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Pixies celebran 30 años de carrera en el Sant Jordi Club con «Doggerel»

Escrito por el 16/03/2023

Pixies tomaron el escenario del Sant Jordi Club de Barcelona con Cecilia Ann y, de repente, fue como si estuviéramos en 1990. Pero aunque más de uno podría verlos como un ejercicio de nostalgia del que huir, lo cierto es que Frank Black y los suyos ofrecieron un concierto emocionante, donde más que un ejercicio de nostalgia fue una celebración de los 30 años de carrera de Pixies.

Los de Boston suelen ensayar entre 80 y 90 canciones antes de empezar una gira, y eso se nota en la variedad de la selección de temas, que en el concierto de Barcelona se alargaría hasta en 37 canciones durante las casi dos horas que duró: un directo sin bises, del tirón (¿por qué hacer el teatrillo de los bises cuando ya lo has tocado todo?). Todo ello hace que cada concierto de Pixies sea único, sin caer en el piloto automático que lastra a muchas bandas coetáneas.

Frank Black y David Lovering

Tras una primera media hora de clásicos en la que no faltaron himnos generacionales como Wave of Mutilation, U-Mass, Isla de Encanta, Caribou o el Head on de The Jesus and Mary Chain, Pixies desgranaron su último trabajo, «Doggerel», publicado el pasado mes de septiembre. Los nuevos temas fueron presentados en tres bloques bastante diferenciados entre si y ciertamente aguantan bien el tipo ante los clásicos, si bien las nuevas composiciones no tienen el mismo punto de intensidad y visceralidad. Por otro lado, se agradece que la banda introduzca nuevos elementos en algunas canciones que las hagan casi irreconocibles, como fue el desacelerado y pantanoso inicio de Nimrod’s Son: de vez en cuando está bien jugar con el público y tardar unos segundos en adivinar qué canción es, y estos cambios aportan un plus de frescura y misterio a canciones que hemos escuchado durante media vida.

Paz Lenchantin

Frank Black, cantante y guitarrista, está más en forma que nunca, tanto física como vocalmente: su voz no ha perdido un ápice de garra y versatilidad, mientras que Joey Santiago nos ofreció ritmos de guitarra abrasadores salidos desde las entrañas. Por el batería David Lovering parece que no pasen los años, tan enérgico como siempre, y Paz Lenchantin recibió halagos por cada línea de bajo con la que empezaba las canciones (una lástima que en Barcelona no cayera Gigantic), si bien su voz a veces quedaba diluida entre el sistema de sonido.

La grandeza y el legado de una banda se puede medir de muchas maneras, pero sin duda la prueba más fehaciente de ello es ver si su música es apreciada por las nuevas generaciones. En el concierto del Sant Jordi Club hubo una gran presencia de seguidores muy jóvenes, de no más de veintipocos años, que a buen seguro darán continuidad al legado de Pixies.

Texto e imágenes: Toni Rosado

Joey Santiago

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