Roger Waters en Barcelona: nostalgia con acento político

El pasado fin de semana Roger Waters llegó a Barcelona para iniciar el tramo europeo de «Us + Them», la gira de presentación de su último álbum «Is This The Life We Really Want?», si bien todo el protagonismo del repertorio recae en su etapa con Pink Floyd. Pese a que este nuevo espectáculo está más que rodado (se estrenó el pasado mes de mayo en Estados Unidos), esto no fue impedimento para que Waters llegara a Barcelona una semana antes de su estreno en Europa, donde ha podido realizar los preparativos de esta nueva tanda de conciertos así como también atender otros eventos, como el coloquio «Totes amb Palestina» que tuvo lugar en la Fabra i Coats de Barcelona en contra de la represión de Israel en la Franja de Gaza. Conocido es su compromiso político con Palestina, un compromiso que ha creado controversia con otros colegas de profesión (como Radiohead) a raíz de su campaña de boicot, desinversiones y sanciones (BSD) contra Israel.

RW_053017_DSC06732-Edit-2

Pero entremos en materia: si bien en 2007 su directo fue presentado como «The Dark Side Of The Moon» y lo interpretó de principio a fin en la segunda parte de aquel concierto, la gira de 2018 «Us + Them» (título que toma de una de las canciones del mítico álbum) vendría a ser una versión actualizada de aquella gira. El álbum «The Dark Side Of The Moon» toma todo el protagonismo del repertorio, dividido claramente en dos actos (con su descanso de 20-25 minutos) donde alterna temas de Pink Floyd de los álbumes «Wish You Were Here», «Meddle», «Animals», «The Wall» y el ya citado «Dark Side…», pero también hasta siete temas de su último álbum en solitario. 2018 no es 2007, han pasado muchas cosas en el mundo y el directo de Roger Waters muestra una foto de en qué punto nos encontramos, con gran carga política y temas de los años sesenta y setenta que cobran aún más sentido.

En primera parte del concierto pudimos disfrutar de la cara A de «The Dark Side Of The Moon» con los temas Speak To Me (que abrió el concierto), Time, Breathe o The Great Gig In The Sky, ejectuados a la perfección por una banda de acompañamiento solvente de quien destacamos al guitarrista Jonathan Wilson como cantante principal y guitarra (¡por momentos parecía David Gilmour!) y los habituales Dave Kilmister a la guitarra y  Jon Carin a los teclados. Pese a las dimensiones enormes de la pantalla del escenario, alguien podría pensar que la puesta en escena es más bien austera, si no es porque estamos en un concierto de Roger Waters, uno de los pioneros a la hora de crear macroconciertos marca de la casa. Así, llegamos al álbum «Wish You Were Here» del que rescataron el himno que da nombre al disco y Welcome To The Machine para dar paso a uno de los momentos álgidos del directo: el combo The Happiest Days of Our Lives + Another Brick In The Wall (partes I y II), himno generacional en el que Roger Waters se hace acompañar en cada ciudad de un coro de niños locales, muchas veces vinculados a asociaciones u ONGs de la ciudad (en este caso solo pudieron probar con Waters unos minutos antes de que abrieran las puertas del recinto).

RW_062117_DSC01264

La segunda parte del espectacular concierto vino precedida por el despliegue de aún más arsenal visual, una larga pantalla desplegada en el centro del Palau Sant Jordi formada por diferentes estores que se ampliaban y reducían (una idea similar a la que vimos en la gira iNNOCENCE + eXPERIENCE de U2, aunque con un despliegue técnico más modesto), con cuatro chimeneas humeantes presidiendo la parte superior, recreando así la famosa central de Battersea de Londres y portada del disco «Animals» de 1977. Y con Dogs del citado álbum empezó la segunda parte del show, un segundo set reivindicativo y crítico con la situación mundial actual. Pigs (Three Different Ones) se hizo palpable entre máscaras de cerdo y brindis con cava o champagne y junto con el cerdo volador (también incluído en la portada de «Animals»), el cual sobrevoló todo el recinto. Es aquí donde se lanzó el armamento pesado que tenía preparado Waters para Donald Trump, una serie de imágenes que lo mostraban de manera ridícula y claramente de burla rematando con un mensaje muy claro y contundente: «Trump, eres un gilipollas».

RW_061017_DSC00167

No se libraron tampoco Berlusconi, May o Rajoy: Money repartió también para ellos, ofreciendo riffs increíbles y aprovechando para cargar las tintas contra los políticos que nos gobiernan. Us and Them creó una atmósfera de lo más emotiva, un tema que pone los pelos de punta y que, acompañado de imágenes de actualidad que estremecían a cualquiera, conectó perfectamente con Smell the Roses. Temas como Brain Damage y Eclipse sirvieron para que un gran prisma de luz apareciera delante del escenario, que el público aplaudió y vitoreó al ver reflejada con luces láser la mítica portada de «The Dark Side Of The Moon», un símbolo para la nostalgia que siempre es y será recordado como un icono del siglo pasado.

Para el bis, Mother fue la primera en hacer acto de presencia para luego continuar con un magnífico temazo por excelencia, Comfortably Numb, éxtasis en estado puro para poner punto y final a un espectáculo bárbaro de casi tres horas muy difíciles de olvidar. Roger Waters todavía derrocha energía a sus 74 años y así lo demostró en Barcelona. Tal y como apuntó a la prensa hace unos meses, puede que ésta sea su última gira; afortunados somos de vivir una experiencia así, y es que después de ver este espectáculo, puede que aún estemos a tiempo de cambiar el mundo.

Crónica: Esther Solano | Imágenes: archivo Live Nation

RW_071117_DSC02938

Please follow and like us:
error

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.