Roosevelt, pop hedonista transversal

Crónica de Razzmatazz 2, jueves 28 de marzo de 2019

Tres meses después de la fecha original –que tuvo que aplazar por problemas de salud– Roosevelt, o lo que es lo mismo, el proyecto de Marius Lauber, aterrizó en Barcelona para presentar ‘Young Romance’, su segundo álbum de estudio. Para su quinta ocasión en la ciudad condal, el alemán desplegó su fórmula infalible: una banda completa con batería, guitarra, sintetizadores y pad de percusión. 

Tame Me Back, canción que abre el álbum, fue la encargada de arrancar un espectáculo mágico. Mágico porque sonó a mil conceptos a la vez. Sonó orgánico y sintético; sonó a los setenta, a los ochenta y a todas las décadas hasta la actualidad. A diversión y a ejercicio de estilo. A crucero luminoso y a sótano oscuro.

Lauber, que cada vez tiene más tablas como frontman, fue abandonando poco a poco apariencia de chico inocente para desarrollar, en cada compás, una actitud cada vez más desafiante y potente. Así, las nuevas Under The SunYr LoveLosing TouchFalling Back, esta última publicada hace unos días, brillaron tanto como Montreal, Moving OnFever. Aunque si algún tema se merece una mención especial ese fue Sea, de su ya lejano EP de debut de 2013. Sease transformó de forma inaudita en un tema acid digno de las esferas más underground de finales de los ochenta y principios de los noventa, dando alas al público más fiestero.

Después de interpretar Getaway, tema que cierra el álbum y seguramente la más flemática de su carrera, la banda regresó al escenario para despedirse con un bis memorable. Una versión synth del Everywherede Fleetwood MacNight Moves del primer álbum. Un magnífico cierre para una actuación que demuestra que Roosevelt tiene cuerda para rato.

Crónica de Laura Villanueva | Imágenes de Toni Rosado

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