Yo La Tengo alardeó una vez más de su poderío y fuerza en directo, haciendo un poco más grande su leyenda con un gran concierto. Casi tres horas repartidas en dos partes, dos bises y más de veinte temas hicieron de la noche del miércoles una experiencia mágica y trepidante donde el trío de New Jersey jugó al despiste con cambios de ritmo imposibles, regalando al público barcelonés una noche inolvidable.

No pasaban ni unos minutos de las nueve cuando Ira Kaplan, James McNew y Georgia Hubley tomaban posiciones y se sumergían en su infinidad de instrumentos y cachivaches, muchos construidos por ellos mismos y que fueron intercalando James y Georgia. Una prueba más de la versatilidad que pueden llevar a cabo según las necesidades a la hora de producir o desarrollar su música en directo.

Ira Kaplan

La primera parte del concierto se centró en “There’s A Riot Going On” (2018), del que rescataron ocho de los quince cortes que dan grosor a un disco tan maduro como bueno, haciendo del primer bloque del show algo especial y tan frágil que colapsa los sentidos gracias a los lejanos sonidos de panderetas psicodélicas que van fundiéndose con un shoegazing espacial.
You Are Here (con intro incluida) se encargó de abrir un setlist muy acertado. El matrimonio a tres navegó por su legado de una forma brillante mientras se sucedían Forever, una enorme Ashes (para mí una de las mejores de “There’s A Riot Going On”) o She May, She Might. Aunque tengo que decir que si hubo un momento especial para un servidor fue cuando rescataron esa joya que es The Summer, de su debut en 1990 con ese gran disco que fue “Fakebook” y que consiguió emocionar, llenando de nostalgia un Apolo abarrotado. También se acordaron de su más reciente “Stuff Like That There” para regalarnos Awhileaway, de corte íntimo. Gritos y aplausos cuando James y su contrabajo seducen con Black Flowers y rematando Kaplan cuando hace referencia a que Barcelona es de sus ciudades favoritas. 

Georgia Hubley

A estas alturas la partida estaba ganada, el público en el bolsillo y todavía quedaban cartuchos por quemar en una segunda parte que fue más movidita, adentrándonos en el sonido más crudo, distorsionado y acelerado de la banda. Así lo vimos tras un descanso de unos 20 minutos que sirvieron para coger aire, cerrar los ojos y perderte entre las distorsiones sin límites que ya apreciamos en una arrolladora Cherry Chapstick de aquel “And Then Nothing Turned Itself Inside Out, publicado en 2001. A partir de aquí el grupo se embarcó en un repaso a temazos como Little Eyes, la colosal Autumn Sweater de percusión futurista y ensoñadora, Ohm, Tom Courtenay o una atronadora Styles Of The Times (donde la guitarra quedó para el desguace). Todas ellas fueron la columna vertebral de un bloque que sería despachado por Blue Line Swinger, tema de culto y uno de los grandes hits de “Electr-O-Pura” (1995), donde los cambios de ritmo y el noise más frenético fueron devastadores.

Después de una merecida ovación y un mar de aplausos saldrían de nuevo para rematar en los bises con tres covers, el más destacable I’ll Be Your Mirror de The Velvet Underground, pero sería la versión de Tried So Hard de Gene Clark la que pondría fin a una noche en la que Yo La Tengo firmaría un enorme concierto.

Crónica de Manel Ferrer  |  Fotografías de Toni Rosado

Georgia Hubley, James McNew, Ira Kaplan
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