Ride, o cómo quedarte sordo | Crónica desde la Sala Apolo

Viernes 7 de febrero · Sala Apolo, Barcelona

Largos años hemos tenido que esperar muchos para poder ver a Ride en una sala barcelonesa. Sí, en 1992 estuvieron en la sala KGB, pero en aquellos tiempos muchos de los seguidores y un servidor que nos encontrábamos este viernes en la sala Apolo (que para mi asombro no estaba abarrotada), todavía teníamos que vivir nuestra propia revolución musical.

Andy Bell

Para nuestra suerte, las dos últimas visitas de los de Oxford fueron en el Primavera Sound de 2015 y 2018, esta última brillando como confirmación de última hora en el Heineken Hidden Stage, amenizando una espera tan larga como satisfactoria. La publicación de “Weather Diaries” (2017), o el más reciente y muy notable “This Is Not A Safe Place”, publicado el pasado mes de agosto vía Wichita Recordings/PIAS, no han hecho más que confirmar el buen estado de forma que atraviesa la banda capitaneada por Andy Bell y Mark Gardener.

La pirámide que forman junto a My Bloody Valentine, Slowdive o los más ruidosos The Jesus and Mary Chain les consagran como eslabones fundamentales del noise, el dream pop o el shoegaze, del que todos ellos son parte responsable, usando más o menos la misma fórmula a la hora de regresar a la escena, sea en forma de gira o con la vuelta a los estudios para producir grandes discos respectivamente en más de dos décadas.
Una fórmula tan arriesgada como eficaz, no nos olvidemos que este sonido no ha estado muerto o en el olvido; bandas como A Place To Bury Strangers, The Raveonettes, The Horrors o The Pains Of Being Pure at Heart, entre muchos, han hecho de grandes embajadores de la escena, haciendo de hilo conductor de estas tres décadas.

Ride - 2020.02.07 - Sala Apolo, Barcelona - 1 - M63C9400
Mark Gardener y Loz Colbert

La presentación de “This Is Not a Safe Place” fue justamente eso, y no una noche donde el remember llevaría la batuta: la falta de temas como Drive Blind o Chelsea Girl fueron prueba de ello. Eso sí, con concesiones sonadas y casi obligadas, pero como decimos, el peso del setlist estuvo marcado por los nuevos temas, de los que cayeron hasta ocho de los doce que forman el grosor del último trabajo.

La primera parte del concierto estuvo marcado por la segunda etapa de la banda, no por ello menos atractiva. Jump Jet, con la que abrían, el pop sintético de Future Love o una hipnótica Fifteen Minutes regalaron los primeros riffs atronadores y que nos dejó a más de uno con los tímpanos reventados. Hay que decir que el volumen fue muy alto a lo largo de toda la actuación, cosa de agradecer ya que el estilo necesita de eso y no es tan prescindible una nitidez de sonido que a otra clase de bandas se le exigiría. “Going Blank Again” (1992) no tardaría en aparecer de la mano de Leave Them All Behind, casi diez minutos de viaje atmosférico donde entras en una espiral de ruido y más ruido mientras Andy y Mark queman a partes iguales cuerdas y las infinitas pedaleras. La calma vendría de la mano de Dial Up o End Game, piezas de una exquisitez sublime, adornando el Apolo de una fragilidad y melancolía abrumadora.

Ride - 2020.02.07 - Sala Apolo, Barcelona - 6 - M63C9427
Steve Queralt

En todo momento pudimos ver al cuarteto en un muy buen estado de forma, sacando músculo cuando recuperan temas como OX4, donde desplegaron altos mares de distorsión, afrontando la parte final del show con una notable presencia de “Nowhere” (1990), enlazando casi del tirón Taste, Dreams Burn Down, Polar Bear o una tierna Vapour Trail, llevándonos al final. Presente y pasado se cruzaron en el bis, ya que la banda alternó In This Room, corte que cierra su último trabajo, con Seagull, tema que abre su debut. ¿Casualidad? ¿O simplemente una manera de cerrar un círculo que se gestó hace justamente treinta años?

Texto: Manel Ferrer | Imágenes: Toni Rosado

Ride - 2020.02.07 - Sala Apolo, Barcelona - 4 - M63C9739
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