Primal Scream en Razzmatazz presentando «Chaosmosis»

Los escoceses Primal Scream llegaban la noche del pasado domingo a la sala 1 del Razzmatazz para afrontar la primera de las dos citas que tenían planeadas en nuestro país. Su último disco “Chaosmosis” (First International, 2016) era un mero pretexto, ya que solo sonaron dos canciones de un grosor del que podrían haber rescatado temas como ‘Where The Lights Get In’, ‘Private Wars’ o la oscura ‘When The Blackout Meets The Fallout’. Aún así nada que reprochar a un setlist que puso la directa desde el inicio con Swastika Eyes’ de “XTRMNTR” y que no dio tregua ni tiempo al aburrimiento. Su pop psicodélico bañado por el rock electrónico se fusionó con el magnetismo escénico que Bobby Gillespie desprende; y sus bailes, a lo Mick Jagger y Jarvis Cocker, hicieron enloquecer a todos y cada uno.

 

‘Slip Inside This House’ sonó colosal, en formato versión de la psicodélica 13th Floor Elevators incluida en “Screamadelica” (1991), aunque echamos de menos el coro de góspel y las trompetas que pudimos ver en su última visita a Barcelona para celebrar el 20º aniversario de “Screamadelica” en 2010 en una noche memorable. Para mi sorpresa eso no es lo único que faltó, ya que la afluencia de público dejó mucho que desear. Los 45€ de la entrada y estar entre medio del Primavera Sound y Sónar no ayudó para que los de Glasgow colgaran el cartel de sold out. ‘Jailbird’, ‘It’s Alright, It’s Ok’ y ‘Dolls’ de su álbum “Riot City Blues” (2006) se enlazaron magistralmente, esta última cantada a partes iguales por Bobby y un público entregadísimo que coreó el estribillo a grito pelado.

Y por fin llegaba la hora de comprobar cómo funcionan los nuevos temas en directo. (Feeling like) A Demon Again’ nos llevó a la época más bailonga de los Primal. Un pop bañado por los loops que Martin Duffy soltó de sus teclados hizo que la toda la sala bailara hipnotizado por la camisa brillante de Bobby Gillespie. Con ‘Star’ del disco “Vanishing Point” cogeríamos aire y disfrutaríamos de la faceta más romántica del líder de la banda. ‘100% or Nothing’  fue la otra escogida de su más reciente álbum, que brilló gracias al apoyo en forma de coros de Simone Butler, bajista habitual en las giras desde 2013 y que aportó lo que quizás le faltó a un Bobby un tanto soso, quizá por la falta de rodaje con las más nuevas.

Antes de llegar a los bises, dosis de nostalgia, colándose una ‘Loaded’ que siempre es acierto seguro, siendo una de las más celebradas de la noche y empapándonos del puro sonido Screamadelico, un viaje que sigue inalterable 25 años después y a la que le debemos tanto, incluidos los mismísimos Primal.Rocks’ de su “Give Out But Don’t Give Up” (1994) fue la encargada de cerrar.

Pasados unos minutos, vuelta al escenario para rescatar ‘I’m Losing More Than I’ll Ever Have’, donde vimos a un Bobby derrochando sentimiento e inmerso en su propio viaje. Movin’ On Up’ puso la guinda a una noche que, a pesar de la escasa hora y cuarto y sin arriesgar, tuvo momentos colosales.

Crónica de Manel Ferrer | Imágenes de Toni Rosado


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