas inéditos y viejos cortes (New Year Storm, Growls Garden), dando rienda suelta a la improvisación. Los ritmos abstractos y el techno duro fueron la carta de presentación de un artista que no tuvo su mejor noche.

IMG_0889

Sea por mi devoción de este talentoso artista o la genialidad de sus piezas, para mí fue lo más grande del MIRA. Eso sí, me quedé con las ganas de ver el espectáculo audiovisual Phosphor. Pero como dicen… hay días que más vale no levantarse de la cama.

Marc Piñol fue el encargado de cerrar el festival en el recinto Fabra i Coats, con buenas dosis de electrónica bailable y un despliegue tecnológico y visual perfecto, donde el barcelonés consiguió retener a parte del público para terminar la velada con un set muy notable y que puso el broche de oro a una edición donde el MIRA se consagra como uno de los festivales de la ciudad condal.

El año que viene nos volvemos a ver.

Please follow and like us:
error

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.