El día que Wilco saque un disco malo se acabará el mundo. Esto es así y punto. Y no porque lo diga yo ni mucho menos. Se han descubierto relaciones transumáncicas y telúricas entre los escritos tempranos de Nostradamus y la cadencia melódica de ese country de altos vuelos con retorcimientos psicodélicos y que parece llegar, por momentos, al post-rock, de la mimsma manera que suben y bajan las cabras dirigidas por el cabrero según la época del año (de ahí lo de la transumancia, que sí, se parece a la “necromancia”).

Desde que apareciera el disco, allá por el año 2011, están los estudiosos rebanándose las meninges contemplando el corte I Might y pensando que pese a que ese tema es aún más pop que lo que ya asomaba en su anterior Wilco. El disco es, va a ser y seguirá siendo un disco cojonudo. Y doy fe de que así es. Empieza con un tema de 7min para que, por si te has olvidado de ir al baño antes de ponerte en modo escucha-de-pe-a-pa de una obra maestra del indie (opción que ya tiene el iPod Nano con pantalla de litio) pues puedas ir tranquilamente, echar una meadilla y volver a disfrutar de la voz de Jeff Twedy que aparece por allá el minuto 3, más o menos. Te habrás perdido un leve intento de electrónica. Su bosquejo Ok Computer, vamos, con el enigmático título de Art of Almost. Después el single y después otro tema inquietante con un toque psicodélico que gira hacia otras posturas… ¿Se parece a MGMT? Pues a mi sí, qué quiere que le diga. Black Moon empieza con una guitarra que bien podría ser Joan Baez o los Simon y Garfunkle de Sound of Silence. Pero todo esto que podría parecer, en manos de otros, una amalgama indigerible se convierte con Wilco en los Pilares de la Tierra del indie interestelar. La ligazón y la argamasa cuántica, polárica y sinusoidal por la cual todo cobra sentido y se entiende como bueno, más y mejor.

Y es que no hay que olvidar, mis queridos amigos, que mientras nosotros nos levantamos cada mañana, nos lavamos los dientes, nos cagamos en los mercados y en su puta madre y vamos al trabajo (los que pueden). Allá afuera se está llevando a cabo la más encarnizada de las guerras entre el Bien y el Mal. Las hordas del Mal son numerosas y muy pero que muy poderosas, pero recordad que cada vez que os levantéis, os lavéis los dientes, os caguéis en los mercados y sus putas madres y vayáis al trabajo (los que puedan), lo estaréis haciendo porque hay mundo. Lo que significará sólo una cosa: que Wilco lo ha vuelto a conseguir, con su Entero Amor han sacado un disco jodidamente bueno y por ende nuestro pequeño planeta puede seguir girando.