Sónar 2017: crónica del jueves

Bajo el lema ‘Música, creatividad y tecnología‘, Sónar 2017 abría las puerta de su edición número 24. Si bien el festival comenzó sus actividades el lunes, es el jueves el día en que la gran maquinaria Sónar comienza a funcionar de pleno para ofrecer unos 140 conciertos durante 3 días y dos noches.

Entre las novedades de este año, destacan las mejoras en la app -que incorpora geolocalizador para no perderse de las amigas y saber a quién le interesa cada artista-, y la inauguración de la línea de metro que llega a la Fira donde se celebra Sónar noche y que evitará esa incómoda procesión de gente sin rumbo en las mañanas del sábado y domingo.

En este primer día aprovechamos que estamos frescos y con fuerzas para recorrer el congreso Sónar+D, que este año comenzó un día antes para que los curiosos no sean un obstáculo al espíritu de networking de esta feria de tecnología, creatividad y negocio. Sónar+D ha crecido tanto en volumen de propuestes y en calidad, que merece un post aparte. ¡Y lo tendrá!

Este año se inauguraba el escenario XS, por el que vimos pasar a dos exponentes de las nuevas culturas urbanas, con el controvertido trap como protagonista. Escuchamos a una jovencísima Toxe que, bajo una imagen angelical, disparaba sonidos contundentes sin apenas pestañear. Más tarde, pasó por el mismo escenario dorado -y con una cabeza de caballo bien bonita- el artista Yves Tumor, que se presentó totalmente a oscuras, entre humareda y medio desnudo. Su show en plan ‘punk’ consistió básicamente en una ristra de sonidos distorsionados y gritos, mientras saltaba entre el público como una pantera en celo. En un momento del espectáculo, clavó el micro en el altavoz para lograr que el acople terminara de espantar a los curiosos y dejar con la boca abierta a quienes todavía permanecían allí.

Un plan completamente diferente fue el que ofreció Christian Tiger School, trío procedente de Ciudad del Cabo quienes -con batería, sintes y teclado- sumergieron al SonarDome en sus gratos sonidos galácticos y emotivos. Era justo lo que se necesitaba a esa hora, un poco de relax en el espacio azul mientras fuera el sol pegaba sin piedad.

Minutos más tarde comenzaba la potente actuación de la americana Princess Nokia, que llegó tarde pero se ocupó de compensarlo entregándose -literalmente- al público que la esperaba en el SonarVillage. En el mismo escenario, su compatriota D∆WN (Dawn Richard) ofrecía más tarde un show mucho en la línea del R&B comercial, con unos bailarines que animaban con coreografías que recordaban estilo Disney.

Una de las actuaciones que teníamos marcada como imperdible del día era la de Forest Swords, proyecto del músico Matthew Barnes que no defraudó. Su directo elegante y cinematográfico sumergió al SonarHall en un baile a cámara lenta.

Prins Thomas animó el escenario al aire libre con su gran selección de música disco de todos los tiempos y, como era de esperar, transformó aquello en una discoteca de grandes dimensiones con un público entregado a los sonidos de este gran referente de la música de baile.

Los colores de un maravilloso atardecer coincidieron con el inicio de la banda HVOB, que con su pop electrónico sonaron ideales en el momento. Mientras, en el SonarHall, comenzaba la actuación más esperada del día, el gran Arca acompañado de Jesse Kanda. La brillante performance de Arca fue sin dudas de lo mejor que hemos visto en el festival, en una jornada con grandes nombres. Desde el comienzo del show -en el que el artista venezolano sacudía un latigo mientras desfilaba suelta por la pasarela que lo introducía aún más al público-, hasta el final -cuando acabó con solo con un tanga y chaquetilla de torero- conquistó a un publico entregado y con ganas de provocación. Y un gran show que justamente lo que Arca les dio.

Crónica de Germán Zito de Via Aèria | Imágenes de Toni Rosado


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